
Fue la primera reunión de directorio después de la renuncia de Néstor Lamboglia a la presidencia del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (Enrege), quien asumió con el mandato de liderar la fusión del Enargas y el ENRE y sorpresivamente resistió apenas un mes antes de dar un paso al costado en un escenario de fuertes internas. La cita tuvo lugar el viernes a las 15 horas en el décimo piso de la torre de Catalinas Norte, donde funciona la sede central del nuevo organismo, y se extendió por poco más de una hora. EconoJournal cubrió este encuentro público en el que predominó una tensa calma.
La principal novedad es que ya se ha comenzado a implementar la fusión entre las áreas de apoyo del ex Enargas y del ex ENRE, una tarea sumamente compleja que derivará en la desvinculación de empleados. De hecho, el vicepresidente del directorio, Vicente Serra, a cargo transitoriamente de la conducción del organismo, le envió una carta al personal a comienzos de mes en la que pidió que cada uno mantenga sus responsabilidades para asegurar la operación y el servicio y anticipó que se abrirá un plan de retiros voluntarios y opciones de acceso a la jubilación, sin dar mayores detalles.
Unifican equipos de trabajo de los viejos entes
Serra confirmó en la reunión del viernes, a la que asistieron unas veinte personas –en su mayoría empleados del organismo regulador-, que han comenzado por ubicar en un mismo espacio de trabajo al personal de las primeras áreas que van a tener que fusionarse.
Hasta ahora el directorio del nuevo ente sigue funcionando con el asesoramiento de las secretarías de directorio del ex ENRE y el ex Enargas, que venían trabajando por separado, pero se decidió que el personal de ambas áreas conviva en las oficinas de Madero 1020. Ignacio Sanz es el responsable de la secretaría de directorio del ex ENRE, que ya venía desempeñándose en esa sede, y Alejandra “Lala” Ponce Quinteros, que fue quien tuvo que mudarse, cumplía la misma tarea para el Enargas en la sede central de ese organismo, ubicada en Suipacha 636. Se supone que uno de los dos empleados va a quedar al frente del espacio unificado, pero todavía no se decidió quién será.
Las áreas de Administración de los entes fusionados ya comenzaron a trabajar de manera conjunta en la sede central del ex Enargas, en Suipacha 636, salvo el área de Contabilidad del ex ENRE que, según aclaró el primer vocal Marcelo Alejandro Nachón, postergó su mudanza hasta el 1 de julio por el cierre del trimestre. La gerencia de Administración del ex Enargas está a cargo de Darío Javier Echazú y su contraparte en el ex ENRE es Roberto Fernández. En este caso también habrá que resolver quien queda al frente.
El área de Recursos Humanos va a funcionar en el Anexo que tiene el ex Enargas en la calle Tucumán 930. El jefe de esa área en el ENRE era Néstor Vega y el gerente de Recursos Humanos y Relaciones Institucionales del Enargas era Eric Oscar Salomone Strunz. Como consecuencia de esta fusión también quedará un solo jefe.
En ese Anexo de Tucumán 930 funcionaba la oficina de Atención a Usuarios de GNC Vehicular, pero se mudará a donde venía funcionando la oficina de Atención a Usuarios del ENRE en Suipacha 615, frente a la sede central de Enargas. La atención de todos los usuarios se concentrará en ese sitio, que Vicente Serra prometió remodelar. “Vamos a optimizar la infraestructura disponible, especialmente la de atención al público que la verdad deja mucho que desear”, aseguró durante la reunión de directorio del viernes. También prometió que se acondicionarán los cuatro pisos que ocupa el Enrege en la torre de Catalinas Norte. La Mesa de Entradas para no usuarios -es decir, para las empresas- se unificará en esa sede central de Madero 1020.
En el Enargas Salomone Strunz tenía bajo su órbita no solo las áreas de Recursos Humanos sino también Prensa y Relaciones Institucionales, pero estas dos últimas no irán a Tucumán 930 sino a la sede central del ENRE en Madero. A cargo del área de Prensa del Enargas se venía desempeñando Cristian Landero, mientras que en prensa del ENRE estaba Leandro Rooseleer. Allí también deberá quedar uno solo como responsable de la nueva área unificada.
En la reunión de directorio del viernes también estuvieron María Cristina Tonnelier, responsable del área de Análisis Regulatorio y Estudios Especiales del ex ENRE, y Fabián Bello, gerente de Desempeño y Economía del ex Enargas. Esas dos áreas deberán fusionarse, pero por ahora continuarán trabajando por separado.
Otra novedad es que la nueva gestión del ente unificado decidió crear una dirección de compliance. Serra anunció en la reunión de directorio que el Enrege se va a inscribir en el Registro de Integridad de Transparencia Empresaria (RITE) y esta nueva dirección tendrá como tarea establecer estándares de cumplimiento normativo anticorrupción a tono con los procedimientos que establece ese registro. Además, se resolvió que la inscripción en el registro sea obligatoria para todas las empresas reguladas de gas y electricidad, las cuales tendrán un año para hacerlo. Serra informó que ya hay algunas reguladas que están inscriptas como Metrogas y Transportadora Gas del Sur.

La interna que derivó en la salida de Lamboglia
La salida de Lamboglia fue producto de un duro enfrentamiento que venía manteniendo con el primer vocal Marcelo Alejandro Nachón, incluso desde antes que formalizaran sus nombramientos. En una reunión que mantuvieron el miércoles 8 de abril, Lamboglia, que venía desempeñándose como interventor del ENRE opinó que lo mejor sería no renovar ningún contrato, incorporar personal ni promover ascensos hasta que estuviese en funciones el Enrege. Su pedido fue una sugerencia dirigida a Nachón, que en ese momento era el interventor del Enargas. Nachón no planteó objeciones, pero 15 días después de esa reunión, ordenó la renovación por seis meses de 73 contratos, situación que detonó la relación.
Tampoco se pusieron de acuerdo sobre cuál tenía que ser la sede del nuevo organismo. Lamboglia propuso las oficinas del ex ENRE, ubicadas en Madero al 1020, pero Nachón dijo que prefería que fuera en el ex Enargas, en Suipacha 636. Ambos querían empezar jugando de local y cerca de su propia tropa. Ninguno se bajó de su propuesta y al final se terminó votando y se impuso la sede de Madero.
Ni siquiera pudieron consensuar una corrección menor en el nombre del ente. La sigla inicial era ENRGE, una palabra prácticamente impronunciable. Lamboglia propuso entonces agregar una E entre la R y la G. Nachón se opuso porque dijo que el nombre se iba a parecer demasiado al del ex ENRE y forzó una votación que terminó perdiendo.
Todos los temas derivaban en una discusión interminable, hasta que Lamboglia se cansó y renunció a su cargo, un mes después de haber sido nombrado formalmente. Más allá de lo cansadora que puede resultar esa dinámica de trabajo, su salida dejó en evidencia que no estaba lo suficientemente comprometido y expuso a quienes lo habían elegido para comandar una transformación que se sabía que no iba a ser sencilla y que recién comienza.
, Fernando Krakowiak





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