El precio del petróleo marco un retroceso este miércoles (25/2) después que se conociera un aumento de las reservas de Estados Unidos del orden de los 16 millones de barriles en una sola semana.

El Brent cedió 12 centavos y cerró en 70,65 dólares por barril. El WTI bajó 26 centavos, hasta 65,37 dólares. La corrección fue acotada, pero marcó un quiebre respecto de las últimas ruedas, cuando ambos contratos habían alcanzado máximos desde fines de julio y comienzos de agosto.

El informe de la Administración de Información Energética (EIA en inglés) cambió el eje de la jornada. Los analistas consultados previamente esperaban una suba de 1,5 millones de barriles. El dato final fue más de diez veces superior. La acumulación coincidió con una menor tasa de utilización de refinerías y con mayores importaciones.

También llamó la atención el “ajuste” del balance semanal, que llegó a 2,7 millones de barriles diarios. Ese ítem refleja diferencias estadísticas entre oferta y demanda y suele introducir cautela en la lectura del número principal.

En otro contexto, un aumento de esta magnitud habría provocado una caída más pronunciada. Esta vez, el retroceso fue contenido por el frente geopolítico. Washington desplegó fuerzas en Medio Oriente para presionar a Irán en torno a su programa nuclear y de misiles. Un conflicto abierto podría afectar exportaciones desde Irán, el tercer productor dentro de la OPEP, y tensionar el flujo regional.

El presidente Donald Trump afirmó en su discurso ante el Congreso que no permitirá que Irán obtenga un arma nuclear. En paralelo, funcionarios estadounidenses tienen previsto reunirse en Ginebra con representantes iraníes para una nueva ronda de conversaciones. El canciller Abbas Araqchi señaló que un entendimiento es posible si se prioriza la vía diplomática.

Mientras tanto, la OPEP+ se prepara para definir su hoja de ruta. Fuentes con conocimiento de las discusiones indicaron que el grupo evalúa sumar 137.000 barriles diarios desde abril, tras una pausa de tres meses en los aumentos. Ocho productores clave se reunirán el 1 de marzo para tomar una decisión.

Arabia Saudita activó además un plan para incrementar producción y exportaciones en caso de que un eventual ataque contra Irán altere los flujos. El objetivo sería evitar un desbalance abrupto en el mercado en la antesala del pico de demanda estival del hemisferio norte.

A este cuadro se agrega la incertidumbre comercial. Estados Unidos puso en marcha un arancel global temporal de 10%, con la posibilidad de elevarlo al 15% para algunos países. El alcance concreto de la medida todavía no fue detallado.

Con este escenario, el mercado quedó atrapado entre un dato físico que muestra acumulación de crudo en Estados Unidos y un entorno político que mantiene latente el riesgo sobre la oferta. En el corto plazo, las reservas marcaron la dirección. Las próximas negociaciones con Irán y la decisión de la OPEP+ definirán si esa tendencia se consolida o se revierte.