En un escenario energético global cada vez más complejo, América Latina atraviesa una ventana histórica para consolidarse como actor central, consideró Daniel Yergin, vicepresidente de S&P Global, quien advirtió que el mundo se encamina hacia una etapa de mayor incertidumbre, tensiones geopolíticas y transición energética más lenta de lo previsto.
“No diría que es un punto de inflexión, pero estamos viendo cambios”, sostuvo en diálogo con Carlos Garibaldi, Secretario Ejecutivo de la Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y El Caribe (Arpel), al describir un sistema menos predecible, donde “hay que buscar flexibilidad y ser competitivos”.
En la primera jornada de la Conferencia Arpel 2026 en Buenos Aires, Yergin planteó que “el espectro de la industria energética es mucho más amplio que contar con recursos”, incorporando infraestructura, inversiones y logística como variables decisivas. En ese contexto, alertó que el shale “se encuentra en una meseta” y que será necesario “ir más allá” para sostener el crecimiento.
A la vez, describió un escenario internacional tensionado: “la guerra con Irán no ha terminado”, China se consolida como “un gran ganador por su compromiso con la electrificación” y Europa enfrenta dificultades de abastecimiento, mientras el mercado petrolero atraviesa “una encrucijada” con oferta restringida.
En ese tablero, el especialista sostuvo respecto del rol regional que “esta es una oportunidad para América Latina”. Según explicó, la región —junto con África— será uno de los principales destinos de inversión, impulsada por recursos, costos competitivos y necesidad global de diversificación. “El centro de gravedad de producción de petróleo se está desplazando” hacia América Latina, con Brasil, Guyana y Argentina ganando peso, describió.
En paralelo, cuestionó visiones extremas de la transición energética: “no podemos decir que habrá ‘cero netos’ en 2050, eso no es realista”, y remarcó que petróleo y gas seguirán siendo parte del sistema por más tiempo del previsto.
Ese potencial encuentra en Argentina uno de sus casos más representativos, se consideró. El CEO de YPF, Horacio Marín, trazó un escenario de fuerte expansión basado en Vaca Muerta y el desarrollo del GNL. “Todos estamos viendo el desarrollo pleno de Vaca Muerta, pero más que gas, es GNL”, afirmó, al anticipar exportaciones por hasta 20.000 millones de dólares con el proyecto Argentina LNG en marcha. “Trabajamos para empezar el proyecto en 2027”, señaló.
La compañía proyecta “duplicar su tamaño” actual y llevar la producción hacia niveles récord. “Argentina va a ser de los mayores exportadores a nivel mundial”, enfatizó.
Otros referentes empresarios del sector coincidieron en reforzar este diagnóstico. Martín Terrado, COO de GeoPark y Presidente del Directorio de Arpel, sostuvo que “ésta está llamada a ser la década de América Latina”, mientras que Bob Fryklund, vicepresidente y jefe estratega del Upstream de S&P Global, afirmó que “el crecimiento de la oferta energética global está saliendo de Latinoamérica”.
En un contexto de “volatilidad e incertidumbre”, según resumió Roberto Brandt, Consultor Internacional en Energía, la seguridad energética volvió al centro de la agenda global y empuja a las grandes economías a mirar a la región como proveedor clave.
Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), advirtió sobre “una volatilidad tremenda” y el desafío de entender “cómo vamos a salir de esta incertidumbre”. Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), proyectó que la región “será probablemente la que más crecerá en hidrocarburos NO OPEP”, aunque en un contexto de “recalibración de la trancisión energética”.
Daniel González, viceministro de Energía y Minería destacó que “el futuro es muy promisorio” para Argentina. Hizo hincapié en lo realizado “para el desarrollo de Vaca Muerta en los últimos 15 años, con el consenso de gobiernos nacionales, provinciales y de sectores sociales diversos”.
El desafío para la régión, coincidieron los expertos, será transformar el potencial en inversiones sostenidas, estabilidad y reglas claras para consolidar un lugar en el nuevo orden energético global.





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