Cómo las grandes industrias adaptan sus estrategias ante un mercado de gas en plena transformación regulatoria y comercial. Foto: Dan Damelio.

La acelerada desregulación del mercado del gas está trasladando de forma directa la toma de decisiones y la administración del riesgo desde el regulador estatal hacia las compañías privadas. En este nuevo ecosistema regulatorio y comercial, la eficiencia operativa y la capacidad de evaluar la relación riesgo-retorno en la contratación a mediano y largo plazo se consolidaron como las variables críticas para garantizar la competitividad de toda la cadena de valor industrial.

Este escenario complejo y desafiante fue el eje central del panel «La estrategia de las grandes industrias de gas para gestionar un mercado distinto«, desarrollado en la jornada Midstream & Gas Day organizada por EconoJournal. El debate, que cobró una relevancia fundamental para el sector productivo en un contexto de reformas normativas, contó con la participación de Dolores Brizuela, presidenta de Dow; Bruno Brunetti, gerente corporativo de Energía y Servicios de Grupo Arcor; y Mauricio Roitman, presidente de la consultora Energeia. Moderó el panel Nadia Sager, CEO de Geinsa.

Los expositores analizaron que para el sector industrial la energía dejó de ser un insumo regulado para convertirse en un factor de costo estratégico que requiere una gestión activa y especializada. La profundización de las reformas apunta a una libertad de precios e introduce una lógica netamente física y comercial en la que conviven ventanas estacionales muy marcadas, con precios de invierno elevados y valores de verano sustancialmente más bajos.

El desafío de dar valor a la abundancia de Vaca Muerta

Dow, en su carácter de gigante petroquímico y principal consumidor de etano del país, analiza el impacto del desarrollo de Vaca Muerta en su operación de Bahía Blanca. Brizuela destacó la abundancia del recurso, aunque advirtió sobre los desafíos técnicos que implica. «Que haya mucho etano en el gas de Vaca Muerta, obviamente es una excelente noticia para nosotros que hoy somos el único consumidor de etano y que es nuestra materia prima para producir etileno y después polietileno, pero nos llena de la responsabilidad de hacer análisis para crecer«, aseguró.

Brizuela analizó la abundancia del gas en Vaca Muerta como una oportunidad para el crecimiento local, aunque advirtió sobre el contexto de sobreoferta y competencia. Foto: Dan Damelio.

«Ese exceso de etano no es solamente una oportunidad económica, sino que si no se genera una demanda adicional de etano puede ser un problema para la especificación del gas, estamos muy conscientes de eso», dijo Brizuela.

La directiva de la firma estadounidense detalló que los planes de expansión a nivel local deben analizarse en un marco internacional adverso debido a la alta capacidad de producción en Asia, un factor que deprime los márgenes del negocio.

Respecto de estas dificultades para convalidar inversiones inmediatas, Brizuela explicó que «esa sobreoferta impacta en los precios, comprime los márgenes y dificulta confirmar expansiones. Dicho eso, también el conflicto en Medio Oriente sacó oferta de mercado y eso está ayudando a que los balances queden un poco mejor. Una vez que pase el conflicto se verá cuánta capacidad sale de manera estructural, porque en este contexto competitivo obviamente está lleno de plantas mucho más ineficientes».

«Hay mucho interés de la compañía en la Argentina porque tenemos materia prima competitiva, ya nadie duda de eso y a su vez estamos alejados de los conflictos geopolíticos, que no es menor, creo que este conflicto, veremos cómo se acomodan todas las ofertas y las demandas, pero deja claro que muchos países van a empezar a buscar sus suministros estratégicos de otro lado y eso posiciona a Dow muy bien», concluyó.

La industria tiene un nuevo rol en un mercado desregulado

Brunetti subrayó la necesidad de buscar múltiples estrategias de abastecimiento a largo plazo y de que las industrias se involucren para eficientizar el mercado. Foto: Dan Damelio.

Por el lado del consumo masivo y la industria alimentaria, Grupo Arcor aportó la perspectiva de un actor con un entramado de 27 plantas en 9 provincias. «La competitividad elevada al marco de la energía motiva a hacer foco en la disponibilidad del producto y del transporte«, afirmó Brunetti, al reseñar que «no existe una estrategia única, sino múltiples para Arcor como multinacional especializada en alimentos que tiene tres grandes ramas de negocios, de consumo masivo, agroindustria y packaging que son consumidores muy importantes de energía».

El directivo de Arcor resaltó el diálogo con los proveedores y el resto de los eslabones de la cadena para estructurar alternativas contractuales que den previsibilidad al sector manufacturero, incluso explorando nuevas modalidades de abastecimiento a gran escala. «La competitividad la hace toda la cadena de valor, y apuntamos a convalidar la posibilidad de adquirir el LNG, podemos tener puntos de vista distintos, criterios distintos pero acompañamos. Hemos sido escuchados por la industria para construir algunas soluciones de corto plazo».

En este nuevo entorno regulatorio, Brunetti enfatizó que «el transporte es un gran desafío, la buena noticia es el interés que despertó a nivel industrial y la posibilidad de contractualizar a largo plazo. El abastecimiento de gas empieza a ser un mercado con lógica en lo físico y lo comercial, la contratación a mediano plazo va a ser positivo que se pueda encarar. Pero se necesita que las industrias se involucren no solo como compradores sino con su capacidad de eficientizar y ver el mercado en su integridad».

Roitman explicó la importancia de que el sector industrial asuma la toma de decisiones y la gestión del riesgo que antes delegaba en el regulador. Foto: Dan Damelio.

Finalmente, desde la perspectiva de la consultoría estratégica y la regulación, Roitman analizó la velocidad y el alcance de las reformas que lleva adelante el Poder Ejecutivo, marcando el fuerte contraste que existe con otros servicios públicos. «Estamos construyendo una desregulación, es una transición en la que el gobierno está ayudando al sector privado al plantear que tiene que empezar a asumir riesgo, decisiones que antes tomaba el regulador o la secretaría de energía y la tiene que asumir la industria, el comercializador, el productor de gas».

Para el especialista, la progresiva eliminación de las barreras y la unificación de los contratos comerciales obliga al sector corporativo a reconfigurar sus áreas de compras energéticas. «En el medio hay un mercado que se va liberando, y es importante en ese esquema algo que está pasando en los hechos que es la unificación de un mercado del gas que estaba un poco segmentado en diferentes clientes con diferenciación en los precios y contratos. Lo importante es entender que la decisión está en la industria, hay un trabajo de optimización que cobra relevancia porque la energía pasa a ser un costo relevante«.

, Ignacio Ortiz