Kylo fue uno de los buques petroleros iraníes bombardeados por Estados Unidos el 5 de septiembre.

Drones estadounidenses atacaron el martes 1 de septiembre a dos buques petroleros iraníes. La novedad es que no se los bombardeó para evitar que violen el bloqueo naval que les impuso la administración de Donald Trump sino en represalia por supuestas agresiones iraníes previas. Una fuente del Pentágono aseguró al medio digital Axios que era parte de una nueva política bautizada “tanker for tanker”, que desde entonces ya acumula 10 barcos destruidos, lo que elevó la tensión en Medio Oriente y disparó el precio del barril de crudo por encima de los US$ 100.

 “Que el mensaje a la Guardia Revolucionaria Islámica sea claro: si atacan dos de nuestros barcos, les impondremos un costo económico aún mayor: destruiremos tres de los suyos”, aseguró el sábado pasado el almirante Brad Cooper, líder del Comando Central de Estados Unidos (Centcom, según la sigla en inglés). El militar no solo confirmó el trascendido inicial, sino que elevó la apuesta, emulando aquella famosa frase del general Juan Domingo Perón, quien en agosto de 1955 aseguró en la Plaza de Mayo en respuesta a los intentos golpistas que “cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de ellos”.

Brad Cooper, líder del Comando Central de Estados Unidos.

Ninguno de los tres buques iraníes atacados ese sábado estaban intentando violar el bloqueo naval de Estados Unidos. El buque Downy fue bombardeado frente a la isla de Kharg, principal terminal petrolera del país persa, Stark I frente a Jask y Kylo en el Golfo de Omán. Centcom, que supervisa las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente, sostuvo que fue después de que la Guardia Revolucionaria iraní intentara atacar un portaaviones y un destructor estadounidenses con misiles balísticos.

El martes pasado Estados Unidos bombardeó otros cinco buques iraníes Kaviz, Charminar, Horizon 1 y Riesco en el Golfo de Omán y el petrolero Derya cerca de la Isla de Kharg. Centcom justificó el ataque al afirmar que la Guardia Revolucionaria había disparado misiles balísticos en dos ocasiones contra un buque de guerra de la Armada. “El buque de guerra estadounidense evadió con éxito los intentos de ataque iraníes y continuó patrullando las aguas regionales. Ningún miembro del personal estadounidense resultó herido”, indicó en un comunicado.

“Irán sigue intentando atacar buques de la Armada estadounidense. Y cada vez que lo hagan o lo intenten, perderán petroleros”, declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, a la prensa ese mismo día, al ser consultado sobre el tema durante su viaje a Colombia.

Un cambio estructural en las reglas del juego

La política del “ojo por ojo” que impulsa ahora la administración Trump como parte de la batalla por el control del Estrecho de Ormuz no es el primer episodio que ha puesto en riesgo el comercio internacional en los últimos tiempos, pero pareciera haber sido la gota que rebalsó el vaso.

La situación se ha vuelto tan compleja que Consultative Shipping Group (CSG), un grupo informal de cooperación integrado por 18 países con importantes intereses marítimos y comerciales publicó el martes un comunicado en el que advierten que “el transporte marítimo no es solo un servicio, sino la infraestructura crítica que sustenta la economía global y garantiza la seguridad alimentaria y energética. Por ello, la ‘libertad de navegación’ constituye uno de los requisitos fundamentales para la resiliencia de las cadenas de suministro y el comercio mundial”.

“Más del ochenta por ciento del comercio mundial se transporta por mar, desde productos electrónicos, ropa y automóviles hasta cereales, metales, petróleo y gas. Sin el comercio marítimo, las cadenas de suministro se fragmentarían y la economía global, tal como la conocemos, se paralizaría repentinamente”, agregó este grupo que integran las principales potencias comerciales de Europa junto con Canadá, Japón, Corea del Sur y Singapur y que nunca, en sus más de 60 años de existencia, había realizado una intervención pública de este tipo.  

CSG sostuvo que en los últimos tiempos la cadena de suministros marítimos viene sufriendo interrupciones reiteradas que generan incertidumbre, pero advirtió que “no se trata de crisis puntuales; son señales de un cambio estructural en el entorno operativo del comercio mundial”. “La creciente fragmentación de las cadenas de suministro mundiales se ve agravada por el aumento del número de buques que operan al margen de las sanciones, conformando una flota paralela no regulada”, agregó.

De hecho, las sanciones aplicadas a Rusia e Irán han impulsado el crecimiento de una flota fantasma de petroleros que ya supera los 1500 buques, según Tankerstruckers.com. Esa cifra representa casi una quinta parte del total de buques petroleros. Son embarcaciones que circulan por los distintos mares sin ningún tipo de seguro, lo que podría agravar las consecuencias ambientales en caso de que se registrase algún tipo de accidente. Sin embargo, por ahora la situación está lejos de solucionarse porque la ley de la selva pareciera estar imponiéndose por encima de cualquier tipo de coordinación internacional.  

, Fernando Krakowiak