De izquierda a derecha: Gustavo Puzzolo (Conuar), Carlos Echeverry (Cluster CIAR), Nicolás Gandini, Juan Carlos Hallak (Facultad de Ciencias Económicas, UBA) y Nicolás D’Ángelo (Equipel).

Vaca Muerta se consolidó como una de las locomotoras de la economía argentina y se prepara para un nuevo salto de escala. La ampliación de la infraestructura de evacuación, el crecimiento esperado de la producción, las exportaciones de gas y los nuevos proyectos de inversión configuran un escenario de expansión para la industria petrolera. Sin embargo, este crecimiento no necesariamente garantiza que las empresas argentinas de la cadena de valor crezcan al mismo ritmo. Carlos Echeverry, del Cluster CIAR; Nicolás D’Ángelo, de Equipel; Gustavo Puzzolo, de Conuar; y el economista Juan Carlos Hallak, debatieron sobre el tema en el nuevo programa de Aguas Arriba, conducido por Nicolás Gandini.

Para Echeverry, el escenario actual tiene dos caras. Por un lado, sostuvo que las obras y las nuevas condiciones para exportar están resolviendo las limitaciones que hasta ahora condicionaban el crecimiento de la producción. Pero, al mismo tiempo, advirtió que las empresas proveedoras vienen atravesando años complejos y que actualmente enfrentan una competencia cada vez mayor.

Carlos Echeverry, del Cluster CIAR.

“Aguas adentro hubo un año y medio, dos, en que la actividad convencional y en campos maduros, con las 55 [áreas convencionales cedidas] del Plan Andes de YPF, paró a cero. Ahí muchas empresas casi se destruyeron, además de la baja actividad y gente disponible para todos lados”, planteó.

Además, problematizó la competencia a la que se enfrentan las empresas proveedoras: “Hoy la competencia en Neuquén es tremenda, la oferta supera cualquier demanda. Entonces, cosas específicas, como equipos de perforación o fractura, pueden seguir teniendo valor agregado y van a seguir creciendo. Todo lo demás va a crecer de forma moderada, con precios bajos y una competitividad feroz”.

A eso se suma el interés de empresas provenientes de otros sectores de la economía por ingresar a Vaca Muerta, atraídas por de los pocos segmentos que mantienen un fuerte dinamismo. “Muchas que vienen, entran, bajan los precios y luego se tienen que ir porque soportar un cashflow negativo durante mucho tiempo no es fácil”, señaló Echeverry.

D’Ángelo sumó otro cambio que obliga a las empresas a redefinir sus estrategias: la apertura de la economía.

“Lo que se dio hace muy corto plazo fue un cambio de condiciones realmente bestial. Veníamos de una economía 100% cerrada a una economía 100% abierta. Y todos nos tuvimos que acostumbrar a esta nueva forma de trabajo”.

En el caso de Equipel, la empresa de servicios vinculada al sector eléctrico de la cual D’Ángelo es director comercial, se alcanzó un acuerdo con Siemens para importar componentes de celdas de media tensión y completar localmente su adaptación a las necesidades del mercado argentino.

“Hoy hay que salir a ver al mundo, qué es lo que el mundo puede ofrecer, y cómo customizamos o adecuamos a las demandas locales lo que podemos traer del mundo. Yo creo que ahí está el agregado de valor”, explicó.

Nicolás D’Ángelo, de Equipel.

El acuerdo demandó cerca de dos años de trabajo y requirió que Equipel certificara sus capacidades ante la compañía internacional. “Son procesos largos, pero claramente son procesos que hoy por hoy no podemos dejar de lado. Si uno quiere crecer, creo que el crecimiento viene por ese lado”, agregó.

“Win-win”: asociarse para ganar escala

La asociatividad apareció como uno de los principales puntos de coincidencia entre los empresarios. Frente a este nuevo panorama de competitividad, la posibilidad de asociarse con otras compañías puede convertirse en una vía para acceder a capacidades que una pyme difícilmente pueda desarrollar por sí sola.

Para eso, el Cluster CIAR busca utilizar su estructura para vincular empresas que quieran ingresar al mercado neuquino.

