El objetivo oficial es rescindir el vínculo con Esuco porque la obra se encuentra interrumpida desde el año pasado.

El gobierno quiere finalizar antes del invierno de 2027 la adecuación de las cuatro plantas compresoras del Gasoducto Norte, que se encuentran paralizadas desde el año pasado por un conflicto entre la estatal Enarsa y la constructora Esuco. El objetivo oficial es rescindir el vínculo con Esuco mientras mantiene conversaciones con Transportadora Gas del Norte (TGN) y Transportadora Gas del Sur (TGS) para que las empresas transportistas se hagan cargo de la obra.

La información fue adelantada por el viceministro de Energía y Minería, Daniel González, durante un encuentro que mantuvo el jueves pasado con representantes industriales del norte nucleados en Uniones Industriales del Norte Grande (Uninor). También participaron de la reunión la secretaria de Energía, María Tettamanti; y el subsecretario de Combustibles Líquidos y Gaseosos, Federico Veller.

“Tienen que definir los pasos legales, nos dijeron que podría ser TGN”, confirmó uno de los industriales. La prioridad efectivamente la tiene TGN porque son obras que están en su área de operación. Sin embargo, EconoJournal pudo confirmar que el gobierno también conversa con TGS porque la compañía controlada por Pampa y la familia Sielecki inyectará a partir del año que viene más gas disponible en el anillo del gasoducto Mercedes-Cardales, el punto de conexión con el sistema que opera TGN, a partir de la obra de ampliación que está llevando adelante en el Gasoducto Perito Moreno (ex GNK). «Por eso es importante que las cuatro plantas compresoras estén terminadas. Se estima que podrían contribuir a transportar al menos 5 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) adicionales por el Gasoducto Norte hasta Tucumán y Salta«, expresó una fuente al tanto de las negociaciones.

Dos de los participantes del encuentro comentaron, en esa clave, que en la reunión de la semana pasada los funcionarios de Energía aseguraron que si las obras se terminan el invierno de 2027 reducirían el uso de las ventanas de corte que, por contrato, las distribuidoras pueden disponer para interrumpir hasta sesenta días al año el suministro a los contratos con transporte en firme.

El sistema que hoy lleva gas de Vaca Muerta a las provincias del norte del país tiene un límite de 15 MMm3/día, muy por debajo de la demanda de 60 MMm3/día que se alcanza en el pico de invierno. Hay tres obras que hoy se presentan como parte de la solución al problema: la adecuación de las cuatro plantas compresoras del Gasoducto Norte, que son las que se encuentran frenadas por el conflicto entre Enarsa y su contratista Esuco y elevaría la capacidad actual de 15 a unos 20 MMm3/día; la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, a cargo de la transportista TGS, que estará terminada antes del invierno de 2027 y elevarán la capacidad de ese ducto, que conecta con el anillo del gasoducto Mercedes-Cardales, de 21 a 35 MMm3/día; y la construcción de un nuevo gasoducto entre Tratayén (Neuquén) y La Carlota (Córdoba) que impulsa TGN y permitiría inyectar al menos unos 13 MMm3/día adicionales en La Carlota hacia fines de 2028.

La obra frenada: las plantas compresoras

Como publicó Econojournal en abril, un conflicto contractual entre Enarsa y Esuco, la empresa originalmente adjudicataria de los trabajos, derivó en la suspensión del contrato y la interrupción del cronograma de la adecuación de cuatro plantas compresoras del Gasoducto Norte —Lavalle, Lumbreras, Deán Funes y Ferreyra—, que elevaría la capacidad actual de 15 a 19 MMm3/día.

Ambas partes mantienen reclamos cruzados por presuntos incumplimientos y diferencias económicas: Esuco denuncia una deuda a su favor de $42.000 millones, que además de estas cuatro plantas incluye certificados de obra por otros dos proyectos ya terminados (las plantas compresoras Mercedes y Salliqueló).

Las transportistas tienen la capacidad técnica para hacerse cargo de la obra. En el sector privado se especulaba con que la adecuación de las cuatro plantas terminara incorporada  la obra del gasoducto Tratayén-La Carlota que impulsa TGN, aunque con el compromiso asumido ahora por el Gobierno el plazo debería adelantarse.

