
Unas 6.000 industrias de todo el país sufrirán una fuerte suba en el costo de la energía que deberán afrontar a partir de mayo como resultado del encarecimiento de los combustibles utilizados para generar electricidad en un contexto internacional atravesado por la guerra en Medio Oriente.
Según Cammesa, la compañía encargada del despacho de energía eléctrica que es controlada por el Estado, el precio de la electricidad en el mercado spot trepó en mayo por encima de los US$ 105 por megawatt hora (MWh) consumido. El número final se terminará de definir esta semana. Se trata de un valor que prácticamente duplica el precio promedio registrado en abril, cuando la energía en el mercado spot se ubicó en torno a los US$ 58 por MWh.
Así lo adelantaron en el último capítulo de Dínamo, un streaming de energía que produce EconoJournal, Nadia Sager, titular de la comercializadora Geinsa; Diego Werner, de la desarrolladora y consultora Ayres Renewables; y Juan Bosch, presidente de Saesa Energía.
La situación impactará especialmente sobre los Grandes Usuarios de Distribuidora (GUDI) y, en particular, sobre aquellas industrias que optaron por comprar energía mes a mes en el mercado spot en lugar de contractualizarse y fijar un precio de abastecimiento con anticipación.
Reforma eléctrica
A partir de la reforma eléctrica que comenzó a instrumentar el Gobierno en noviembre del año pasado mediante la Resolución 400/2025 de la Secretaría de Energía, el nuevo esquema de despacho diseñado por Cammesa prevé que los GUDI se abastezcan fundamentalmente de la energía generada en las centrales termoeléctricas que no tienen contratos dolarizados con la administradora del mercado. Ese universo de usinas es conocido dentro del sector como las “máquinas viejas”.
Durante buena parte del año esas centrales generan electricidad utilizando gas natural extraído localmente. Sin embargo, durante el invierno, cuando la oferta doméstica de gas es redireccionada para abastecer la demanda prioritaria residencial, deben recurrir a combustibles alternativos como GNL importado, gasoil y, en menor medida, fueloil, todos considerablemente más caros que el gas producido localmente.
Bajo el paraguas del Plan Gas, el gas natural tiene un costo cercano a los US$ 3,50 por millón de BTU. Por eso, el propio diseño del mercado ya anticipaba que durante el invierno se produciría un incremento en los precios de la energía para los grandes usuarios industriales que compran en el mercado spot. Lo que no estaba previsto era que ese salto fuera tan pronunciado como el que finalmente se está registrando a raíz de la escalada de precios internacionales provocada por el conflicto en Medio Oriente.
El GNL importado supera actualmente los US$ 20 por millón de BTU, mientras que el gasoil continúa operando con primas elevadas por la tensión geopolítica y las restricciones en distintos mercados energéticos internacionales.
Por todo eso, Cammesa había proyectado a principios de años que en mayo el precio monómico de la energía rondaría los US$ 65 por MWh. Sin embargo, las estimaciones más recientes indican que el valor efectivo superará los US$ 105 por MWh.
Existe, además, un elemento adicional que complejiza todavía más la situación para las industrias. Incluso aquellos GUSI’s que sí decidieron contractualizarse y comprar energía mediante contratos anuales con generadores o comercializadores podrían no terminar accediendo a esa energía a los precios originalmente pactados, que en muchos casos se ubicaban por debajo de los US$ 60 por MWh.
La razón es que buena parte de los contratos firmados este año, una vez puesta en marcha la reforma eléctrica impulsada por el Gobierno, incluyen cláusulas que autorizan a las generadoras a no entregar energía cuando sus centrales no resulten despachadas por Cammesa como consecuencia de un incremento de sus Costos Variables de Producción (CVP).
Ese escenario aparece hoy como altamente probable debido al fuerte encarecimiento del GNL importado y del gasoil, los dos combustibles que terminan definiendo el costo marginal de generación durante los meses de invierno.
Industrias sin cobertura
En términos prácticos, esto significa que muchos contratos no contemplan una obligación estricta de deliver or pay por parte de los generadores. Por lo tanto, existe la posibilidad de que parte de esos acuerdos queden suspendidos o pierdan efectividad durante los períodos de mayor estrés del sistema.
Si eso ocurre, incluso los usuarios que decidieron contractualizarse para protegerse de la volatilidad del mercado y asegurarse previsibilidad en sus costos energéticos podrían verse obligados a salir a comprar energía en el mercado spot, justamente en el momento en que los precios registran sus niveles más elevados del año.
La situación podría agravarse aún más durante junio y julio, los meses de mayor severidad climatológica. Según estimaciones privadas, el precio monómico de la energía podría ubicarse en una banda de entre US$ 130 y US$ 150 por MWh.
Si a ese valor se le suma el cargo de potencia que deben afrontar los GUDI —que ronda entre US$ 15 y US$ 20 por MWh—, el costo final de la energía para las industrias durante el próximo bimestre podría resultar hasta tres veces superior al registrado en abril.
El impacto en las fábricas será diferente en cada caso porque dependerá de la incidencia que tiene la energía en la matriz insumo-producto de los distintos sectores.
El delay de la facturación: un problema adicional
Un problema adicional para el universo de los GUDI, que agrupa a usuarios con consumos superiores a los 300 kilowatts por mes, es que la facturación de la energía se realiza con un retraso temporal. En la práctica, las facturas llegan a las industrias aproximadamente 75 días después del período efectivamente consumido. Eso significa que la energía utilizada durante mayo recién comenzará a facturarse a fines de julio o durante agosto.
La consecuencia es que muchas empresas tendrán escaso margen de reacción para corregir consumos, redefinir estrategias de contratación o ajustar presupuestos energéticos. Cuando las facturas comiencen a llegar, buena parte del invierno ya habrá transcurrido y una porción relevante de los mayores costos energéticos ya se habrá consumado.
, Nicolas Gandini





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