
“Hay que crear una tasa mínima para las empresas que se desempeñan en el sector energético, que garantice un fondo de US$ 20 o US$ 30 millones anuales para financiar un organismo técnico independiente que planifique el desarrollo del sistema a mediano y largo plazo”, sostuvo Daniel Gerold, fundador de la consultora G&G Energy Consultants, en el ciclo de entrevistas organizado por EconoJournal.
El reconocido consultor citó como referencia la experiencia de Brasil, donde la crisis energética causada por una sequía que sufrió a comienzos de los 2000, derivó en la creación de una empresa de planeamiento independiente y bien remunerada, que no tiene carácter obligatorio ni participación estatal directa, pero que fija señales de largo plazo para el sistema. «Es necesario tener un Estado que piense, planifique, que discuta y que, como en Brasil, reciba propuestas del resto del ecosistema», planteó.
Consultado por Nicolás Gandini, director de EconoJournal, acerca de la receptividad de esta propuesta entre los empresarios del sector, Gerold fue optimista: “Yo lo he hablado con muchos, y no veo ninguna oposición. Porque sería un organismo con cincuenta o sesenta personas, técnicos y profesionales de primer nivel. Representaría un costo irrelevante respecto al turnover que tiene la industria”. Aun así, aclaró que la propuesta no forma parte de la agenda oficial, y tampoco cree que se pueda incorporar: “No es lograble porque el gobierno considera que no tiene que intervenir en nada”, sentenció.
De acuerdo con Gerold, este organismo podría saldar parte de la desconfianza que hoy tiene el sector respecto de la capacidad del Estado para sostener en el tiempo las reglas que anuncia. “Una cosa es decir que vos querés cumplir todo, una intención acerca de la que yo no tengo dudas, pero después están las restricciones que tiene el gobierno y los funcionarios. Si no se pueden cumplir, traerá problemas. Este sería un camino más previsible y de razonabilidad a mediano plazo”, sostuvo.
Reparos al RIGI
Gerold defendió la lógica de fondo del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), como la estabilidad impositiva, la previsibilidad, el acceso a divisas y la posibilidad de repatriar capital, aunque hizo sus reparos respecto a la confidencialidad de los proyectos que se aprueban. “A mí me parece que los proyectos deberían ser públicos. Es algo esencial de un gobierno y de un país republicano, porque se están asignando cientos y miles de millones de dólares de beneficios impositivos por muchísimo tiempo”, sostuvo.
También planteó que los beneficios impositivos deberían circunscribirse a los proyectos que efectivamente necesitan para concretarse, y advirtió sobre el riesgo de que el boom de hidrocarburos genere desequilibrios frente a otros sectores de la economía que no atraviesan el mismo momento. “El foco hay que ponerlo en qué pasa con toda la cadena productiva y con la economía en general, porque termina siendo desbalanceado”, dijo.
La década del shale gas
De cara a los próximos años, Gerold se mostró convencido de que la Argentina ingresa en un ciclo de expansión sostenida. «Yo creo que los próximos dos años ya están jugados en el sentido positivo de incrementos de inversiones y de producción», afirmó.
Gerold viene sosteniendo desde 2022, cuando el FMI le pidió una proyección de exportaciones energéticas y mineras, que la próxima década será la del shale gas y el GNL argentino, más que la del petróleo. «El gran recurso de Vaca Muerta no es el shale oil, el gran recurso es el shale gas», subrayó.
A diferencia de los años 90, no llega a Vaca Muerta una ola de inversión extranjera directa comparable. El consultor es crítico de la comparación, dado que el contexto internacional es distinto y buena parte de las petroleras independientes norteamericanas y canadienses que llegaron entonces hoy tienen oportunidades más atractivas en el shale de su propio país. A eso, se suma el historial de incumplimientos de la Argentina, incluidos los dividendos que hoy no pueden girarse al exterior, como un factor que sigue pesando en las decisiones de los inversores extranjeros.
Sobre la posibilidad de desarrollar un polo petroquímico, dijo que el país cuenta con ventajas competitivas -gas a precio razonable, un ecosistema de ingeniería y de empresas de servicios de buen nivel- pero que hace falta un esquema de Estado que piense la competencia con jugadores como China.
Las limitaciones del equipo económico
Sobre el desempeño del equipo económico y energético del Gobierno, Gerold fue crítico de las limitaciones estructurales del esquema: “Yo creo que el gobierno hace lo que puede con mucha limitación, con escasos equipos técnicos. De algún modo, como cerrado; yo no tengo interacción con ellos”, señaló, y agregó que la falta de un equipo más amplio demora la toma de decisiones críticas, como la definición del esquema para abastecer los picos de demanda eléctrica del área metropolitana de Buenos Aires.
También puso el foco en la cuestión tarifaria, que -advirtió- empieza a convertirse en un problema relevante hacia el tercer año de gestión, tal como ocurrió durante el gobierno de Mauricio Macri. “Traspasar los costos reales, sobre todo cuando tenés una guerra, que es un evento que está fuera de tu control, pero mantenerte en no subsidiar nada, tiene un costo para el resto de la economía que no es un tema menor”, sostuvo.
Gerold remarcó además una asimetría estructural de la Argentina frente a Europa o Estados Unidos: la ausencia de sistemas de almacenamiento subterráneo de gas, que en esos países funcionan como reserva estratégica frente a los picos estacionales de demanda. “Nosotros carecemos de eso, con lo cual la punta de demanda es carísima de abastecer”, explicó. Además, advirtió que, si la demanda eléctrica y de gas del área metropolitana volviera a crecer, el esquema actual de importación de energía desde Brasil resultaría insuficiente. Por eso, insistió en que el diseño de la transición tarifaria y regulatoria “no es sectorial. Es un tema de política económica de primera magnitud”.
, Redaccion EconoJournal





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