La obra más avanzada es Lavalle, con una ejecución del 75,1%, le siguen Lumbreras (63,6%), Ferreyra (51,1%) y Deán Funes (27,5%). Los plazos que quedan por delante dependen de la disponibilidad de materiales, varios de los cuales son de origen importado y sufren demoras por el contexto internacional. Antes de retomar los trabajos, será necesario hacer una inspección para relevar el estado de cada planta, ya que Esuco dejó todo el material acopiado en un galpón cerrado con llave.

Tampoco hay una definición precisa de cuánto podría cambiar el mapa del gas una vez terminada la adecuación. Los industriales insisten en que esta obra, finalizada, actuaría como amortiguador de los cortes. «Podríamos bajar de 100% a 50% de cortes, no se paralizaría la industria», señalan.

Próximo paso: la ampliación del Perito Moreno

La obra más próxima a completarse es la ampliación de capacidad del Gasoducto Perito Moreno. La transportista TGS está construyendo tres nuevas plantas compresoras que elevarán la capacidad del ducto de 21 a 35 MMm3/día. Es una inversión de US$ 550 millones, hoy en ejecución, con finalización prevista para abril de 2027, de modo que su impacto se sentirá recién el próximo invierno.

«En lo que hace al abastecimiento en la zona norte del país, la IP (iniciativa privada) de TGS para ampliar el Gasoducto Perito Moreno, que fundamentalmente permitirá reemplazar el consumo de gasoductos líquidos (gasoil) para generar electricidad por gas local, no va a cambiar de manera sistémica la evacuación de gas hacia el norte, aunque sí permitirá ampliar en términos relativos la oferta de gas en las provincias del NOA porque posibilitará transportar más gas por el Gasoducto Norte ”, explicó Patricia Charvay, economista y socia de la consultora Economía y Energía. 

Consultada por este punto, fuentes cercanas a TGS confirmó que, si bien la mayor capacidad de transporte permitirá que mayor cantidad de gas llegue al anillo del gran Buenos Aires, podría incorporarse al sistema Norte a través del gasoducto Mercedes Cardales.

La solución de fondo: el gasoducto Tratayén-La Carlota

La obra que modificará estructuralmente el esquema de abastecimiento en el norte es el nuevo gasoducto Tratayén (Neuquén)-La Carlota (Córdoba), que uniría Vaca Muerta con Córdoba, donde empalma con la reversión del Gasoducto Norte. Su función es evitar que el gas adicional de Vaca Muerta tenga que competir por la misma capacidad de transporte que hoy se usa para abastecer al litoral, o depender de la transferencia entre las áreas de TGS y TGN a través del sistema Mercedes-Cardales.

El ducto permitiría inyectar al menos unos 13 MMm3/día adicionales en La Carlota. Para poder subir ese volumen hacia el norte, TGN, la transportista que impulsa el proyecto sin una iniciativa pública por ahora, deberá completar además obras sobre el propio Gasoducto Norte.

Por el sentido en que se construyó el ducto, de norte a sur, el tramo superior cercano a Salta tiene mayor capacidad de transporte— 25 MMm3/día —que en Córdoba, donde finaliza la obra y la capacidad llega a los 15 MMm3/día. Sumados los 13 MMm3/día del gasoducto de TGN a los 15 actuales, el total ascendería a 28MMm3/día, lo que exige ampliar también la capacidad de ese tramo inferior.

Fuentes de empresas productoras estiman que, con las obras completas, puede quedar un excedente para eventuales exportaciones a Chile, Brasil e incluso Bolivia. Además, quedaría reemplazado prácticamente todo el GNL que hoy se importa, con excepción de necesidades puntuales en los picos de invierno.

TGN buscará encuadrar la inversión de US$ 1.500 millones dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El cronograma preliminar contempla la aprobación de la decisión final de inversión (FID) hacia fines de 2026 y la entrada en operación del gasoducto en los últimos meses de 2028, sujeto a aprobaciones regulatorias, financiamiento y condiciones de mercado.

«Desde nuestro punto de vista, esta obra sí significaría un cambio sistémico: permitiría contar con más gas en el norte, superar las actuales limitaciones de transporte y modificar incluso el esquema de generación eléctrica, al habilitar generación en ciclos eficientes en esa región y reemplazar así el uso de líquidos en el litoral», señala Charvay.

, Natalí Risso