
Hubo cierto alivio esta semana en el gobierno de Rolando Figueroa porque desescaló el conflicto entre la Embajada de Estados Unidos y CALF por la posible contratación de Huawei por parte de la cooperativa. Como había anticipado EN/CLAVE, el tema efectivamente se metió en la Legislatura, pero no prosperó, y la reunión en el Palacio Bosch contribuyó a «bajar la espuma» como esperaba el oficialismo.
El bloque de Figueroa mantuvo un silencio estoico el miércoles para no involucrarse en la sesión donde la diputada del MPN y asesora legal de CALF, Cielubi Obreque, buscó que se trate sobre tablas su proyecto para rechazar las presiones norteamericanas, frente a integrantes de la cooperativa que presenciaron el debate desde la barra del recinto.
La legisladora insistió con que no apuntaba a generar «un confronte geopolítico», sino defender la seguridad jurídica para todas las empresas que desean invertir en Neuquén. Tuvo respaldo de la izquierda, del kirchnerismo y de diputados de su bloque más alineados al sector petrolero y menos al gobierno provincial, pero no alcanzó para aprobarlo.
Se habló de una reacción «muy tibia» del gobierno provincial y Darío Martínez llegó a sugerir: «Si hoy la Embajada te opina sobre un contrato de tecnología, mañana te pueden opinar sobre otorgar una concesión».
Pero fue un integrante del mismo MPN, Claudio Domínguez, quien promovió el argumento en contra. «No están diciendo que les van a declarar la guerra. Si CALF decide comprarle a Huawei lo voy a respaldar y está muy bien, pero también está en su derecho Estados Unidos de decir ‘si hacés esto, te voy a sacar esto’. Si no, hagamos un repudio porque a Italia y a Chile no les exigen visa y a la Argentina sí», sugirió.
El detalle de los países parece que no fue menor: quienes siguieron de cerca el tema en estos días dijeron que, a diferencia de la gravedad que expuso en el Congreso Nacional el secretario general de ATE y vicepresidente segundo de la cooperativa, Carlos Quintriqueo, otros funcionarios lo tomaron más a la ligera. Uno habría sido Marcelo Severini, quien ostenta el máximo cargo en la organización y le atribuyen contar con ciudadanía italiana, lo que volvería inocua la amenaza.
El diputado Domínguez fue también quien pidió en la sesión tener «ojo» porque, mientras se debatía el tema en la Legislatura, los directivos de CALF se reunían en Buenos Aires con el embajador Peter Lamelas. No fuera cosa que la cooperativa saliera dando de baja el contrato con la firma china y dejara a los legisladores en offiside.
No se explicitó que esto fuera a suceder, porque se planteó la autonomía para trabajar con múltiples proveedores, pero desde la cooperativa destacaron la cordialidad del encuentro y la predisposición de la Embajada a colaborar para que CALF expanda sus operaciones en Vaca Muerta tendiendo puentes con empresas norteamericanas.
Un actor político con vuelo
Para el gobierno provincial esto podría calzar mejor con los planes para seguir contratando con la cooperativa en el despliegue de fibra óptica que se está haciendo en todo el territorio. El propio Lamelas lanzó una advertencia el viernes, durante su discurso en el Summit Amcham 2026, respecto de que las empresas norteamericanas que quieren entrar a Vaca Muerta «necesitan garantías de que sus datos son protegidos y están en redes de confianza».
Por otro lado, el acercamiento apacigua parcialmente un conflicto que le dio demasiado aire a un actor político que hoy responde a muchas líneas conectadas entre sí (de ATE, del municipio de Neuquén, del gobierno provincial, entre otras), pero no depende exclusivamente de ninguna. A la vez que administra una millonaria caja con más de 110.000 asociados por ser el único proveedor del servicio eléctrico en Neuquén capital que ahora suma redes de internet.
El jueves, el presidente Marcelo Severini hizo una demostración de fuerza en la ciudad al convocar a un encuentro con cooperativas de todo el país que firmaron la «Declaración de Neuquén», un documento para defender la autonomía de las cooperativas para definir su propio gobierno.
En paralelo, el exdiputado kirchnerista y ahora gerente de Tecnologías de la Información y Comunicación de CALF, Sergio Fernández Novoa, cuestionó a los legisladores neuquinos que no acompañaron a la cooperativa durante el proceso. Fue el pie que necesitaba para tomar parte en el asunto La Libertad Avanza, que la tiene entre sus adversarios políticos por el costo de las tarifas.
«No solo que no acompañamos a CALF, sino que lo cuestionamos fuertemente», contestó en sus redes la senadora Nadia Márquez, quien enumeró entre sus críticas «empleados con doble cargo, gastos inauditables, impedimento a los asociados de participar en las elecciones y sindicalismo metido».El músculo de una cooperativa: lo que dejó el conflicto entre Peter Lamelas y CALF
, Andrea Durán





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