La inteligencia artificial no vive en la nube: necesita electricidad abundante, constante y barata. En esa carrera por los megavatios, Vaca Muerta podría dejar de ser únicamente un yacimiento de hidrocarburos y transformarse en la usina de la próxima economía digital.

En julio, Argentina alcanzó un récord de 916.200 barriles de petróleo diarios, un 17,2% más que un año antes. De ese total, 643.100 barriles provinieron de Vaca Muerta. En gas natural, la producción nacional llegó a 158,8 millones de m³ diarios, con 96,5 millones aportados por la formación neuquina. Esa base energética abre la posibilidad de sostener centros de datos, inteligencia artificial y manufacturas electrointensivas.

La tendencia internacional muestra que las petroleras ya están dando este paso. Chevron anunció en 2025 una alianza para desarrollar hasta 4 GW de generación a gas destinada a centros de datos en EE.UU., y firmó un contrato de 20 años con Microsoft para abastecer un complejo en West Texas. ExxonMobil evalúa proyectos de más de 1,5 GW con captura y almacenamiento de carbono. La lógica es clara: en lugar de vender gas como commodity, buscan vender electricidad firme a los hyperscalers.

En Argentina, YPF ocupa una posición privilegiada. No solo accede a Vaca Muerta, sino que a través de YPF Luz participa en la generación eléctrica. Según su informe de sostenibilidad 2024, contaba con 3.392 MW de capacidad instalada, generaba el 9,3% de la electricidad del país y tenía 368 MW renovables en construcción. Estos activos muestran que reúne los elementos necesarios para convertirse en integrador de gas, generación térmica, renovables y contratos de suministro digital.

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La Agencia Internacional de Energía estima que el consumo eléctrico de los centros de datos podría más que duplicarse hacia 2030. El cuello de botella no será solo la generación, sino también transmisión y permisos. Por eso gana relevancia el modelo “behind the meter”: centrales instaladas junto al consumidor, capaces de suministrar electricidad directamente a la infraestructura computacional.

El interés internacional ya existe. En 2025, OpenAI y Sur Energy anunciaron una carta de intención para evaluar Stargate Argentina, un proyecto de hasta US$25.000 millones y 500 MW de capacidad. Aunque aún no se concretó, el anuncio muestra que el país empieza a aparecer en las conversaciones globales sobre infraestructura de inteligencia artificial.

La oportunidad consiste en decidir qué proporción de la energía se exporta como commodity y qué parte se utiliza para construir capacidades industriales dentro del país. Exportar hidrocarburos es la vía más directa. Generar electricidad y atraer centros de datos agrega inversión tecnológica, empleo especializado y servicios digitales de mayor complejidad.

El verdadero riesgo es exportar la oportunidad junto con el gas. Vaca Muerta no debería medirse únicamente por los barriles y metros cúbicos que produce, sino por la cantidad de industrias que consigue construir alrededor de ellos. La diferencia no está en el subsuelo, sino en la ambición industrial y la velocidad de ejecución.

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