La reactivación de Minera Alumbrera podría volver a aportar cobre en 2028.

La transición energética y la electrificación global están abriendo una ventana de oportunidad para el desarrollo de la minería argentina, en un momento donde coinciden precios internacionales altos y un déficit de oferta previsto para la próxima década a nivel global. En este escenario, el país cuenta con un potencial geológico que puede aprovechar un ambiente local favorable para las inversiones de largo plazo, y una cartera de proyectos en distintas etapas de desarrollo.

Un análisis de la consultora Bain & Company reseñó que el mercado global sufrirá un fuerte desbalance de oferta y demanda de cobre hacia 2035. Con un pipeline que aportaría hasta 1,8 millones de toneladas anuales, Argentina aparece como el jugador clave para cerrar la brecha, aunque requiere una inversión sin precedentes en energía, logística y recursos humanos.

Diego García, Socio Líder de Energía y Recursos Naturaleza de Bain & Company, remarcó que existe una alta conciencia en el sector sobre el tamaño del reto, pero destacó la actitud proactiva de la industria. “Las empresas ya no sólo diagnostican las barreras, sino que están trabajando activamente para ser parte de la solución, diseñando proyectos bajo los más altos estándares ambientales y en permanente sinergia con las comunidades locales”, explicó.

El relevamiento destaca que el pipeline global proyectado es de 13,2 Mtpa, pero el 80% de esos desarrollos aún no cuenta con una Decisión Final de Inversión (FID) aprobada. Para que la Argentina acelere estos procesos y replique casos de éxito regionales, debe resolver el desafío que combina infraestructura física, desarrollo social y tecnología de vanguardia.

Diego García, Socio Líder de Energía y Recursos Naturaleza de Bain & Company.

Para dimensionar el esfuerzo físico e industrial que requerirá producir las estimadas 1,8 Mtpa de cobre en el país, el análisis de Bain detalla exigencias de infraestructura críticas. En energía, se necesitará la construcción de 1.500 kilómetros de líneas de transmisión eléctrica dedicadas y un consumo de entre 8 y 10 TWh anuales, sumando refuerzos sustanciales al Sistema Interconectado Nacional (SIN).

En logística de exportación, el transporte por ductos o ferrocarril moverá entre 5 y 6 millones de toneladas de concentrado al año, un volumen equivalente de entre el 8% y el 10% de todos los granos y subproductos que exporta actualmente el polo agroindustrial del Gran Rosario.

A la vez, el proceso demandará unos 250 millones de metros cúbicos de agua, una cifra que representa diez veces el consumo de agua utilizado para la fractura hidráulica en Vaca Muerta durante 2024, detalló el informe de Bain.

El ecosistema de proveedores

Uno de los puntos clave para evitar cuellos de botella radica en el desarrollo del ecosistema de proveedores. Actualmente, la Argentina cuenta con una base de entre 2.000 y 2.500 empresas proveedoras de minería, un número bajo en comparación con las más de 8.000 de Chile o las 6.000 de Perú.

Para evitar la inflación de costos y los cuellos de botella en las fases críticas de construcción (Post-FID), Bain propone apalancarse en el know-how y las capacidades existentes del sector de Oil & Gas, que ya ha probado estándares de excelencia en la cuenca neuquina.

«No tenemos que empezar de cero; la cadena de valor de hidrocarburos e ingeniería pesada del país puede readaptarse rápidamente para abastecer los megaproyectos mineros, complementando además la experiencia de los países vecinos», enfatizó García.

Finalmente, el factor humano asoma como otra de las prioridades de agenda corporativa. Roles profesionales en áreas de metalurgia, geotecnia, ingeniería civil y gestión de permisos ambientales (ESG) comenzarán a registrar una alta presión de demanda y escasez de talento hacia fines de la década, requiriendo un abordaje sistémico coordinado entre empresas, academias y el sector público.

, Ignacio Ortiz