
El juicio que enfrentó a Burford Capital contra el Estado argentino por el incumplimiento del estatuto de YPF en el momento de su expropiación culminó con una derrota para la financiera, que reportó una pérdida contable de US$ 2.438 millones en el primer trimestre de 2026.
Christopher Bogart, CEO de Burford, explicó que “si bien la pérdida relacionada con YPF fue decepcionante y provocó un cargo contable no monetario muy importante, no hay impacto en caja derivado de esa pérdida”. Además, destacó que, incluso en el peor escenario, “habremos generado US$ 236 millones en ingresos de caja y más de US$ 100 millones en ganancias por el caso” y se mostró optimista sobre un desenlace favorable en el arbitraje.
Ante la sentencia que anuló la condena al Estado a pagar US$ 16.100 millones más intereses, Burford presentará un recurso para que un plenario de jueces de la Corte de Apelaciones de Nueva York revise la decisión. En caso de rechazo, la firma podría recurrir a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, aunque reconocen que “la probabilidad de obtener un alivio adicional en los tribunales estadounidenses es baja desde un punto de vista estadístico”.
Burford financió desde 2015 las demandas de los administradores de la quiebra de las sociedades vinculadas a la familia Eskenazi, Petersen Energía y Petersen Energía Inversora, que mantenían una deuda aproximada de US$ 3.000 millones con Repsol y bancos internacionales. También apoyó a Eton Park en sus reclamos.
Respecto a posibles recuperaciones, la compañía afirmó que “seguiremos buscando una recuperación para los demandantes a partir de los activos vinculados a YPF y creemos que estos conservan un valor potencial significativo para Burford”. Sin embargo, admitió que una fuerte desvalorización tras el fallo de apelación explica los resultados negativos del trimestre.
Burford informó que los demandantes planean presentar reclamos bajo tratados bilaterales de inversión: el de España y Argentina en el caso de Petersen, y el de Estados Unidos y Argentina para Eton Park. Señalaron que el arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) es un proceso que puede durar varios años, con un promedio de 4,4 años por caso, pero que suele ser efectivo, dado que el 86% de las demandas contra Argentina concluidas favorecen al inversor y el 97% de los laudos del CIADI se cumplen.
Tras la pérdida en el juicio, Burford revaluó sus activos relacionados a YPF a apenas US$ 93 millones, una fuerte caída frente a los más de US$ 1.500 millones reportados en el trimestre anterior. El ajuste generó un impacto neto negativo de US$ 1.476 millones en el ingreso neto antes de impuestos, atribuible únicamente a Burford.
Desde la Procuración del Tesoro, señalaron que la probable presentación de Burford ante el CIADI “ya había sido pretendida por los demandantes en 2015 y fue posteriormente abandonada por decisión de los propios actores, quienes optaron por litigar exclusivamente ante los tribunales de Nueva York”. Consideraron que “el intento de reabrir ahora esa vía constituye un nuevo e improcedente esfuerzo de los demandantes por pretender revivir, sin credibilidad alguna, un reclamo que ya fue rechazado de manera contundente por la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito”.
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