La alianza OPEP+ aprobó el domingo 7 de junio un nuevo aumento de sus cuotas de producción: 188.000 bbl/d adicionales con vigencia desde julio, el cuarto ajuste mensual consecutivo desde abril de 2026. La decisión fue adoptada por siete países en reunión: Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Argelia, Kazajistán y Omán.
En su comunicado oficial, los siete productores encuadraron la medida como “un ajuste voluntario” orientado a “apoyar la estabilidad del mercado petrolero.” Con este último movimiento, los siete estados habrán elevado sus objetivos de bombeo en unos 800.000 bbl/d desde abril, reduciendo así parte del recorte voluntario de 1,65 millones de bbl/d que aplicaron en 2023 para sostener los precios cuando el mercado mostraba señales de debilidad.
Una cuota que no llega a los mercados
El punto que concentra la atención de los analistas no está en lo que la OPEP+ anuncia, sino en lo que efectivamente puede exportar. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca del 20% del petróleo y gas comercializado en el mundo, ha reducido drásticamente las exportaciones de varios de los principales productores de la alianza, como consecuencia directa del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El impacto productivo resultó severo. La producción total de la OPEP+ cayó cerca de diez millones de bbl/d entre febrero y abril, una contracción que equivale aproximadamente a la cuarta parte del suministro previo al conflicto. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que cerca de 14 millones de bbl/d permanecen fuera del mercado por los problemas logísticos derivados del conflicto.
En ese contexto, la decisión del domingo no debería tener impacto sobre el precio del barril en la apertura de los mercados, que seguirán más influenciados por la evolución de la guerra en Oriente Medio. La medida resulta “más una señal política que un verdadero impulso a la oferta.”
A esa lectura se suma otro dato estructural: la capacidad de la alianza para influir en el mercado resulta cada vez más limitada debido a las restricciones logísticas, la caída de la producción efectiva y la salida de Emiratos Árabes Unidos, uno de los países con mayor capacidad para aumentar rápidamente su bombeo. Los Emiratos abandonaron la organización el 1° de mayo pasado.
Brent cerca de US$ 97, con alta volatilidad
El barril de crudo Brent cotiza hoy, 8 de junio, a US$ 97,33, con una suba de US$ 4,24 en el día. El rango de las últimas 52 semanas oscila entre US$ 58,72 y US$ 126,41, lo que refleja la extrema volatilidad que generó el conflicto en Oriente Medio sobre los mercados de crudo. Los precios del crudo continúan elevados pese al aumento de las cuotas, precisamente porque la oferta real sigue siendo restringida. La ecuación argentina: precios altos, producción récord
Para Argentina, la paradoja de la OPEP+ resulta favorable. El país no forma parte de la alianza ni está sujeto a sus cuotas, y al mismo tiempo se beneficia de los precios altos que el bloqueo de Ormuz sostiene.
La guerra en Medio Oriente y la volatilidad global del petróleo revalorizaron el potencial de regiones consideradas políticamente estables para el suministro energético internacional, entre ellas la Argentina. En ese marco, en el primer trimestre de 2026 las exportaciones energéticas totalizaron US$ 2.837 millones, mientras que las importaciones cayeron 35,7%, hasta US$ 432 millones, lo que generó un superávit histórico. En marzo, el saldo positivo del sector alcanzó US$ 1.090 millones, la mayor marca para un mes individual desde que se tiene registro.
La producción de Vaca Muerta también acompaña esa tendencia. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que la producción de petróleo crecerá 16% en 2026, y el gas no convencional continúa creciendo mientras el convencional retrocede. Los breakeven promedio en Vaca Muerta se ubican en torno a los US$ 40-45 por barril, margen que con el Brent cerca de los US$ 97 garantiza rentabilidad holgada para los operadores activos en la cuenca.





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