“Vos necesitás venir o con una tecnología o con un servicio especial. Aprovechá todo lo que tenemos que ya estamos establecidos: cómo entrar en un yacimiento, las bases, los equipos, te proveemos gente, contratos. Con eso tenés entre 12 y 18 meses menos de caja negativa”, informó el empresario.

Gandini: —Lo que no sé es si culturalmente, y hasta a veces políticamente, existen las condiciones para que eso fluya. Tiene que haber mucha confianza entre el que está entrando y el que ya está. ¿Eso existe o no?

Echeverry: —No, hay que desarrollarlo, hay que mostrar. En la empresa tenemos 30 años de experiencia. La confianza se gana día a día y se pierde muy rápido. Entonces, sí es fundamental generar esa confianza. Ya tenemos algunas asociaciones para presentar, que las vamos a presentar ahora [en la expo AOG Patagonia de octubre]. No es fácil. Acá hay que generarlo, pero creo que es un win-win para ambas partes.

D’Ángelo coincidió: “Por ahí unos años atrás no estaba tan clara esta necesidad o ganas de querer asociarse, pero lo que yo veo hoy y charlo con colegas es mucha predisposición y buena voluntad de querer asociarse, generar un win-win básicamente”.

“Hoy estamos hablando de un salto de escala y muchas veces sabemos que para hacer frente a ese salto de escala o lo que es necesario abastecer no se puede hacer por sí solo”, agregó.

La colaboración también puede servir para desarrollar capacidades que actualmente no existen en escala suficiente en el país. Gustavo Puzzolo relató el caso de un producto de exportación que Conuar está desarrollando y para el cual necesitaba fundición de plomo a gran escala.

“No encontrábamos fundición de plomo a alta escala, había todo pequeña escala. Entonces armamos un equipo de ingeniería entre la Comisión Nacional de Energía Atómica, Conuar e Y-TEC, y fuimos a buscar dos empresas y las estamos desarrollando”, explicó.

Según indicó, en octubre está prevista la primera entrega de ese insumo. “Es la primera vez que se hace una fundición de plomo de ese nivel y de esa calidad”, sostuvo.

Gustavo Puzzolo, de Conuar.

La estrategia de Conuar, agregó, apunta además a internacionalizar su producción y arrastrar en ese proceso a otras empresas argentinas.

“Hoy creo que hay una gran oportunidad de internacionalizar la industria nacional, no solo mirando Vaca Muerta sino mirando la frontera”.

Echeverry aportó otra experiencia: en su anterior empresa trabajaron junto con Y-TEC y Tecpetrol para desarrollar localmente material disoluble que posteriormente también pudieron exportar. Para el empresario, combinar nuevas generaciones, capaces de incorporar rápidamente tecnologías, con trabajadores que acumulan décadas de conocimiento de la actividad, puede definir la competitividad de las compañías.

¿Qué lugar debería ocupar el Estado?

Respecto del papel del sector público, Hallak destacó las mejoras de productividad, eficiencia, calidad e internacionalización que están impulsando las propias empresas, pero consideró que falta una estrategia pública que acompañe ese proceso.

“Comparado con otras experiencias internacionales, ahí hay una ausencia total de instrumentos. Pero además de los instrumentos, que hay muchos, lo principal es la voluntad, la visión, la vocación, y eso está faltando”.

Para el economista, una política de desarrollo de proveedores no debería reducirse al compre nacional. De hecho, señaló que es uno de los instrumentos que menos le gustan si se aplica de manera aislada porque puede generar ineficiencias. En cambio, enumeró varias herramientas que puede utilizar el Estado.

“Ahí está la inteligencia de un Estado: en estar monitoreando la situación, tener los sistemas de información, tener los vínculos, el entendimiento de dónde apretar en cada momento para ir diciéndoles a las empresas y guiándolas hacia que hagan esfuerzos en desarrollar proveedores”, planteó.

D’Ángelo puso como contrapunto la experiencia de Neuquén. Destacó el funcionamiento de FECENE, la Federación de Cámaras del Sector Energético de la Provincia de Neuquén, como espacio de articulación entre empresas, gobierno provincial y sindicatos.

“Se nuclea lo privado, lo público y lo sindical en una misma mesa. Entonces eso permite agilizar muchas discusiones o muchas situaciones que de otra manera llevarían muchísimo tiempo”, explicó.

