El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (RIGI‑NI) obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados. Se trata de un esquema orientado a atraer proyectos de más de USD 1.000 millones en sectores tecnológicos y productivos que actualmente no tienen desarrollo en la Argentina o se encuentran en etapas iniciales.
El régimen establece un conjunto de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios con estabilidad por treinta años.
El RIGI‑NI se diferencia del RIGI original tanto por el tipo de actividades alcanzadas como por la magnitud de los incentivos. Mientras el RIGI se orienta a energía, minería, agroindustria e infraestructura, el nuevo régimen apunta a industrias tecnológicas emergentes, entre ellas la industrialización de minerales críticos, la fabricación de baterías, vehículos eléctricos, hidrógeno verde, turbinas eólicas, paneles solares, biotecnología, semiconductores, reactores nucleares modulares e infraestructura vinculada con inteligencia artificial.
El proyecto establece requisitos de ingreso más exigentes que el régimen vigente. Los emprendimientos deberán comprometer una inversión mínima de USD 1.000 millones, con un desembolso del 20% en los primeros dos años.
El plazo de adhesión será de cinco años desde la sanción de la ley y la estabilidad fiscal se extenderá por treinta años, con la posibilidad de recurrir a arbitraje internacional.
En materia tributaria, el RIGI‑NI reduce la alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%, frente al 25% del RIGI. Los dividendos tributarán el 3,5%, los quebrantos no tendrán límite temporal y las contribuciones patronales se fijarán en el 10%.
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El régimen contempla además la exención de derechos de importación y exportación para bienes vinculados al plan de inversión y establece un tope del 0,5% para el Impuesto sobre los Ingresos Brutos en las jurisdicciones adheridas.
El elemento distintivo del RIGI‑NI es la incorporación de un mínimo obligatorio de proveedores locales, equivalente al 20% del total del proyecto. Es la primera vez que un régimen de incentivos de esta escala incorpora un porcentaje definido de contenido nacional como condición de acceso. El esquema también prevé que cada dólar invertido en actividades estratégicas se compute doble para alcanzar el umbral de inversión requerido.
El RIGI‑NI configura un marco específico para industrias tecnológicas de gran escala, con beneficios más agresivos y requisitos más altos que el régimen vigente.
Su diseño apunta a generar condiciones de previsibilidad para proyectos de largo plazo en sectores que requieren capital intensivo, innovación y cadenas de valor complejas, incorporando por primera vez un criterio obligatorio de participación de proveedores nacionales.
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