
Hay, por ahora, una sola certeza en la estrategia de Rolando Figueroa para fijar la fecha de las elecciones en Neuquén: no será concurrente con la presidencial, pese a los esfuerzos de Javier Milei para unificar el calendario del 2027.
El mandatario que está parado encima de Vaca Muerta seguirá la receta tradicional que venía usando el Movimiento Popular Neuquino para evitar interferencias de los partidos nacionales en la definición del modelo provincial.
Esa decisión implicará, necesariamente, un adelantamiento de los comicios antes de octubre y ya abrió una negociación con el intendente de la capital, Mariano Gaido, por el mes elegido para dar la competencia.
Según pudo saber EN/CLAVE, Figueroa tiene una preferencia para realizar la elección cerca de agosto, aunque esa fecha está supeditada a la efectiva suspensión o eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). En La Neuquinidad no tienen ningún interés en mantener ese sistema de internas partidarias y apoyarán al gobierno nacional para que logre su objetivo de liberar ese mes en el calendario electoral.
El gobernador explicó en una reunión que realizó a fines de mes con intendentes que, de suceder, se podría estirar la convocatoria hasta los primeros días de ese mes, aunque sin descartar que pudiera ser antes. Por ejemplo, en junio, una fecha que la provincia ya utilizó en 2007 y 2011, las dos veces que fue electo Jorge Sapag.
Todas las elecciones anteriores en la provincia, desde el reinicio de la democracia hasta entonces, se habían realizado entre septiembre y octubre, casi siempre desacopladas de las presidenciales. Pero fue a partir del 2015 cuando el adelantamiento de los comicios se aceleró, con convocatorias que oscilaron entre abril y marzo.
Fue una estrategia del MPN, en ese entonces bajo la conducción del sapagismo, para limitar el tiempo de organización de sus rivales en momentos donde el caudal electoral del partido empezaba a declinar.
Y fue lo que llevó a que Figueroa afrontara una transición de casi ocho meses desde su triunfo hasta que pudo tomar posesión del cargo, en diciembre de 2023.
Septiembre no es simplemente otro mes
La preferencia de Rolando Figueroa por la fecha de la elección provincial, por ahora, no tiene acuerdo del intendente de la capital, Mariano Gaido. La ciudad de Neuquén concentra más del 40% del padrón provincial y tiene autonomía para hacer su propia convocatoria, aunque el pacto político entre ambos dirigentes implica agotar todos los esfuerzos por confluir en un mismo domingo.
Para el intendente, la fecha de preferencia es septiembre, por motivos políticos y hasta más sentimentales. El municipio encaró este año dos obras viales ambiciosas: el nuevo Acceso Norte para mejorar el tránsito en el ingreso a la ciudad desde la Ruta 7, y la transformación de la exRuta 22 o multitrocha en una avenida urbana.
Ambas obras, en particular la segunda que atraviesa el mapa de la ciudad de este a oeste, envolvieron a la capital en un caótico nudo vial. Gaido, quien ha definido esa empresa como «abrirse el corazón al medio», está convencido de que los vecinos necesitarán tiempo para ver terminada esa transformación, entenderla y disfrutarla antes de volver a las urnas.
«Les va a hackear la cabeza», en el buen sentido, asegura sobre la obra de la Gran Avenida. Para febrero del 2027 está planificada la finalización del asfaltado y la licitación del último tramo, el que llegará hasta el aeropuerto de Neuquén.
Hay otro factor para la preferencia de septiembre como mes electoral y es el componente anímico y estético: en el municipio evalúan que la ciudad, entre mayo y agosto, los meses más fríos, no ofrece su mejor cara, mientras que a partir de la primavera reverdecen los paseos costeros, vuelven las caminatas en la barda y mejora el humor general de la gente.
El último argumento es más personal. Gaido le guarda afecto porque fue el mes en el que ganó su primera elección como intendente en 2019. «En septiembre tú fuiste mía».
Si bien el dirigente no podrá repetir mandato, su objetivo es competir como primer candidato a concejal para impulsar a quien elija para su sucesión, posiblemente la actual jefa de Gabinete, María «Tana» Pasqualini.
Fruto del otoño
Cuando al gobernador se le consultó en una rueda de prensa la posibilidad de realizar la elección en septiembre, dijo que es un mes que no le gusta y lo descartó con un argumento casi poético: «el himno dice que Neuquén es fruto de otoño».
Figueroa suele echar mano repetidamente de esa interpretación de la canción Trabun Mapu para destacar que esta «es una provincia que crece en otoño como el piñón». «Cuando la adversidad va comenzando, más nos agrandamos y damos nuestros mejores frutos», afirmó el 1 de marzo durante su discurso de apertura de sesiones en la Legislatura.
Al gobernador tampoco le gusta septiembre porque la ve muy cercana a la nacional. La estrategia apunta a separarlas de manera de evitar el envión político que le podría dar a los cuadros locales una eventual candidatura a la reelección de Milei, pero sin que les dé aire suficiente para buscarse un triunfo en el inicio del calendario electoral.
Del mismo modo, estirar la convocatoria para no precipitar una elección en el verano apunta a llegar con unas 1.000 obras en marcha en todo el territorio y presentar a Neuquén como «un gran obrador». Terminará de tomar la decisión a fin de año, con encuestas de las principales ciudades en la mano.
Figueroa considera que una convocatoria en marzo, como evalúa su par rionegrino Alberto Weretilneck, podría resultar tentadora para que los libertarios posen su mirada en la provincia de Vaca Muerta. En cambio, una fecha más cerca de la disputa nacional, los encontrará apuntando todos sus recursos a garantizar su continuidad en la Casa Rosada.
, Andrea Durán





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