El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones ingresó en su etapa de mayor escala desde su creación. Según datos oficiales del Ministerio de Economía, más de 35 proyectos fueron presentados bajo el régimen, por un monto superior a USD 80.000 millones. De ese total, 13 proyectos ya están aprobados, con compromisos que alcanzan USD 28.000 millones.

La flexibilización reciente amplió plazos, ajustó criterios técnicos y habilitó proyectos modulares, lo que aceleró la llegada de nuevas carpetas en energía, minería e infraestructura.

El cambio ocurre en un contexto macro más estable. La corrección fiscal y monetaria redujo la incertidumbre y mejoró la lectura de riesgo país. A la vez, la transición energética global y la demanda de minerales críticos aumentan el valor estratégico de cada proyecto productivo.

En este escenario, el RIGI se consolidó como una herramienta central para atraer capital de largo plazo y ordenar inversiones intensivas en CAPEX.

Las implicancias son directas. Las empresas ganan un marco más claro para estructurar financiamiento y planificar inversiones escalonadas. Los proveedores acceden a un mercado en expansión que demanda ingeniería, construcción, servicios industriales, logística y equipamiento.

Las provincias con recursos energéticos o mineros pueden vincular proyectos locales a un régimen nacional más competitivo. Además, el sistema energético y minero suma una vía concreta para acelerar obras de producción, transporte y exportación.

.
9 Pcws

Los escenarios muestran caminos distintos. En un escenario base, el régimen consolida los 13 proyectos aprobados, avanza con los que están en evaluación y suma parte de las nuevas carpetas.

En un escenario optimista, la combinación de estabilidad macro, reglas claras y financiamiento externo habilita una segunda ola que supera las tres decenas de proyectos activos, con impacto directo en Vaca Muerta, cobre, litio e infraestructura logística. En un escenario restrictivo, la volatilidad financiera o demoras regulatorias podrían frenar decisiones y dejar parte del pipeline en espera.

La expansión del régimen requiere una estrategia que transforme inversiones en capacidad productiva sostenida. Cada proyecto debería integrar planes de abastecimiento local, infraestructura de uso común y programas de capacitación para fortalecer proveedores.

Además, un sistema público de seguimiento con montos ejecutados, plazos y participación de pymes aportaría previsibilidad. Un RIGI estable, transparente y orientado a cadenas de valor puede acelerar inversiones y consolidar un ciclo de crecimiento en sectores estratégicos.

The post El RIGI se expande: más de 35 proyectos presentados y USD 28.000 millones ya aprobados  first appeared on Runrun energético.