Hoy nadie en sano juicio puede ignorar lo que hasta hace pocos años sólo conocían los habitantes de zonas en los que la industria minera se desarrollaba. Los impresionantes números de Inversiones previas a que arranquen lo que hoy sólo son proyectos avanzados, llamó la atención de todo un país que empieza a descubrir que su riqueza nacional no sólo está en la Pampa Húmeda.
Hidrocarburos a partir de Vaca Muerta más minerales como el cobre, oro, plata, uranio y litio nos muestran que podemos tener otras dos más.
Vaca Muerta a través de plantas de licuefacción según la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos señalan exportaciones de gas por más de USD 41.700M para el 2035. El petróleo desde su descubrimiento en diciembre del 1907 fue política de estado en 10 provincias argentinas, y hoy empieza a recibir inversiones para un nuevo impulso productivo hacia los enormes valores señalados.
La minería metalífera en cambio no cuenta con esa historia ni prestigio cultural, no hubo la continuidad que permitía una geología que siempre indicó enormes oportunidades. Diferente a nosotros Canadá, Australia, Suecia, México, Brasil, EE. UU., Chile, Perú y en muchos otros países la minería fue sinónimo de desarrollos económicos y sociales que continúan en nuestros días.
Luego de 213 años de aquel primer RIGI, el reglamento minero sancionado por la Asamblea del año XIII, nuestras generaciones tienen la posibilidad de lograr un punto de inflexión histórico con el comienzo del aprovechamiento de nuestra riqueza metalífera.
El abandono geopolítico dejó secuelas, el desconocimiento en la sociedad la más grande de ellas, mientras miles de compatriotas eran condenados junto a sus familias a una pobreza innecesaria. Vivieron y partieron, a pesar de estar rodeados de importantes tesoros.
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La inexistencia de una cultura minera hace necesario más que en ningún otro país explicar en qué consisten las oportunidades personales que brinda, los desarrollos que provoca y los tiempos necesarios para ponerla en marcha, es decir, evitar sobre expectativas. En el caso del cobre, la soja de los minerales, malas opiniones generan raíces en el desconocimiento popular.
Es común escuchar a quienes gobiernan afirmar que las grandes inversiones llegarán porque ellos son los que gobiernan. Esconden que las demandas están disparadas desde el Acuerdo del 2015 en París por más de 196 países, pues las emisiones antrópicas de gases efecto invernadero empezó a amenazar la habitabilidad humana del planeta, que la electromovilidad y las energías renovables son el camino para no seguir aumentando la temperatura ambiente, y minerales como el cobre, litio, uranio y plata (hablando de los que poseemos) son esenciales para lograrlo.
Es ese escenario el que estalló frente a nosotros, y el que nos brinda una oportunidad como la que tuvimos en la primera mitad del siglo pasado con una Europa en guerra y nosotros proveyéndoles alimentos.
Pero hay algo que no entendemos y puede frustrarnos una vez más: No somos el único país que tiene cobre, litio, uranio o plata. Las esenciales Inversiones que necesitamos requieren Competitividad y Confianza, ambas amenazadas por un populismo que no afloja y pseudo-nacionalismos.
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Sepamos que no somos el único país que tiene cobre, el Congo y Zambia nos lo recuerdan. En poco tiempo estarán produciendo más del doble y del triple de lo que pueden producir el total de nuestros ocho proyectos adelantados. Por lo que deberíamos sellar una competitividad inteligente para no perder ni demorar la llegada de las Inversiones.
El RIGI fue lo que nos puso dentro de la cancha del mercado mundial, a pesar de que algunos economistas de nota y periodistas se esfuerzan por relativizarlo. Poder construir infraestructuras donde no las hay y generar competitividad tributaria desde las provincias sería trabajar por el Interés General.
Los IIBB provinciales y las aduanas pre-1853 que levantaron muchas provincias mineras en materia de empleo y de autodefinidos proveedores locales repartiéndose lo que no llegó, marchan a 180 grados de la dirección correcta.
La Industria minera metalífera no compite con ninguna otra producción local, y seguramente requerirá en el caso del cobre varios centenares de pymes proveedoras de bienes y de servicio desde cada uno de los proyectos. Muchas empresas serán locales, otras nacionales y una parte menor de proveedores internacionales.
Es la tecnología requerida, la dimensión y característica de los accesos, de los equipos de arranque, transportes, moliendas y tratamientos, el destino del commodity, los mantenimientos, softwares, capacidades profesionales y la IA los que marcarán los desafíos a la hora de proveer bienes y servicios.
Había y hay mucho por hacer en materia de profesiones requeridas y capacitaciones necesarias. Establecer una alianza permanente entre Empresas, Gobiernos, Universidades, Proveedores y Entidades Financieras. Ese es el camino, el del diálogo, los acuerdos para la superación; no violentar la Constitución Nacional decretando de prepo: “Primero Yo”.
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La falta de conocimientos de buena parte de la dirigencia política que cree que el saber se adquiere ganando una elección, de economistas refiriendo a la enfermedad Holandesa con aires petulantes y periodistas creyendo que la audiencia es el nuevo Vox Dei, son trampas donde se puede trabar el Desarrollo Argentino.
Esta imagen resume un importante trabajo de la Cámara Minera de Chile y nos enseña claramente como se repartió el valor exportable de las producciones de cobre. Desde el año 2010 al 2021 fueron USD 440.000M exportados. El 81% del total, USD 335.000M, fue empleado para hacerlo, y USD 105.000M se repartió entre ganancia de las empresas, impuestos nacionales y regalías.
¿A que debemos que se soslaye ese 81% del valor exportado que queda mayoritariamente en un país? Que con aire doctoral se diga que un punto más o menos de regalías es lo esencial, eso sí, callan sobre los enormes beneficios en salarios, proveedores de bienes, servicios y de bienes de capital?
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Silencian también lo que acaba de señalar la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO), coincidiendo con el estudio que concluimos en el 2017 desde la Subsecretaría de Desarrollo de Septiembre del 2026 la Nación sobre el impacto económico y social de la minería del oro en San Juan: Por cada punto de aporte directo en el PBI, hay otro generado vía demanda indirecta, efecto inversión y efecto compras.
Distintos organismos internacionales empezaron a señalarnos la necesidad de mirar la competitividad y generar confianzas. Para lo primero establecer regalías progresivas y móviles como Perú, y la eliminación de uno de los impuestos más regresivo, IIBB, es un camino inteligente para lograrlo. Además el crecimiento económico a partir de la llegada de las grandes inversiones permitiría eliminar IIBB en las provincias que decreten.
Para la confianza el diálogo interpartidario es un camino que despejaría los miedos de una nueva marcha atrás con la vuelta a subsidios, protecciones, cierres de la economía, precios regulados, retenciones, de SIRA y emisión descontrolada.
Batallas por elecciones y reelecciones; aduanas internas levantadas en provincias que se sublevaron con la Constitución Nacional que las eliminó en 1853; economistas que relativizan el desarrollo que generarían las grandes inversiones; periodistas a los que no les interesa la verdad, sólo importa la audiencia. Todo esto forma parte en nuestros días de una especie de teatro al que se subieron como protagonistas: EGOS, DESCONOCIMIENTOS Y MALA FE.
Ingeniero Mario Osvaldo Capello
Miembro del Grupo Sarmiento
Ex Subsecretario de Minería de la Nación
Ex Diputado Nacional y Provincial
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