Representantes de CADER y Tecnolatina participaron del panel sobre contractualización, RIMI, transmisión y barreras persistentes, moderado por Diego Werner, de Aires Renewables.

Los sectores de energías renovables y transmisión eléctrica están viviendo este año un renovado impulso a partir de hechos puntuales como la sanción del Congreso a la prórroga del régimen de estabilidad fiscal para las renovables y la licitación de la línea de transporte eléctrico AMBA I. Representantes de Aluar, la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) y Tecnolatina expusieron este martes sobre algunos de los temas que formarán parte de la agenda sectorial hacia adelante, en distintos paneles del Renewables & Electricity Day que organizó EconoJournal.

En el horizonte cercano aparece un proyecto de Ley de Transición Energética que busca establecer un marco de incentivos al estilo del RIGI para captar financiamiento externo y descarbonizar la economía. En paralelo, la industria observará el devenir de la licitación AMBA I, cuya apertura de sobres esta pautada para diciembre, un proceso que será clave para el desarrollo de otros corredores de transmisión eléctrica también priorizados por la Secretaría de Energía.

La desregulación eléctrica propiciada por la resolución 400 del 2025 aparece como un importante catalizador de estos y otros temas de un sector que navega entre las oportunidades y las necesidades generadas por las nuevas posibilidades de contractualización de la energía.

Ley de Transición Energética

Marcelo Álvarez, de CADER.

La Cámara Argentina de Energías Renovables elaboró un proyecto de Ley de Transición Energética que busca establecer las bases para la descarbonización de la matriz energética en la Argentina. La iniciativa no es planteada solo como una meta ambiental, sino como una oportunidad de desarrollo económico, que permitiría aprovechar el financiamiento internacional disponible para reducir costos sistémicos millonarios y liberar excedentes de hidrocarburos para la exportación.

El presidente de CADER, Marcelo Álvarez, explicó que el proyecto comenzó a ser articulado en 2023 a los principales actores del sector privado, incluyendo a la Unión Industrial Argentina (UIA), instituciones del agro, universidades y organismos técnicos como AGUEERA, ATEERA y Cammesa. El objetivo es dotar al país de un marco regulatorio previsible que permita captar el flujo de capitales globales destinados a la mitigación del cambio climático.

La clave conceptual de la iniciativa está en la evaluación de las renovables como el verdadero vector competitivo frente al gas natural en generación eléctrica. «Las renovables no solamente son más limpias, sino que son más baratas y generan más empleo«, indicó Álvarez.

El directivo de CADER lo fundamentó con un estudio comparativo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente para América Latina, que contrasta el escenario inercial (Business As Usual – BAU) con alternativas de descarbonización.

En dicho escenario al 2050, es decir, sin una descarbonización acelerada del sector de generación, las renovables frente al gas natural en la Argentina resultan diez veces más limpias, generan casi diez veces más empleos y generan casi el doble de ahorro entre CAPEX y OPEX de nuevas inversiones en generación.

Un modelo basado intensivamente en el gas natural generaría un ahorro de US$ 14.000 millones, pero apenas reduciría un 6% las emisiones. Por su parte, la opción centrada en las renovables propone un ahorro sistémico de US$ 31.000 millones y una mitigación de emisiones del 59% respecto al tendencial.

«La ley de transición lo que busca es, mediante una hoja de ruta asociada que le permita a la Argentina mitigar más que lo que les correspondería en términos de carbono, generar 4 efectos principales: bajar el precio local de la energía eléctrica; descarbonizar evitando impuestos de carbono en frontera; generar más empleo; y generar más inversión neta, tanto extranjera como local, a partir de tener una tasa de interés más baja y períodos de repago más largos», sintetizó Álvarez.

Cuáles proyectos se priorizarían luego de AMBA I

Roberto Baratchat, de Tecnolatina.

La posibilidad de concretar más proyectos de renovables también está sujeta a nuevas expansiones en transmisión. Justamente, la licitación de AMBA I será importante como caso testigo para otros proyectos de transporte eléctrico en alta tensión también incluidos por la Secretaría de Energía en la resolución 715 del año pasado.

El presidente de Tecnolatina, Rogelio Baratchart, puntualizó en los plazos para el recupero de la inversión en la obra contemplados bajo la figura de la Concesión de Obra Pública (COP), con la que se buscará adjudicar AMBA I y eventualmente otros proyectos de transmisión de la 715.

«El repago se realizará a lo largo de un plazo bastante extenso, más allá de la ingeniería que se ha desarrollado, con un mecanismo de hitos que de alguna manera compensan económicamente su cumplimiento, pero no de forma total al cumplirlos, sino que cada hito cumplido se irá pagando en cuotas. Así que este es un proceso largo que, probablemente, desde el punto de vista del final del pago, atravesará a tres administraciones«, analizó Baratchart.

