El gobernador Rolando Figueroa y el intendente de Neuquén, Mariano Gaido. Foto: Florencia Salto.
El gobernador Rolando Figueroa y el intendente de Neuquén, Mariano Gaido. Foto: Florencia Salto.

Hay una suerte de secreto a voces en Neuquén con respecto a la fecha para las elecciones del 2027: oficialmente se juega con argumentos sólidos la posibilidad de optar por agosto o septiembre, mientras los equipos de gobierno de la capital y la provincia aceleran el modo campaña pensando en un escenario anticipado.

«Si son en febrero o marzo, estamos listos», dijo un integrante del oficialismo en la Legislatura sobre dos meses que suenan cada vez más para una eventual convocatoria a las urnas.

El segundo mes del año aparece como la preferencia para el intendente Mariano Gaido, quien en público se manifiesta a favor de septiembre. Febrero es una fecha que ha llegado a oídos de concejales, pero también de la justicia electoral, según pudo saber EN/CLAVE.

La gestión municipal se jugará la continuidad post Gaido, quien no puede reelegir, por lo que enfrenta un desafío aún mayor que el de Figueroa. La actual jefa de Gabinete, María «Tana» Pasqualini, lidera hasta el momento la carrera por la candidatura, posiblemente con el intendente como primer concejal. De elegir ese mes, alrededor de noviembre debería firmarse el decreto de convocatoria: la gestión aún tiene tiempo para determinar si las obras viales que tiene en marcha llegarán en buena forma para poner a prueba el humor social tan tempranamente.

¿Es febrero un buen mes para el gobernador? Hay dirigentes dentro de La Neuquinidad que encuadran la fecha de las elecciones provinciales en un «misterio», mientras otros barajan un rango que va entre marzo y mayo. «Van a ser como siempre», resumió un legislador sin despejar la ambigüedad.

Neuquén fue a elecciones en junio en 2007 y 2011, en 2015 y 2023 las realizó en abril y solo en 2019 se adelantaron a marzo.

Lo que sí empieza a verse menos probable es una convocatoria en la primavera del 2027, pese a que esta semana Rolando Figueroa le ratificó al jefe de Gabinete, Diego Santilli, su aval para eliminar las PASO del calendario electoral.

El gobernador había planteado como alternativa convocar a elecciones en esa fecha si no se hacían las primarias, aunque es una hipótesis que, por ahora, pierde fuerza. En Río Negro, donde Alberto Weretilneck, socio político del neuquino, también se jugará su reelección, las fechas en evaluación hoy oscilan entre marzo y mayo. 

Compromiso por compromiso

La reunión entre Rolando Figueroa y Diego Santilli en Casa Rosada dejó otra promesa con varias lecturas. El gobierno de Neuquén presentó como un logro el compromiso del funcionario nacional respecto de que el régimen de Zona Fría para la Patagonia «se mantendrá como hasta ahora». 

Se evitó desmenuzar la afirmación, que ni siquiera salió en la voz del propio funcionario, como había esperado de Luis «Toto» Caputo el gobernador meses atrás, y que no implicaría una modificación sobre la media sanción que había objetado La Neuquinidad en el Senado.

Desde La Libertad Avanza ratificaron a EN/CLAVE que el texto no volverá a Diputados, lo que implicaría que la senadora Julieta Corroza vote el artículo de la polémica que deja a discreción de la secretaría de Energía de Nación el porcentaje de subsidio a otorgar a la Patagonia.

«Estaba la posibilidad de bajarlo a la mitad, pero el compromiso es no tocarlo», se explicó.

Una lectura menos triunfalista podría ver más una ventaja en la negociación para Santilli que una torcida de brazo de la provincia, al menos, en los temas de gestión. O más aún, una sintonía política. El funcionario de Javier Milei también se llevó el compromiso de La Neuquinidad de apoyar la reforma del Banco Central, clave para la gestión libertaria. Y un espaldarazo ¿electoral? en la conferencia del Council of the Americas que pasó algo desapercibido: «Creo que es bueno decirles a los inversores que la Argentina no va a volver atrás».

Weretilneck, a la ofensiva

En Río Negro, esta semana hubo dos novedades vinculadas a la agenda energética del gobernador Alberto Weretilneck. Por un lado, el anuncio de un proyecto de ley para crear un fondo soberano con las regalías futuras de la minería y los hidrocarburos que recibirá la provincia. Por otro, la paralización preventiva de la mina de Calcatreu por supuestos incumplimientos en la contratación de mano de obra local.

La intención de generar un «fondo para las futuras generaciones» llega a tono con la demanda política de la época que exige a las provincias con recursos que inviertan, que ahorren, que resuelvan y, principalmente, que no le pidan ayuda al gobierno nacional.

Weretilneck dio como ejemplos el fondo de Noruega, el más utilizado para mencionar casos virtuosos de herramientas intergeneracionales, pero no hizo referencia al de Neuquén, que se creó con buenas intenciones en 2020 y mostró sus límites tres años después de empezar.

Si la provincia de Vaca Muerta, que administra más del doble de presupuesto que Río Negro con igual o menor cantidad de población, llegó a la conclusión de que primero debe resolver su atraso en infraestructura, pagar sus deudas y luego pensar en ahorrar, luce difícil que su vecina pueda encontrar una receta distinta.

Por otra parte, sorprendió que, a pocos días de este anuncio, el gobierno resolviera suspender preventivamente uno de sus principales proyectos de inversión, como es la mina de Calcatreu, por no contratar un 80% de trabajadores rionegrinos.

Hace menos de dos meses, el gobierno había destacado justamente su cumplimiento, por lo que fue llamativo que no apareciera una advertencia, una sanción o un camino intermedio antes de paralizar las operaciones. Desde la intendencia de Jacobacci afirmaron que el malestar, en realidad, ya venía desde hace tiempo por la falta de contemplación con los pobladores de la ciudad de la Línea Sur que habilitó la licencia social para esta explotación.

, Andrea Durán