La regulación de la temperatura, la calidad del aire, la humedad y la circulación de aire se ha convertido en un factor clave para garantizar condiciones adecuadas para futbolistas, espectadores y superficies de juego

Cuando se analiza la organización de un Mundial de fútbol suelen destacarse los aspectos deportivos, tecnológicos o logísticos. Sin embargo, detrás de cada partido existe una infraestructura silenciosa que resulta determinante para el funcionamiento de los estadios: los sistemas de climatización y control ambiental con un consumo energético optimizado.

La regulación de la temperatura, la calidad del aire, la humedad y la circulación de aire se han convertido en factores clave para garantizar condiciones adecuadas para futbolistas, espectadores y superficies de juego. Con el aumento de las temperaturas y los fenómenos climáticos extremos la climatización dejó de ser un servicio complementario para transformarse en un componente estratégico de la infraestructura deportiva.

En ese sentido, la Copa Mundial de la FIFA Qatar 2022 fue un gran precedente: representó uno de los proyectos de ingeniería climática más ambiciosos de la historia reciente del deporte. En un país donde las temperaturas pueden superar los 40°C durante gran parte del año, el desafío consistía en generar condiciones confortables en estadios abiertos y semiabiertos sin comprometer la eficiencia energética.

Para lograrlo, los ocho estadios mundialistas incorporaron sistemas avanzados de refrigeración capaces de mantener temperaturas controladas tanto en las tribunas como en el campo de juego.

En ese contexto, Daikin, subsidiaria de la compañía japonesa Daikin Industries Ltd., participó en el desarrollo de soluciones de climatización para la totalidad de los estadios utilizados durante la Copa Mundial, además de centros de entrenamiento e infraestructura complementaria.

El proyecto incluyó más de 124.000 toneladas de refrigeración instaladas mediante sistemas diseñados para optimizar el consumo energético y garantizar condiciones ambientales estables en instalaciones de gran escala.

La climatización, pieza clave en este Mundial 2026

El desafío climático constituyó una variable central durante la gestación del actual Mundial con sede en Estados Unidos, México y Canadá. En ese sentido, la FIFA confirmó que el cooling break o pausa de hidratación será obligatorio en todos los partidos, incluso en aquellos en los que las condiciones climáticas no lo exijan y como parte de una estrategia orientada a proteger la salud y el rendimiento de los jugadores.

Al mismo tiempo, las ciudades sede implementaron medidas complementarias para los asistentes, que incluyen desde estaciones de hidratación, zonas de enfriamiento hasta espacios con sistemas de nebulización y carpas climatizadas.

La decisión refleja una tendencia cada vez más visible en la planificación de grandes eventos: la necesidad de adaptar la infraestructura a escenarios climáticos más exigentes.

«Los grandes eventos deportivos muestran algo que cada vez vemos con más frecuencia en múltiples industrias: la climatización dejó de ser un servicio complementario para convertirse en una pieza estratégica de la infraestructura. Hoy hablamos de soluciones que contribuyen al confort de las personas, al cuidado de los recursos energéticos y a la sostenibilidad de los espacios», señaló Carlos Sorrenti, gerente de División Comercial de Daikin Argentina.

El césped: otro protagonista que depende del control ambiental

Además del bienestar de jugadores y espectadores, la climatización desempeña un papel fundamental en la conservación del césped, uno de los activos más importantes dentro de un estadio.

Las superficies deportivas requieren parámetros específicos de temperatura, humedad y ventilación para mantener condiciones óptimas durante toda la competencia. Por esa razón, los recintos más modernos incorporan sistemas inteligentes capaces de monitorear variables ambientales en tiempo real y realizar ajustes automáticos según las necesidades operativas.

Este tipo de tecnologías permite preservar la calidad del terreno de juego incluso bajo condiciones climáticas adversas o frente a una intensa utilización de las instalaciones.

La incorporación de soluciones de climatización de alta eficiencia no es exclusiva de los grandes torneos internacionales. En Argentina, uno de los ejemplos más destacados es el Estadio Único Madre de Ciudades, ubicado en Santiago del Estero, una de las provincias con mayores temperaturas promedio del país.

El estadio fue diseñado para responder a exigentes requerimientos de confort y eficiencia energética. La climatización estuvo a cargo de Daikin, que desarrolló un sistema adaptable a los distintos usos y niveles de ocupación de cada espacio. La infraestructura abarca vestuarios, salas de prensa, zonas mixtas, cabinas para periodistas, museo y otras áreas operativas del estadio.

El sistema combina diferentes tecnologías de climatización de alta eficiencia con una capacidad total de 430 HP, permitiendo acondicionar cada ambiente de manera independiente según sus necesidades específicas. Además, se administra a través de una plataforma centralizada de monitoreo que facilita la operación, el mantenimiento y la optimización del consumo energético.

A tres años de su puesta en funcionamiento, el estadio continúa operando con elevados niveles de desempeño, consolidándose como un ejemplo de integración entre confort, eficiencia energética y gestión inteligente de infraestructura.

Infraestructura preparada para optimizar el uso de la energía

La creciente incorporación de sistemas de climatización avanzados en estadios refleja una transformación más amplia que atraviesa a la infraestructura deportiva global.

«Durante años, la climatización fue percibida como un aspecto secundario dentro de la infraestructura deportiva. Hoy vemos que es una herramienta estratégica para enfrentar los desafíos que plantea el cambio climático, mejorar la experiencia de las personas y optimizar el uso de la energía. Gran parte de estas soluciones son invisibles para el público, pero resultan fundamentales para que un estadio funcione de manera eficiente y sostenible», agregó Sorrenti.

Aunque gran parte de estas tecnologías permanece fuera de la vista de los espectadores, su impacto resulta cada vez más relevante. La experiencia de Qatar 2022 y este Mundial 2026 muestran que los estadios del futuro estarán definidos no solo por su capacidad o diseño arquitectónico, sino también por su inteligencia energética y su capacidad de adaptación climática.

, Loana Tejero