El Tesoro estadounidense amplió las sanciones secundarias sobre los sectores de petróleo, envíos y activos digitales de Irán, en una escalada que profundiza el bloqueo del estrecho de Ormuz y sostiene la presión sobre los precios internacionales del crudo.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó el 24 de agosto un plan que definió como la “asfixia económica” de Irán, con la expansión de las amenazas de sanciones secundarias y advertencias hacia los países que no adhieran a la campaña de Washington. El funcionario había hablado días atrás de un “Día D económico” contra Teherán, aunque el anuncio no precisó países ni cronogramas más allá del propio Irán.
“Nuestro objetivo es cortar cada línea de sustento económico que sostiene a este régimen hasta que Teherán quede solo”, declaró Bessent ante la prensa. Añadió que quienes no acompañen las sanciones “compartirán” el aislamiento iraní y que toda entidad que facilite lavado de dinero en favor de Irán sería expulsada del sistema del dólar estadounidense. Según el funcionario, el presidente Donald Trump viene realizando llamadas a líderes mundiales para pedirles que corten sus vínculos con Teherán.
El anuncio llega casi seis meses después del inicio de una guerra contra Irán que derivó en un empate estratégico, con negociaciones de paz estancadas y con Teherán bloqueando la mayor parte del tránsito por el estrecho de Ormuz. El bloqueo naval estadounidense hizo caer las exportaciones iraníes de crudo por esa vía desde dos millones de barriles diarios antes de la guerra hasta apenas 0,4 millones hacia mediados de agosto, según datos del rastreador marítimo Kpler. La madrugada del 24 de agosto, un petrolero fue alcanzado por un “proyectil no identificado” frente a las costas de Omán, con daños materiales pero sin víctimas, de acuerdo con la información difundida por la autoridad marítima británica.
El Departamento del Tesoro precisó que las sanciones secundarias ampliadas apuntarían a los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo de Irán. En paralelo, emitió nuevas designaciones contra unos 60 individuos, empresas y buques acusados de colaborar en la generación de ingresos petroleros, la adquisición de armas y las ciberoperaciones iraníes. Las entidades alcanzadas están radicadas en los Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, China, Singapur y Europa.
Empresas y sanciones
Entre los objetivos figura Wellbred Capital, una comercializadora con sede en Singapur y filiales en los Emiratos Árabes Unidos y Suiza, vinculada al magnate del transporte petrolero iraní Mohammad Hossein Shamkhani. La empresa opera en el negocio de petróleo, nafta, petroquímicos y gas licuado de petróleo, con oficinas también en Arabia Saudita y Nigeria. Quedaron sancionadas Wellbred Trading FZCO (Dubái), Wellbred Trading SA (Ginebra) y su refinería francesa de biocombustibles La Nivernaise de Raffinage SAS. La OFAC ya había designado en julio de 2025 y abril de 2026 a individuos, entidades y buques del entramado de transporte controlado por Shamkhani, hijo del fallecido funcionario de seguridad iraní Ali Shamkhani, cuya flota trasladaba crudo y derivados de Irán y Rusia por decenas de miles de millones de dólares.
Consultado sobre si los bancos chinos serían alcanzados, Bessent respondió que “nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses”. El dato no es menor: antes de la guerra, Irán exportaba millones de barriles de crudo, en su mayoría hacia China.
Teherán se mostró desafiante. Su ministro de Economía, Ali Madanizadeh, anticipó “otra derrota” para Washington y sostuvo que el gobierno cuenta con un plan a dos años para gestionar estas medidas. Irán ha sobrellevado sanciones durante décadas mediante complejas redes financieras internacionales para eludir las restricciones. Analistas del International Crisis Group señalaron que, si bien hay pocas dudas sobre la capacidad de Washington de imponer un daño sustancial, Teherán cree tener un alto umbral para absorberlo y la posibilidad de responder a la presión financiera con contrapresión militar.
Desde el plano militar, el secretario de Defensa Pete Hegseth aclaró que el giro hacia la presión económica no implica descartar ataques: “La presión económica es lo que más les duele ahora, pero de ningún modo estamos descartando el uso de ataques cinéticos en el estrecho de Ormuz o alrededor de Irán”.
Y para Argentina?
El endurecimiento sobre Irán refuerza un escenario de oferta global ajustada que ya venía sostenido por el bloqueo de Ormuz, punto por donde transitaba cerca del 20% del petróleo y el gas comercializados en el mundo. Con exportaciones iraníes reducidas a una fracción y la amenaza de sanciones secundarias sobre compradores y facilitadores, el mercado internacional pierde barriles y gana prima de riesgo. Para Vaca Muerta, ese contexto de precios firmes y búsqueda de proveedores alternativos al eje sancionado abre una ventana competitiva: el crudo Medanito, liviano y dulce, y los proyectos de GNL en desarrollo encuentran un mercado dispuesto a diversificar orígenes lejos de las zonas en conflicto. La contracara es la volatilidad, que complica la previsibilidad que demandan las inversiones bajo el RIGI.
¿Puede Argentina capturar parte de esa demanda desplazada? La respuesta depende menos del precio spot que de la velocidad con que avancen la infraestructura de evacuación y los proyectos exportadores de gas licuado.





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