
Teófilo Lacroze, CEO de Meitner Energy, se reunió el mes pasado con el ministro de Economía, Luis Caputo, para anunciarle la construcción de un reactor nuclear pequeño en el predio de Atucha. “El proyecto tendrá una inversión estimada de US$ 1.200 millones y será a través de capitales privados estadounidenses en base a una patente argentina”, celebró Caputo en sus redes sociales. A poco más de un mes de aquel encuentro, Lacroze renunció a su puesto en la firma estadounidense, según se reveló en la última emisión de Dínamo.
Su salida no significa que el reactor no vaya a construirse, pero sin duda suma incertidumbre ya que el ex directivo de Shell había sido contratado para liderar ese proyecto hace menos de seis meses.
Durante el breve período en el que se desempeñó como CEO de Meitner, Lacroze mantuvo un perfil bajísimo. La única intervención pública suya que trascendió a la prensa fue cuando a comienzos de mayo expuso en la cuarta edición del taller regional anual para América Latina y el Caribe del programa FIRST, una iniciativa del gobierno de los Estados Unidos para promover el despliegue de pequeños reactores modulares (SMR, según su sigla en inglés)

“Nuestra misión es desarrollar soluciones nucleares limpias, sostenibles y escalables. Hacer eso en la Argentina, aprovechando el ecosistema nuclear argentino, y también sin dudas el contexto macroeconómico, la estabilidad y reglas muy claras de largo plazo aseguradas a través de programas como el RIGI o el proyecto del Súper RIGI, que sin dudas es muy relevante para nuestra industria”, explicó Lacroze en aquella ocasión, según consignó EconoJournal.
“Las tecnologías de energía nuclear de los Estados Unidos y de nuestros socios en esta sala siguen siendo las más seguras y avanzadas del mundo, y es por eso que creemos que somos el socio de preferencia para los países que buscan expandir sus programas nucleares civiles”, afirmó en el mismo evento Christopher T. Yeaw, subsecretario de Estado para Control de Armas y No Proliferación de los Estados Unidos. El taller fue organizado en Buenos Aires por el Departamento de Estado de los EE.UU., con respaldo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El difícil camino en busca del SMR
Meitner Energy lleva unos dos años trabajando en el país en el proyecto de desarrollo de un reactor SMR. En ese lapso fue incorporando profesionales muy valiosos provenientes, por ejemplo, de la estatal Nucleoeléctrica Argentina o de la CNEA, donde los trabajadores vieron licuados sus salarios reales de manera acelerada desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023. A su vez, el gobierno paralizó la construcción del CAREM-25, un prototipo de SMR que estaba llevando adelante la CNEA.
Meitner Energy está desarrollando el reactor nuclear ACR-300, diseñado por los ingenieros Pablo Florido, Rodolfo Carlevaris y Alberto Patrignani y patentado por INVAP en 2018. Estados Unidos concedió la patente en 2024 y ese mismo año Invap se asoció con el grupo Ansari en Meitner a través de Black River Technology, donde posee el 40% de las acciones. Se supone que Ansari, propiedad del magnate de origen iraní Hamid Ansari, es quien está haciéndose cargo de la financiación del proyecto.

El desarrollo de los SMR se aceleró debido a la búsqueda de energía necesaria para abastecer los data centers de las compañías de IA, pero todavía no se ha aprobado ni construido ninguno de estos reactores a nivel mundial.
El ex ministro de Energía Gustavo Lopetegui bromeó sobre los SMR en la última emisión de Dínamo: “Cada vez que aparece una noticia sobre este tema, desde hace 25 años. ¿Viste lo que le ponen abajo? JBO, just build one, construí uno”.
En The Washington Post se publicó un artículo el sábado pasado donde también se mostraron escépticos respecto de estos desarrollos. “Todavía no podemos afirmar con certeza cuánto costarán finalmente estos reactores”, declaró David Schlissel, consultor nuclear con larga trayectoria como asesor de asociaciones ambientalistas. “Cuando se produzcan importantes sobrecostos y retrasos —como siempre ocurre con la energía nuclear—, ¿quién asumirá los gastos? ¿Están los inversores dispuestos a hacerlo? Lo dudo. Nunca lo han hecho. No se trata solo de si la tecnología es viable. También se trata de si el costo es viable”, agregó.
El plan nuclear y las promesas de Reidel
El presidente Javier Milei presentó el 20 de diciembre de 2024 su plan nuclear en un acto en la Casa Rosada junto al titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, y el entonces asesor presidencial Demian Reidel.
“El primer paso de este plan es la construcción de un reactor SMR (pequeño reactor modular, según su sigla en inglés) en el predio de Atucha, aunque la tecnología es nueva, gracias al estado avanzado de la ingeniería, el apoyo técnico de la OIEA y a la decisión política firme del presidente Milei, existe una amplia probabilidad de que la Argentina sea la primera nación en producir y comercializar este innovador modelo de reactor nuclear”, sostuvo Reidel ese día.
Reidel volvió sobre el tema en abril del año pasado cuando lo nombraron presidente de Nucleoeléctrica. “¿Qué es la fase 1 del Plan Nuclear Argentino? –explicó en el Rotary Club aquella vez—Construir 4 módulos de 300 MW de potencia cada uno en el sitio de Atucha, que van a sumar 1.200 MW en ese lugar. Eso es casi 10% de la demanda energética de Argentina, es un montón, pero eso es solo la primera parte de la fase 1”, afirmó.
“El deadline original para la construcción de estos reactores eran 5 años. La verdad es que hablé con muchos de los ingenieros que están involucrados, con la parte regulatoria, y dijeron que es absolutamente imposible hacerlo en 5 años, que no hay ninguna manera de hacerlo en 5 años. Yo la verdad que los escuché y ahora el deadline es de 4 años y medio. Como sigan jodiendo con que es imposible, vamos a seguir bajando. Mi objetivo de verdad es ganarle a ese deadline”, remarcó.
Reidel fue despedido en febrero este año en medio de sospechas de corrupción sin que hasta entonces hubiera podido mostrar el más mínimo avance. Ahora la esperanza oficial se deposita en Meitner. El proyecto del Súper RIGI en parte es para concederse beneficios fiscales a ese proyecto que tampoco ha mostrado ningún logro visible.

, Fernando Krakowiak





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