Echeverry también apuntó a cuestiones más concretas que puede resolver el sector público, especialmente infraestructura y condiciones regulatorias. “Así como hizo la provincia de Neuquén con el tema de la logística, no solo la logística para sacar petróleo y crudo sino también para moverse, automáticamente genera riqueza: ahorra costo, ahorra tiempo”, sostuvo.

Hallak aclaró que considera positiva una mayor apertura después de años de fuertes restricciones, pero cuestionó la velocidad del proceso.

“Veníamos de una economía super cerrada y está muy bien para mí ir a una economía mucho más abierta, no hay duda. La discusión es sobre la velocidad, se abrió muy rápido mucho, se sacaron un montón de cosas -las SIRAs, el antidumping, el Valor Criterio, aranceles-, más el RIGI que también es una forma de apertura en lo que es traer insumos importados y maquinaria importada para este sector en particular”, informó el economista.

Hallak cuestionó específicamente la incorporación del upstream petrolero al RIGI porque, según sostuvo, las principales restricciones al crecimiento están cada vez más relacionadas con infraestructura y proveedores. “¿Vale la pena sacrificar recursos fiscales para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta? ¿O es mejor usar esa plata para construir los caminos, las capacitaciones? Es una decisión, es un trade off”.

Gandini le planteó entonces un contraargumento: después de la caída que experimentó la producción argentina alrededor del 2010, una política pública podría priorizar alcanzar rápidamente una producción de hasta dos millones de barriles diarios, aún resignando recursos fiscales, para aumentar las exportaciones y generar las divisas necesarias para la economía.

Hallak: —Pero esa urgencia por llegar a los dos millones, ¿es para que entren más dólares? Macroeconómicamente, que aumenten las exportaciones no es un fin en sí mismo. Ese aumento de exportaciones tan rápido lo estás viviendo en este momento. En estas condiciones te genera un tipo de cambio más bajo que te hace estancar al resto de la economía.

Gandini:  —¿Eso hasta dónde no es por el propio diseño del esquema cambiario del Gobierno?

Hallak: —No está tan claro que sea por eso que el dólar esté tan bajo. Yo creo que en gran parte está bajo por estas exportaciones incrementales que están habiendo. No es un tema ideológico de sí o no, es de calibración, cómo vas manejando el tema. Ya está creciendo a un ritmo rapidísimo y lo va a hacer hagas lo que hagas, con o sin esta medida particular, que es el RIGI al upstream petrolero.

Juan Carlos Hallak, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

Para el economista, el desafío está en qué ocurre alrededor de ese crecimiento: “La restricción general para que ese aumento de exportaciones se traduzca en un beneficio real tiene que ver más con que lo sepas aprovechar, con que eso te de el tiempo para que los proveedores se desarrollen, que se asocien, que mejores la productividad”.

Echeverry introdujo otra tensión desde la perspectiva de las empresas proveedoras: “El RIGI llega a las operadoras pero después todos los demás no tenemos toda esa ventaja impositiva”.

“Están en desventaja porque ustedes cuando tienen que importar tienen que pagar el arancel versus el competidor que paga un arancel más bajo afuera”, respondió Hallak.

Frente a un escenario con mayores oportunidades pero también más competencia, D’Ángelo planteó que las pymes deben encontrar un equilibrio entre invertir para crecer y evitar decisiones que puedan comprometer su sustentabilidad.

“Tenés que ser bastante cauto y analizarlo porque te puede llevar puesto”, señaló y presentó otra cara de la misma moneda: “Tampoco te podés quedar quieto porque cuando viene la ola, en vez de surfearla, te vas con ella”.

Para D’Ángelo, justamente allí puede aparecer una ventaja de las empresas de menor tamaño: “Tal vez esa es la ventaja que tenemos las pymes, somos empresas más ágiles”.

El desafío, sostuvo sobre el final del programa, será que esa agilidad pueda sostenerse cuando aumenten los volúmenes que demanda Vaca Muerta. “Crecer en cantidad es fácil, pero hay que tener toda una infraestructura detrás, hay que tener tecnología, y hoy más que nada hay que ser eficiente”, afirmó.

, Redaccion EconoJournal