En el marco de la Apertura del 144° período de Sesiones Ordinarias, el presidente Javier Milei planteó este domingo que el aprovechamiento de los recursos energéticos y mineros será un factor transversal de competitividad para la industrialización, y a la vez permitirá la incorporación del país en la cadena de valor estratégica de Occidente.

Con un lenguaje fuertemente confrontativo con la oposición presente en el recinto de la Cámara de Diputados, el jefe de Estado inició su diagnóstico sectorial destacando la transformación del complejo hidrocarburífero, y asegurando que el país inició una serie de procesos virtuosos que ya muestran resultados tangibles.

Esos resultados los atribuyó a las políticas de reordenamiento macroeconómico de su gobierno, y en particular mencionó el impacto de la herramienta que lleva un año de vigencia como lo es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

«A través de este sistema de incentivos a la inversión, hemos aprobado proyectos por US$25.000 millones que ya están en marcha; y estamos evaluando solicitudes adicionales por US$45.000 millones. Los 32 proyectos presentados se distribuyen en 11 provincias y demandarán más de 60.000 puestos de trabajo directos e indirectos», reseñó Milei.

Y esto destacó que se logró en un proceso de corta vigencia: «Imagínense si sostenemos esta política a lo largo del tiempo, más aún considerando que buena parte de las inversiones actuales están desarrollando la infraestructura crítica que volverá viables aún más inversiones futuras. Ya por sus resultados presentes, estamos ante la política de desarrollo más eficaz del siglo«.

«Es la vocación de esta gestión transformar al RIGI no en una excepción, sino en una política de Estado que nos convertirá en el país más atractivo de la región para invertir»; auguró sobre la política que permitió acelerar el proceso de inversión de varias decenas de proyectos energéticos y mineros.

Energía: el proceso virtuoso con un futuro exportador de US$50.000 millones

«La Argentina está experimentando varios procesos virtuosos. El primero es la energía. El año pasado exportamos US$80.000 millones totales. Así, en cinco años, el complejo energético por sí solo estará exportando unos US$50.000 millones. Esto no es una esperanza, ya es una realidad», aseguró el mandatario.

En ese sentido, señaló que «el Gran Neuquén, en pocos años, será otra de las metrópolis argentinas«, en referencia a la capital de la provincia en donde se desarrolla mayormente las principales áreas de gas y petróleo de Vaca Muerta, formación geológica que no fue mencionada en el discurso. Pero también, «muchas otras ciudades cuentan con el mismo potencial. La minería se despegará por toda la Cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo«.

Para eso, aseguró que durante el año legislativo su Gobierno va a «buscar remover las barreras legales que se interponen entre la sociedad y su riqueza, vamos a construir un marco legal robusto, que permita el desarrollo primario lejos de prejuicios ambientalistas absurdos», una referencia que remite, entre otros, al tratamiento de la reforma de la Ley de Glaciares en la que avanza el Parlamento.

«Me refiero a todos los recursos: a los minerales críticos como el cobre y el litio, a la pesca y a la agricultura, a los hidrocarburos convencionales y no convencionales, a las economías regionales y al sector agropecuario», complementó el mandatario.

Como parte de su eje central de crítica a la corrupción, Milei aseguró: «Si hiciéramos las cosas, no como una gran hazaña, sino como las hace Chile, la cordillera nos daría un millón de puestos de trabajo reales; no cosas inventadas en el sector público para tapar las atrocidades en materia de empleo. Quiero argentinos produciendo, no argentinos parásitos».

Milei definió al RIGI como «la política de desarrollo más eficaz del siglo»

«Desde hace casi un siglo, la Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista -cuestionó. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Para tener este relato, se impidió activamente el desarrollo del agro y de las economías regionales con las retenciones, al tiempo que se limitaba el comercio con todo tipo de restricciones a las importaciones, que encarecieron todos los insumos industriales locales».

El Presidente también proyectó que «este boom no es solo una noticia para el sector energético, es la base de una industrialización nunca antes vista«. En ese sentido, aseveró que «la energía barata es el insumo transversal que cambia la ecuación de localización industrial. Donde hay energía abundante y barata, se instala la industria pesada».

«Veremos crecer la petroquímica, la siderurgia, el aluminio, pero no el del tongo, la producción de hidrógeno, el procesamiento de litio y minerales críticos«, resaltó al plantear una visión que se apoya en la idea de que la energía es el insumo básico que permitirá a la Argentina competir en sectores donde hoy está ausente, apalancada por herramientas como el RIGI, el cual calificó como «la política de desarrollo más eficaz del siglo» .

«Veremos data centers y capacidad de cómputo instalarse en la Patagonia, donde el frío natural la energía implican y crean condiciones únicas para la infraestructura y la inteligencia artificial, al margen del capital humano enorme que tenemos para responder a esa demanda», señaló. también garantizó que ante el temor de muchos de que en la Argentina del mañana falte trabajo, «todas estas nuevas industrias van a suplir con creces la demanda de trabajo retirada por las viejas industrias, y con muchos mejores sueldos».

Inserción estratégica en Occidente

Tras afirmar que «el país se quedó afuera del mayor ciclo de expansión económica en la historia humana, e implementó el régimen más antiexportador del planeta«, Milei consideró que «la economía debería tener el triple de la relación del comercio exterior con el PBI. Son números de vergüenza, y no puede volver a pasar».

«Tenemos los minerales críticos que necesita Occidente. Tenemos la energía, gas, petróleo, energía nuclear y energía renovable para abastecer cadenas de producción a escala«, resaltó en otro tramo de su discurso que sobrepasó la hora y media de duración, en parte por el agresivo intercambio verbal que mantuvo con los legisladores opositores.

En la ratificación del posicionamiento geopolítico del Gobierno, el presidente consideró que «el Atlántico Sur es el terreno de disputa estratégica de las próximas décadas. Rutas comerciales, recursos naturales, soberanía, la presencia creciente de actores que no comparten nuestros valores, somos parte de una alianza estratégica duradera, y eso es lo que estamos construyendo con Estados Unidos de Norteamérica«.

«Debemos sentarnos en la mesa del comercio internacional, hasta ser tan relevantes que nuestros intereses no puedan ser desoídos. Y esta relevancia proviene del aprovechamiento de nuestros recursos-aseveró-, somos un eslabón natural de la cadena de valor estratégica de Occidente».

Y en ese mismo sentido, sentenció: «Es hora de hacer de esto una política de Estado. Tenemos que crear el siglo de las Américas: Make América Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego. Hagamos Argentina y América grandes nuevamente».

, Ignacio Ortiz