El precio minorista del combustible cruzó un umbral sensible por la reanudación del conflicto entre Washington y Teherán, pero el crudo de referencia se sostiene lejos de los picos que auguraban los analistas.

Este lunes la nafta promedio en Estados Unidos volvió a perforar hacia arriba la barrera de los US$4 por galón, de acuerdo con la American Automobile Association. No ocurría desde mediados de junio. Este desacople también tiene lecturas directas para la ecuación exportadora de Vaca Muerta. Detrás del salto está el rebrote del enfrentamiento entre Washington y Teherán, que volvió a trabar el paso de crudo por el Estrecho de Ormuz, corredor por el que circula cerca de un quinto del petróleo que se comercia en el mundo.

¿Por qué sube el surtidor si el barril no acompaña con la misma intensidad? Ahí está el dato que conviene mirar de cerca. El Brent operó este lunes en torno a los US$88 por barril, tras haber trepado por encima de los US$90 durante la jornada. El nivel está muy por debajo del pico de US$126 que el propio Brent tocó a comienzos de año, cuando arrancó el conflicto, y todavía más lejos de las proyecciones de US$150 o US$200 que circulaban entonces.

Un mercado con oferta física holgada

La explicación del techo relativamente bajo del crudo pasa por el lado de la oferta. Arabia Saudita incrementó con fuerza sus despachos desde el puerto de Yanbu, sobre el Mar Rojo, compensando parte de los barriles que dejaron de salir por Ormuz. Los operadores describen un mercado con abundante disponibilidad física de petróleo, lo que amortigua la reacción del precio ante cada nueva escalada. A eso se suma un factor de demanda: China, el mayor importador del mundo, recortó sus compras de crudo hacia junio al menor nivel en casi una década.

¿Y qué explica que el minorista suba con esa fuerza? Los inventarios de nafta cuentan parte de la historia: cerraron la semana pasada en 210,5 millones de barriles, unos 1,5 millones por debajo de la media de los últimos cinco años. Pero hay un segundo frente. Ucrania viene golpeando la infraestructura de refinación rusa, y esa capacidad perdida ajustó todavía más la disponibilidad de producto terminado. El resultado es un margen de refinación que se despegó del precio del barril y empujó el minorista al alza.

La lectura argentina

Para el productor local, el nivel del Brent es la variable que ordena la ecuación. Con la referencia sostenida en torno a los US$88, la paridad de exportación mejora para el crudo Medanito de Vaca Muerta, cuyo diferencial se calcula sobre ese benchmark. Un precio internacional firme refuerza el atractivo de los proyectos no convencionales y la recaudación por regalías en las provincias productoras, siempre que el barril se mantenga en la franja alta.

La contracara es conocida: un crudo internacional elevado tensiona la discusión de precios internos de los combustibles y la fórmula de paridad que siguen las refinerías locales. El desacople entre barril y surtidor que hoy se observa en Estados Unidos es, en el fondo, la misma tensión que atraviesa cualquier mercado que exporta petróleo y a la vez abastece su demanda interna de naftas.