
Sebastián Arismendi, geólogo, consultor, docente y durante ocho años responsable de exploración en Cuenca Argentina Norte (CAN) en YPF consideró que «sería una anomalía que no haya hidrocarburos en el offshore profundo con los casi 6,5 millones de kilómetros cuadrados que tiene la plataforma continental, de los cuales por lo menos más de un millón son áreas prospectables, es decir cuencas sedimentarias donde se puede buscar recursos».
Tal afirmación se sostiene en que la integración de datos geofísicos recopilados durante décadas en el lecho del Mar Argentino indica que la zona posee un potencial de recursos cercano a los 31.000 millones de barriles equivalentes de petróleo. Por sus dimensiones, esta riqueza latente es considerada comparable o eventualmente superior a la de Vaca Muerta, lo que motiva el interés explorador en la región.
Arismendi explicó que aunque la frontera de aguas profundas permanece prácticamente inexplorada, la plataforma continental cuenta con un historial de alrededor de 180 pozos perforados desde la década de 1930. La gran mayoría de estas operaciones se concentró en aguas someras cercanas a la costa o como continuidad de yacimientos terrestres.
“La ventana exploratoria regional se encuentra en un momento de fuerte dinamismo. Los programas de sísmica 3D en la cuenca de Pelotas en Brasil, la presencia de operadores internacionales en bloques de Uruguay y los descubrimientos en el margen conjugado de las costas africanas confirman que el Atlántico Sur es una de las áreas más atractivas para la inversión petrolera global”, destacó el especialista en el programa Transición Energética en Radio Led.
Las expectativas sobre la riqueza en el lecho marino se retomaron con las recientes referencias del presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, quien anticipó que la compañía busca capitalizar experiencia internacional en la región antes de retomar las perforaciones profundas en territorio argentino. El ejecutivo confirmó que la petrolera prevé iniciar operaciones hacia fines de 2027 o principios de 2028 en el bloque OFF-5 del offshore de Uruguay en sociedad con la italiana ENI.
Los análisis geológicos indican que esta área en el país vecino comparte similitudes estructurales con la cuenca Orange de Namibia, en el margen africano, donde se registraron descubrimientos de alta escala. Para Arismendi, el éxito en estas áreas fronterizas dinamizará toda la costa atlántica: «Uruguay va a perforar unos pozos ultraprofundos y eso puede desencadenar, en caso de ser exitoso, un círculo virtuoso importante».
El mar profundo más inexplorado del mundo
A pesar de la creencia generalizada de que el Mar Argentino carece de antecedentes, la actividad productiva cuenta con un desarrollo consolidado en la Cuenca Austral, frente a las costas de Tierra del Fuego. Los yacimientos explotados por TotalEnergies y sus socios desde fines de la década de 1980, con una producción marina actual de entre un 18% y un 20% del total del gas consumido en el país.
La historia de la exploración en la plataforma continental argentina comenzó formalmente en la década de 1930 y se intensificó durante los años 60. A la fecha, existen alrededor de 180 pozos perforados en el Mar Argentino, de los cuales unos 130 poseen carácter exploratorio, aunque la gran mayoría se ejecutó en aguas someras cercanas a la costa.

«Los geocientistas sabemos desde hace tiempo, a través de la recopilación de todos los datos, que la historia en la Argentina es bastante larga y rica», detalló Arismendi, al precisar que el verdadero salto tecnológico se debe dar hacia el segmento de aguas profundas.
Incursionando en esta frontera ultraprofunda, la densidad de perforaciones es sumamente baja y registra solo dos antecedentes. El primero fue el pozo Malvinas X-1, perforado en 2011 por YPF a 500 metros de profundidad de agua; el segundo correspondió al pozo Argerich, operado en 2024 por Equinor en la Cuenca Argentina Norte (CAN-100), a 1.500 metros de profundidad de agua y con 4.000 metros de perforación.
Pese a que este último resultó «pozo seco» debido a fallas en los procesos de carga y migración de los hidrocarburos, el especialista remarcó que «el pozo Argerich en cuanto a lo que fue la prognosis geológica fue muy bueno«. Las estimaciones técnicas previas para el prospecto preveían una producción diaria de entre 200.000 y 210.000 barriles por día durante 8 a 10 años.
Arismendi explicó que actualmente, las operaciones a más de 300 kilómetros de la costa demandan buques de perforación (drill ships) o plataformas semisumergibles con sistemas de posicionamiento dinámico, cuyos costos por pozo exploratorio oscilan entre los 80 y 140 millones de dólares. Según el geólogo, para atenuar estos costos fijos resulta indispensable asegurar «una continuidad y que haya una serie de actividades sucesivas«.
Para la etapa de desarrollo, la industria global avanza hacia sistemas submarinos donde los módulos de tratamiento, almacenamiento e inyección se instalan directamente en el lecho marino y se monitorean de forma remota mediante drones, prescindiendo de las grandes unidades flotantes tradicionales (FPSO).
El especialista remarcó que un descubrimiento exitoso impulsará un entramado industrial, logístico y portuario que obligará a la Argentina a incorporar competencias técnicas de operadores internacionales. Dado que la construcción de gasoductos troncales en aguas profundas resulta económicamente inviable, el petróleo se exportará de manera directa desde las facilidades flotantes hacia los buques tanques.
Actualmente, las empresas adjudicatarias de la Ronda 1 del Plan de Exploración Offshore Costa Afuera, lanzada en 2018, avanzan con demoras en el procesamiento de datos y la diagramación de sus programas de perforación obligatorios en los bloques concesionados de las cuencas Argentina Norte, Malvinas Oeste y Austral.
, Ignacio Ortiz





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