
La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha emitido una fuerte advertencia sobre la situación del mercado energético global, anticipando un déficit de petróleo sin precedentes para 2026. Este escenario se debe principalmente al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha impactado gravemente la oferta y la logística del crudo a nivel mundial.
Uno de los puntos críticos es el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el transporte energético. Las restricciones al paso de barcos petroleros en esta zona continúan, generando pérdidas millonarias y dejando fuera del mercado aproximadamente 14 millones de barriles diarios. La AIE indica que las pérdidas de suministro de los países del Golfo ya superan los 1.000 millones de barriles.
Inicialmente, la AIE proyectaba un superávit de 410.000 barriles diarios para 2026, pero ahora estima que la oferta global quedará 1,78 millones de barriles diarios por debajo de la demanda durante el próximo año. Esta situación mantendrá al mercado petrolero bajo una fuerte presión al menos hasta finales del tercer trimestre de 2026, incluso si el conflicto llegara a su fin a comienzos de junio.
La agencia prevé que, para el segundo trimestre de 2027, el déficit podría alcanzar los 6 millones de barriles diarios. El escenario base supone una reapertura gradual del tránsito en el estrecho de Ormuz a partir del tercer trimestre de 2026, lo que podría permitir un modesto superávit y cierta recuperación de las reservas globales hacia finales del año.
Mientras tanto, los inventarios mundiales de petróleo continúan disminuyendo. Solo entre marzo y abril, las reservas se redujeron en 246 millones de barriles. La AIE advierte que esta caída puede aumentar la volatilidad de los precios, especialmente durante la temporada de mayor consumo en el hemisferio norte.
Ante esta crisis, los países miembros de la AIE activaron en marzo la mayor liberación coordinada de reservas estratégicas en la historia, contemplando un total de 400 millones de barriles. Hasta el momento, se han liberado cerca de 164 millones de barriles para mitigar la escasez.
La guerra también ha provocado una caída significativa en la producción mundial de petróleo, que la AIE estima en 3,9 millones de barriles diarios para 2026, muy por encima del recorte previo de 1,5 millones que se esperaba antes del conflicto.
Además, la agencia ha reducido la previsión de demanda global de crudo para este año, anticipando una caída de 420.000 barriles diarios, frente a una disminución de apenas 80.000 barriles proyectada antes de la escalada del conflicto. Según la AIE, los altos precios, la desaceleración económica y las medidas de ahorro energético ya están impactando el consumo.
“Los sectores petroquímico y aeronáutico son actualmente los más afectados, pero los precios más altos, un entorno económico más débil y las medidas de ahorro de demanda impactarán cada vez más en el uso de combustibles”, señaló la agencia.
Paralelamente, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) también ha ajustado a la baja su estimación de demanda para 2026, aunque mantiene una perspectiva menos negativa y prevé crecimiento del consumo global durante el año. No obstante, la producción conjunta de la alianza OPEP+, que incluye a Rusia, sigue muy por debajo de los niveles necesarios para equilibrar el mercado.
En abril, el bloque produjo 33,19 millones de barriles diarios, una cifra inferior a la de marzo, afectada por las complicaciones derivadas del conflicto y las restricciones en el estrecho de Ormuz.
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