
El Grupo BID advirtió que la modernización y expansión del sistema eléctrico de América Latina requerirá un flujo de inversiones estimados en unos US$ 48.000 millones anuales que no podrá ser cubierto exclusivamente con recursos estatales, por lo que resulta indispensable captar capital corporativo de largo plazo. Así se destacó en la apertura del foro regional Adelatam 2026 que reunirá hasta el viernes, en Buenos Aires, a reguladores, distribuidoras, inversores y proveedores tecnológicos.
Al exponer los requerimientos financieros sectoriales, la representante del organismo en la Argentina, Viviana Alva Hart, señaló que «en América Latina se necesita invertir 3,5% del PBI al 2030 para infraestructura en general, en electricidad alrededor de US$48.000 millones anuales, esfuerzos que se concentran en transmisión, generación y distribución eléctrica». La funcionaria remarcó que, ante la velocidad del cambio tecnológico y de la demanda, «nada de esto se escala sin redes robustas, modernas y financieramente sostenibles», las cuales constituyen el punto de contacto clave para mejorar la competitividad productiva.
La estrategia del organismo multilateral contempla la articulación de sus tres ventanillas operativas (financiamiento al sector público, sector privado y su hub de innovación) para estructurar esquemas que atenúen los riesgos regulatorios y macroeconómicos de la región. Según precisó Alva Hart, «la entidad administra actualmente en la Argentina un portfolio de US$5.000 millones en transmisión y distribución que representan el subsector de mayor financiamiento en el espacio de energía del banco».
Para la ejecutiva, el diseño de nuevos marcos normativos previsibles representa la condición básica para garantizar que estos fondos actúen como catalizadores de inversiones privadas concurrentes, orientadas tanto a la ampliación de las líneas troncales como a la digitalización del servicio en las áreas de concesión.
En el mercado local, el brazo privado del organismo enfoca sus prioridades en el financiamiento directo a las compañías líderes de energías renovables para el desarrollo de parques de generación limpia y la introducción de tecnologías de soporte a la red. Alva Hart puntualizó que «en la Argentina el banco tiene a través de la ventanilla privada un financiamiento de US$185 millones con Genneia, para desarrollo de parques solares y almacenamiento de baterías», previendo estructurar nuevas operaciones con foco en la transición.
Infraestructura, mitigción de riesgos y garantías
Además de los préstamos internacionales directos, la estrategia financiera para dinamizar la infraestructura energética en la Argentina prioriza la utilización de instrumentos de mitigación de riesgo y esquemas de garantías dirigidos a optimizar las condiciones del crédito privado.
En ese sentido, la representante del BID detalló un programa por US$200 millones coordinado con la Secretaría de Energía, cuyo propósito es viabilizar el ingreso de capitales corporativos en obras de transmisión críticas que hoy actúan como cuellos de botella. Al respecto, argumentó que «la idea es tratar de facilitar con otros instrumentos que no sean préstamos internacionales, sino canalizar otras inversiones para reducir los riesgos y mejorar los plazos de financiamiento«.

El segundo vector estratégico del banco en el país se concentra en proveer soporte financiero y técnico a la reforma de los cuadros tarifarios, un eje que el organismo considera prioritario para asegurar la sostenibilidad fiscal del Estado y la cadena de pagos del Mercado Eléctrico Mayorista. Alva Hart subrayó el impacto social de las correcciones macroeconómicas en marcha y ratificó la validez del programa de US$700 millones aprobado en 2024 para asistir la transición hacia subsidios energéticos focalizados.
En ese sentido, la funcionaria defendió la necesidad de avanzar en una «recuperación gradual de señales tarifarias que sea compatible con la protección de los sectores vulnerables» y preserve el equilibrio económico del sistema de distribución.
La agenda técnica promovida por el BID para el segmento de distribución de la región excede la expansión de la infraestructura física y se extiende a una transformación integral hacia la gestión inteligente de datos y la automatización. Para el organismo, la reducción del 17% de pérdidas eléctricas promedio que registra América Latina no se resolverá exclusivamente con mayores obras civiles, sino a través de inversiones en sistemas avanzados de medición, control y supervisión en tiempo real.
Según la visión expuesta por la especialista en el foro sectorial, la modernización de los sistemas de baja y media tensión plantea un quiebre metodológico, debido a que «no se trata de un desafío de infraestructura, sino de gestión, de información, gobernanza e innovación».
En el cierre de la presentación del Grupo BID, reafirmó que la entidad continuará priorizando la asistencia técnica y el financiamiento de herramientas regulatorias modernas que reconozcan las inversiones en digitalización dentro de los ciclos tarifarios de las compañías operadoras. Alva Hart concluyó que la meta institucional es consolidar una plataforma energética regional eficiente, ratificando el rol del banco como el dinamizador de los recursos públicos y privados necesarios para dar sustentabilidad de largo plazo al mercado eléctrico latinoamericano.
, Ignacio Ortiz





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