
El proyecto oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ya registra un nivel de ejecución de casi el 70% y ajusta su cronograma de obras con la meta de recibir el primer crudo para pruebas de llenado hacia el cierre de este año. En efecto y mientras se buscan resolver algunos problemas logísticos consecuencia de la guerra en Medio Oriente, la carga del primer barco exportador en la terminal marítima de Punta Colorada se mantiene para inicios de 2027.
La megaobra de infraestructura, que demanda una inversión de US$3.000 millones motorizada por un consorcio de las principales petroleras de la cuenca Neuquina, apunta a duplicar la capacidad de evacuación de la región. El avance se da en un escenario de fuerte aceleración de la actividad, luego de que la producción de crudo no convencional de la cuenca marcara en abril pasado un nuevo récord de 628.924 barriles diarios.
VMSO: Cronograma de obras y trabajo logístico
¿Cuál es la secuencia de entrega de obras? En diálogo con EconoJournal, Gustavo Chaab, CEO de VMOS, explicó: “Estamos en un grado de avance cercano al 70%. La cabecera de bombeo en Allen -que tiene previsto el fin de obras para octubre- ya tiene los dos tanques probados, en etapa de pintado y terminado. En paralelo, se está completando todo lo que es la estructura de bombeo».
«Eso tiene que estar listo el 31 de octubre -especificó Chaab-. El ducto ya está listo y esperamos recibirlo durante el mes de julio. Se están realizando ahora todas las pruebas que normalmente en la jerga llamamos precomisionado”.
A pesar de la previsibilidad en el ritmo de obra civil, la compañía monitorea el aprovisionamiento de componentes importados críticos debido a las tensiones internacionales en las rutas navieras por la Guerra en Medio Oriente.
«Hay que resolver algún tema logístico porque hay provisiones que vienen de la zona de conflicto, pero estamos confiados que a fin de año vamos a poder ingresar con petróleo y luego cargar el primer barco”, sostuvo Chaab sobre los potenciales desafíos que enfrenta la cadena de suministros.
En cuestión de plazos, el cronograma prevé completar la infraestructura troncal y las plantas de bombeo críticas antes del inicio de la próxima temporada estival, de modo que el sistema se encuentre operativamente apto para iniciar el precomisionado.

La terminal de almacenamiento y despacho ubicada en Punta Colorada, sobre el Golfo San Matías en la provincia de Río Negro, conforma el eslabón logístico más complejo del proyecto. En ese emplazamiento costero se localizan las unidades destinadas a la recepción y acopio del hidrocarburo, cuyas dimensiones duplicarán los estándares de la industria local con seis tanques de 120.000 metros cúbicos cada uno.
En paralelo, las tareas de vinculación hacia el sector marítimo ya comenzaron a desplegarse para asegurar la conexión con los puntos de amarre mar adentro. El consorcio informó incluso que ya fueron embarcados componentes críticos para el sistema de fondeo, que será instalado en el lecho marino por un buque especializado de la empresa noruega DOF Group ASA, dando inicio a una nueva etapa en el desarrollo del proyecto VMSO.
Punta Colorada, la mayor terminal portuaria del país

A pesar del desafío que representa en cuanto a su complejidad, según Chaab, Punta Colorada «tiene dos tanques bastante avanzados para estar listos también en octubre de este año. En este momento la terminal está en pleno montaje electromecánico -las cañerías, la electricidad y los cables de instrumento».
«Eso tiene que tener durante este año lo que llamamos terminación mecánica uno, porque nos permitiría arrancar a un caudal reducido de 180.000 barriles por día. Seguramente el primer barco lo estaremos cargando a principios del año que viene», precisó el directivo.
La terminal acaba de empezar la obra en el mar, «ahí se prevé desplegar un ducto que va desde la terminal, que está a 7 kilómetros de la costa, por otros 8 kilómetros más bajo el mar. El primer kilómetro se hace enterrado, entonces se está haciendo ese cruce dirigido y está empezando en estos días en la costa de Punta Colorada”, dijo el CEO de VMOS.
La infraestructura marina se completará con la incorporación de equipamiento de alta tecnología importado, clave para posibilitar el amarre y la operación simultánea de las embarcaciones de escala global. “Ese ducto va a llevar el petróleo a dos monoboyas que se están construyendo actualmente en Emiratos Árabes y esa infraestructura va a estar anclada con cadenas y seis anclas que en este preciso momento están llegando a Punta Colorada para ya instalarlas».
Las dos monoboyas van a trabajar en serie: mientras una esté cargando, la otra puede estar en maniobras de amarre. Al principio van a operar en backup, hasta que se llegue a los 550.000 barriles previstos a fines del 2027. La totalidad del crudo movilizado a través de la traza de VMOS tendrá como destino exclusivo el mercado externo.
A la espera de los mega petroleros VLCC
El puerto de aguas profundas fue diseñado bajo parámetros internacionales para recibir buques de tipo VLCC (Very Large Crude Carriers), capaces de transportar hasta dos millones de barriles por viaje, lo que otorgará ventajas competitivas en materia de fletes frente a las terminales actuales del país.
El atractivo del crudo tipo Medanito en el escenario internacional se vio reforzado por la necesidad de las refinerías globales de diversificar proveedores ante la inestabilidad geopolítica. Chaab describió las ventajas geográficas y de calidad que ofrece el proyecto: “Punta Colorada va a ser un buen lugar para venir a buscar petróleo, permite diversificar origen, algo que las refinerías clientes seguramente lo van a apreciar».
«Estamos a distancias muy competitivas tanto de la costa oeste de Estados Unidos como de Asia. Por la calidad del recurso, por la calidad de Vaca Muerta, la Argentina va a pasar a ser un exportador estructural, entonces vamos a estar en el mercado por mucho tiempo”, aseguró.
Más allá del impacto en la balanza comercial energética, la construcción civil está traccionando de manera directa el empleo y el desarrollo de proveedores en la provincia de Río Negro. La obra demanda actualmente el despliegue de unos 3.000 operadores en los distintos frentes de trabajo, abriendo camino a futuras capacidades locales para la instalación de infraestructura de escala similar en la región.
«Muchas de esas personas no eran personal capacitado, pero creamos la posibilidad de contar con recursos humanos capaces de construir grandes ductos, tanques e infraestructura para hidrocarburos de los futuros proyectos que se vienen», resaltó el directivo.
, Ignacio Ortiz





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