El presidente de la empresa de consultoría energética también destacó que la obra de AMBA I está estructurada en dos fases y estimó un plazo de ejecución de entre dos años y medio y tres años para la primera fase. «La obra completa tiene un programa de aproximadamente 60 meses, pero no tiene desafíos técnicos», subrayó.

La licitación de AMBA I también despierta entusiasmo sobre cuáles serían los siguientes proyectos de la resolución 750 que la Secretaría de Energía enviaría a licitación. «Esta gestión identificó hace aproximadamente un año y medio tres corredores. Uno es el Corredor AMBA, otro es el Corredor Sur (Puerto Madryn-Choele Choel-Bahía Blanca), y después el Corredor Este Oeste (Diamante-Charlone-O´Higgins)», repasó el presidente de Tecnolatina.

Sin embargo, Baratchat también instó al área energética a darle prioridad a una línea proyectada entre Viboratá y Plomer . «El tema de Viborata/Plomer es importante porque la obra del AMBA I es esencial para darle seguridad y confiabilidad al abastecimiento de toda el área metropolitana y norte de la provincia. Después, para verdaderamente asegurarle esa calidad y darle el soporte de atención y permitir la incorporación de energía proveniente del sur, hace falta la vinculación con Viboratá«, aseguró.

El rol de Aluar

Gabriel Vendrell, de Aluar, conversó con Nadia Sager, de Geinsa.

La progresiva desregulación del mercado eléctrico está llevando a generadores y clientes (distribuidoras y grandes usuarios) a definir estrategias de comercialización y planificar las compras de energía. No es un proceso exento de conflictos: las Pymes industriales que no anticiparon sus compras de energía se encontraron este invierno con facturas elevadas por el traslado del precio medio del mercado mayorista eléctrico, que se vio impactado por los mayores costos de importación de combustibles generados por la guerra en Medio Oriente.

El gerente de Recursos Energéticos de Aluar, Gabriel Vendrell, analizó el particular escenario que enfrentaron los Grandes Usuarios de Distribución (GUDIs). «El tema GUDI es paradigmático. Un poco por desconocimiento de la normativa, por alguna falla de comunicación nuestra o de las distribuidoras o del regulador, no le llegó una señal clara de que ya no iban a tener un precio estabilizado, sino que iban a ver el precio medio del mercado eléctrico mayorista», evaluó.

Aluar es el único productor y exportador de aluminio del país. Por la naturaleza electrointensiva del proceso de producción del aluminio, la empresa radicada en Chubut es el mayor consumidor industrial de electricidad del país. Esta condición forzó a la compañía desde sus inicios a perseguir el autoabastecimiento energético, primero con la provisión desde la hidroeléctrica Futaleufú, luego con generación térmica propia y más recientemente sumando energía eólica y solar.

«Todos nuestros contratos son de largo plazo, tanto el de energía eléctrica como de gas de aprovisionamiento de las turbinas, por la necesidad de asegurar el abastecimiento de energía. Por eso capaz que no sufrimos este día a día de las variaciones del precio en el mercado spot», explicó Vendrell.

Más allá de las necesidades propias de Aluar, Vendrell destacó que todas las empresas industriales están respondiendo a los cambios en el mercado eléctrico. «Cada vez más empresas están teniendo sectores dedicados exclusivamente al tema energético y se están evaluando también alternativas de generación distribuida», señaló.

Aluar también busca posicionarse como un jugador de relevancia en el segmento de generación eléctrica. «Cambiamos el paradigma, de gran usuario de energía eléctrica estamos migrando a un player importante en el sector energético«, dijo el directivo.

La empresa inaugurará en octubre una importante ampliación de su parque eólico, cercano a la planta industrial que posee en Puerto Madryn. La potencia instalada fue elevada de 246 MW a 582 MW. También inaugurará un parque solar de 30 MW en Buenos Aires en los primeros meses de 2027, cuya producción aún no se definió si será vendida al mercado spot o se contractualizará.

Con la ampliación del parque eólico, Aluar podrá liberar más potencia en su parque térmico de 676 MW. «Hay que buscarle un destino a esa produccion de energía, que puede ser el mercado mayorista o cualquier otra alternativa», explicó.

Sin embargo, la posibilidad de agregar nuevos proyectos y de comercializar la energía sigue supeditada al desarrollo de nuevas líneas de transmisión.
«Las ampliaciones de transporte nos van a liberar esa restricción«, concluyó.

, Redaccion EconoJournal