El desarrollo de los grandes proyectos mineros en la Argentina demandará la capacitación constante y el fortalecimiento de toda su cadena de proveedores locales.

La  Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Unión Industrial Argentina (UIA) pusieron en marcha el Ciclo de formación y diálogo sobre conducta empresarial responsable en la cadena de valor minera. La iniciativa, que cuenta con el respaldo de la Unión Europea, la OIT para América Latina y el Caribe y el Proyecto CERALC del ONUDH, busca consolidar las prácticas de debida diligencia entre las compañías del sector y su red de proveedores.

El propósito central de este espacio consiste en dotar a los actores clave de las capacidades necesarias para identificar, prevenir y gestionar de manera eficiente los impactos en toda la cadena productiva en la Argentina. La idea es promover la capacitación de un ecosistema de empresas que tienen el potencial de ser proveedoras de los grandes proyectos metalíferos ya en marcha.

El programa formativo se desarrollará a lo largo de cuatro módulos virtuales que se dictarán los días jueves a las 14. La agenda académica comenzará el próximo 25 de junio con el eje centrado en la debida diligencia y la transparencia. Posteriormente, el cronograma continuará el 6 de agosto con un encuentro enfocado en el trabajo decente y las relaciones laborales, seguido por la jornada del 20 de agosto destinada a la igualdad de género y la prevención de violencias, para concluir el 10 de septiembre con un bloque dedicado a la transición energética justa.

Las oportunidades identificadas para la cadena de valor

La UIA y la CAEM, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea (UE), presentaron días atrás el estudio técnico “Oportunidades para la cadena de valor minera en Argentina”. El informe expone un mapa detallado sobre la demanda proyectada, las brechas tecnológicas y las oportunidades operativas para el entramado proveedor local ante el despliegue de proyectos metalíferos y de litio.

La hoja de ruta sectorial busca consolidar un canal de abastecimiento competitivo en un escenario donde se prevén desembolsos por US$ 55.000 millones hacia comienzos de la próxima década. El análisis discrimina la evolución de los dos vectores principales de la minería metalífera y de elementos de transición energética en la Argentina.

Así, se proyectan inversiones ya anunciadas y en distintas etapas de implementacción por US$ 15.000 millones para el segmento del litio, con el objetivo de alcanzar una producción de 400.000 toneladas de LCE hacia 2030. Por otro lado, US$ 40.000 millones destinados al cobre, estimando una capacidad instalada teórica de 1,25 millones de toneladas, lo que demandará una fuerte base de soporte de ingeniería y obra civil.

En esa oportunodad, el presidente de la CAEM, Roberto Cacciola, advirtió sobre la necesidad de «armar experiencia, capacitar recursos humanos y lograr consensos en esta nueva etapa». El directivo remarcó que «el trabajo de campo lo van a tener que hacer las empresas, y las provincias que tienen industrias para trabajar rápidamente en los clusters de energía y minería y convencer a quienes vienen a invertir de que tienen disponibilidad en el país».

, Redacción EconoJournal