
Para comprender el impacto climático de una organización hay que observar más allá de sus operaciones. Es ahí donde aparece el Alcance 3, que reúne las emisiones indirectas generadas a lo largo de la cadena de valor, asociadas a bienes y servicios, materiales, transporte, viajes, residuos y uso de productos.
Su medición suele ser la más compleja porque requiere trabajar con otras empresas y establecer criterios comunes. En ese contexto, Tecpetrol incorporó la medición de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en empresas de su cadena de valor a través de ProPymes, en colaboración con Svant. La iniciativa busca fortalecer las capacidades de sus proveedores y mejorar la calidad de los datos disponibles para la gestión del Alcance 3.
Desde hace más de veinte años, el programa ProPymes acompaña el desarrollo de proveedores industriales en Argentina mediante capacitación, innovación, mejora de procesos e incorporación de tecnología. En Vaca Muerta su tarea contribuyó al crecimiento de una cadena de valor que acompañó el desarrollo de uno de los proyectos energéticos más importantes del país.
Hoy su agenda incorpora un nuevo desafío: la gestión de emisiones de GEI. “La sustentabilidad ya no es un tema accesorio en la agenda de ProPymes, forma parte de nuestro núcleo. Cuando hablamos de mejorar la competitividad de los proveedores, necesariamente hablamos también de cómo gestionan su impacto”, explica Luis Lanziani.

Las prioridades de la cadena de valor también comenzaron a cambiar. “La seguridad sigue siendo el aspecto más importante. Después aparecen el costo y la capacidad de ejecución. Sobre esos temas la industria alcanzó un alto nivel de madurez. Hoy empiezan a ganar protagonismo la trazabilidad, la gestión y la profesionalización. En ese contexto, la sustentabilidad empieza a marcar diferencias entre empresas”.
De las planillas a la gestión
Uno de los principales desafíos aparece al momento de trabajar con proveedores de distintos tamaños y niveles de desarrollo: “En nuestras operaciones los datos están mucho más estructurados. En la cadena de valor encontramos empresas con realidades muy diferentes. Algunas ya tienen procesos consolidados y otras recién comienzan. Por eso el abordaje debe ser progresivo y con mucho acompañamiento”.
Para responder a esta necesidad, ProPymes estableció una alianza con Svant, un software que permite que las empresas comiencen a construir inventarios de emisiones de manera ordenada, con información trazable y comparable.
“En Svant encontramos una herramienta que simplifica un proceso que, de otra manera, puede resultar complejo para muchas pymes. Les permite empezar sin grandes barreras y avanzar paso a paso. Además, al tratarse de un desarrollo argentino, nos pareció natural incorporarlo al trabajo que hacemos con empresas locales”, agrega Lanziani.
La experiencia comenzó a reflejarse rápidamente en las empresas participantes. En Prodeng, dedicada al control de fluidos para el upstream, la implementación permitió consolidar información que hasta ese momento permanecía dispersa: “Svant nos permitió centralizar, ordenar y agilizar la gestión de nuestra huella de carbono, mejorando la precisión de los datos y fortaleciendo nuestra toma de decisiones ambientales”, resume César Acosta, supervisor de Seguridad e Higiene.
En Hidrofrac, el principal cambio fue pasar de consumos registrados a información útil para la gestión. Mario Guzmán, líder de Mantenimiento, explica: “El software nos permitió establecer una línea de base de emisiones, identificar las principales fuentes de GEI y contar con información consolidada, trazable y disponible para la toma de decisiones”.
Un cambio cultural
Para Lanziani, el verdadero desafío no pasa únicamente por incorporar una herramienta tecnológica: “Lo más importante es el cambio cultural. Cuando las empresas empiezan a medir, descubren que la gestión ambiental está completamente vinculada con la forma en que administran el negocio. Empiezan a detectar ineficiencias, mejorar procesos y tomar decisiones con mayor información.”
Ese aprendizaje también modifica la forma en que Tecpetrol entiende el trabajo con su cadena de valor. “El objetivo no es que la medición termine siendo un requisito más. Cuando las empresas entienden el valor de la información, la medición deja de ser una exigencia y se convierte en una ventaja competitiva”.
La mirada de largo plazo también alcanza a la relación entre operadoras y proveedores: “Imagino una cadena de valor mucho más integrada, con información compartida, mayor transparencia y objetivos comunes. La sustentabilidad, la trazabilidad y la gestión ambiental terminarán completamente integradas a la gestión del negocio”.
, Marianela Angarano, Svant





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