Que el mayor exportador de gas licuado tenga que recurrir a barcos ajenos muestra hasta qué punto el bloqueo del Estrecho tensionó la oferta. En ese contexto de precios altos, la Argentina ya empezó a colocar volumen firme en Europa.

El faltante global de GNL asociado al conflicto en Medio Oriente superó las 30 millones de toneladas, con Europa absorbiendo cerca de tres cuartas partes de la oferta perdida a raíz de la disrupción en el Estrecho de Ormuz. La combinación de una ruta marítima crítica trabada y una demanda europea que sigue buscando alternativas al gas ruso dejó al mercado estructuralmente corto, con precios que reflejan la urgencia: el JKM asiático se ubicó en torno a los US$ 19,10/mmBtu y el TTF europeo en US$ 18,07/mmBtu.

El síntoma más elocuente de esa tensión lo protagonizó el propio líder del negocio. Trascendió que QatarEnergy compró 33 cargamentos spot de origen estadounidense en lo que va de 2026, frente a apenas cuatro durante todo el año anterior, para revenderlos luego en el mercado asiático tras haber declarado fuerza mayor sobre parte de sus compromisos. Que el mayor exportador mundial de GNL tenga que salir a abastecerse con barcos de terceros para cumplir contratos es la señal más clara de un mercado que dejó de funcionar con normalidad.

Detrás de esos movimientos hay un dato estructural que ordena todo el tablero: las rutas de shipping se volvieron tan determinantes como la propia capacidad de producción. El Estrecho de Ormuz, por donde circula buena parte del gas catarí, concentró el grueso del riesgo, y cada tonelada desviada hacia Europa profundizó la escasez en Asia. El resultado es un mercado spot que premia con precios altísimos a cualquier oferta nueva capaz de entrar en los próximos años.

Ahí es donde la Argentina encuentra su ventana, y con un dato que ya dejó de ser promesa: hay contrato firmado. El consorcio Southern Energy, que lidera PAE y del que participan también YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, le vendió a la estatal alemana SEFE 2 millones de toneladas anuales de GNL por ocho años. ¿Cuándo arranca? A fines de 2027, apenas entre en operación el Hilli Episeyo, el buque de licuefacción que se instalará en el Golfo San Matías, en Río Negro. No es un contrato menor: se trata de la mayor operación de exportación de gas licuado en la historia del país y compromete más del 80% de lo que ese primer barco puede producir.

En paralelo, y como apuesta de mayor escala, avanza el proyecto integrado Argentina LNG, impulsado por YPF junto con la italiana Eni y la emiratí XRG (vinculada a ADNOC), que contempla una inversión cercana a los US$ 20.000 millones para desarrollar una capacidad de unas 12 millones de toneladas anuales, con la decisión final de inversión prevista para este año. Ambas iniciativas, apalancadas en el gas de Vaca Muerta, comparten el mismo viento de cola: mientras hasta Qatar debe salir a comprar spot para cubrirse, la Argentina empieza a asegurar volumen firme y de largo plazo en el mercado europeo, exactamente el tipo de contrato que un mercado tensionado vuelve más valioso.