Un eventual bloqueo del estrecho de Bab el-Mandeb por parte de los hutíes podría agravar la crisis en Oriente Medio, afectar el abastecimiento mundial de petróleo y profundizar las interrupciones en las cadenas globales de comercio.

Según un análisis del Council on Foreign Relations (CFR), mientras la atención internacional sigue centrada en la disputa entre Estados Unidos e Irán por el control del estrecho de Ormuz, otro corredor marítimo estratégico comienza a generar preocupación: el mar Rojo.

De acuerdo con un análisis el reciente anuncio de los rebeldes hutíes de imponer un bloqueo naval total contra Arabia Saudita reavivó los temores sobre una posible escalada en el estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los principales pasos marítimos del comercio internacional.

El grupo insurgente, respaldado por Irán y con control sobre buena parte de la costa occidental de Yemen, no precisó el alcance del bloqueo, aunque su posición geográfica le permite influir sobre el tránsito por Bab el-Mandeb, puerta de acceso al mar Rojo desde el océano Índico. La medida se suma a la prohibición anunciada semanas antes contra embarcaciones israelíes o vinculadas a Israel.

Un corredor clave

El mar Rojo constituye una de las arterias comerciales más importantes del planeta. Según el CFR, entre el 12 % y el 15 % del comercio marítimo mundial —valorado en más de un billón de dólares anuales— atraviesa esta ruta, que conecta el Canal de Suez con el estrecho de Bab el-Mandeb y une el Mediterráneo con el Índico.

Además del intenso tráfico de mercancías, por esta vía circula alrededor del 30 % del comercio mundial de contenedores y millones de barriles diarios de petróleo y derivados. Datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), citados por el CFR, indican que durante el primer semestre de 2025 unos 4,2 millones de barriles diarios atravesaron Bab el-Mandeb, mientras que otros 4,9 millones circularon por el Canal de Suez y el oleoducto SUMED.

La importancia estratégica del mar Rojo también alcanza al mundo digital. Cerca del 90 % de los cables submarinos de fibra óptica que conectan Europa con Asia pasan por esta región, por lo que cualquier interrupción podría afectar servicios de internet y comunicaciones en varios continentes.

Un nuevo frente

Los especialistas del CFR advierten que el mar Rojo podría convertirse en un nuevo escenario de confrontación dentro del conflicto más amplio entre Irán, Estados Unidos e Israel.

Desde finales de 2023, los hutíes atacaron embarcaciones comerciales y militares en solidaridad con Hamás durante la guerra en Gaza. Aunque esos ataques disminuyeron tras el alto el fuego alcanzado entre Israel y Hamás a fines de 2025, la reciente amenaza contra Arabia Saudita eleva el riesgo de una interrupción del tráfico marítimo.

La protección de la libertad de navegación fue históricamente uno de los principales intereses estratégicos en Oriente Medio primero del Reino Unido primero y luego de los Estados Unidos. En ese contexto, considera que un eventual cierre simultáneo de los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb representaría un desafío sin precedentes para el comercio energético mundial.

Mercado petrolero

Arabia Saudita exporta entre 4 y 5 millones de barriles diarios de petróleo (MM/bdp) a través de terminales ubicadas sobre el mar Rojo por lo que un bloqueo efectivo del estrecho de Bab el-Mandeb por parte de los hutíes podría dificultar seriamente esas exportaciones.

El antecedente más cercano ocurrió entre 2023 y 2024, cuando los ataques hutíes redujeron el tránsito petrolero por la zona desde 9,3 hasta apenas 4,1 MM/bdp, obligando a numerosas navieras a modificar sus rutas. Si bien existen alternativas, como rodear África por el Cabo de Buena Esperanza, el CFR advierte que esos desvíos incrementan considerablemente los tiempos de navegación y los costos logísticos.

Riesgos

El conflicto involucra a varios actores regionales e internacionales. Los hutíes mantienen respaldo militar y logístico de Irán; Israel ha respondido con bombardeos sobre infraestructura en Yemen; mientras que Estados Unidos y varios aliados europeos desplegaron operaciones navales para proteger la navegación comercial en el mar Rojo.

El análisis del CFR también advierte que una escalada podría tener consecuencias más allá de Oriente Medio. La inestabilidad podría agravar las crisis políticas y de seguridad en el Cuerno de África y el noreste del continente, donde confluyen conflictos en Sudán, Somalia y las disputas por el acceso a puertos estratégicos.

Aunque un cierre total del estrecho de Bab el-Mandeb resulta complejo desde el punto de vista operativo, los especialistas consideran que una interrupción simultánea de este corredor y del estrecho de Ormuz comprometería rutas por las que circula cerca de una cuarta parte del petróleo transportado por vía marítima en el mundo, con impacto directo sobre los precios de la energía, las cadenas de suministro y la economía global.

¿Y el precio del petróleo?

Un cierre parcial del estrecho de Bab el-Mandeb probablemente incorporaría una nueva prima de riesgo geopolítico al mercado petrolero. Analistas del sector energético señalan que una interrupción limitada del tránsito marítimo elevaría principalmente los costos de transporte y los seguros para las embarcaciones, lo que podría traducirse en aumentos moderados del precio del crudo.

Según Reuters, en el escenario actual, con el Brent cotizando en torno a los US$ 85 por barril, una interrupción parcial y de corta duración podría impulsar subas de entre US$ 5 y 15 por barril, dependiendo de la magnitud del bloqueo y de la capacidad de las navieras para desviar sus rutas.

Sin embargo, si las restricciones en Bab el-Mandeb coincidieran con nuevas limitaciones en el estrecho de Ormuz, el mercado enfrentaría un escenario mucho más severo. Diversos analistas advierten que una disrupción simultánea de ambos corredores —por donde circula una parte sustancial del comercio mundial de hidrocarburos— podría llevar temporalmente al Brent por encima de los US$ 100 o incluso US$ 110 por barril. En hipótesis extremas de cierre prolongado de ambos pasos marítimos, algunas estimaciones mencionan valores cercanos a los US$ 200, aunque ese escenario es considerado de baja probabilidad y requeriría una interrupción sostenida de la oferta global.