
La inversión adicional en infraestructura que Vaca Muerta necesitará para capitalizar el escenario de precios altos generado por la guerra en Medio Oriente es de entre US$ 15.000 y US$ 20.000 millones hasta el 2030 según un reporte de BBVA Research.
La división de investigación de mercado del banco europeo en su último reporte de “Situación Petróleo y Gas” evaluó que el aumento de la producción, el consumo interno y la capacidad exportadora de la Argentina dependen estrictamente de destrabar el cuello de botella en logística y transporte de hidrocarburos desde Neuquén.
Inversiones adicionales en infraestructura para Vaca Muerta
La producción argentina de petróleo y gas natural batió récords en el último tiempo. La producción nacional de petróleo crudo promedió 860.000 bpd durante el 2025, el nivel más alto registrado en su historia. En gas, la producción se estabilizó por encima de 150 millones de metros cúbicos por día (MMBTU/d).
En midstream, el sistema ya habilitó un excedente exportable de petróleo crudo de 250.000 barriles por día. Sin embargo, el reporte subraya que «el país necesita entre US$ 15.000 y US$ 20.000 millones de inversión adicional en infraestructura crítica para desarrollar su potencial exportador». Las cifras surgen de un relevamiento con empresas del sector y expresan inversiones orientadas exclusivamente a la matriz de transporte, compresión y puertos.
La creciente producción se sustenta en elevados niveles de inversión, con un máximo histórico en 2024 y que se sostuvo durante 2025, reflejando el cambio estructural hacia los recursos no convencionales. La inversión prevista por las empresas para este año 2026 asciende a US$ 13.703 millones, un nuevo récord.
El Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) aparece como el vehículo habilitante de las inversiones recientes y futuras. De los 21 proyectos aprobados en el RIGI hasta el momento, 5 corresponden
al sector hidrocarburos y concentran inversiones por US$ 12.000 millones.
El impacto de la guerra en Medio Oriente
El conflicto que enfrenta a los Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado disrupciones sobre cerca del 20% del comercio global de petróleo, elevando la prima de riesgo geopolítico y tensionando
principalmente los precios internacionales del crudo y del gas natural licuado. La crisis representa la ventana de oportunidad más grande
de la década para productores emergentes con potencial rápido de
despliegue.
BBVA Research mantiene el escenario base de un shock de materias primas persistente pero no disruptivo, caracterizado por una normalización gradual de los precios energéticos a partir del segundo semestre de 2026. Para el petróleo crudo, BBVA Research estima un escenario de resolución gradual, con un rango de precios de entre US$ 75 y US$ 90 dólares por barril Brent. El presente año cerraría con un precio de US$ 76,7 por barril.
En cambio, en un escenario de tensiones persistentes se incorpora una prima de riesgo que llevaría el rango de precios del Brent entre US$ 90 y US$ 100 por barril. En un escenario de disrupción severa en Ormuz el precio se dispararía a más de US$ 120 por barril.
Petróleo: la oferta estructural seguirá creciendo
Más allá de la volatilidad y la afectación de oferta, la producción petrolera
mundial mantiene una trayectoria de crecimiento estructural, impulsada por el fracking. Las perspectivas para 2026 apuntan a una nueva
expansión de la producción mundial, impulsada principalmente por EE.UU., Brasil, Guyana, Canadá y la Argentina.
Visto de otra manera, el crecimiento de producción ocurrirá principalmente por fuera del esquema de la Organización de Países Exportadores de Petroleo y aliados (OPEP+), cuya participación relativa en la oferta global se va achicando.
«La ventana para monetizar Vaca Muerta permanece abierta, pero es limitada en el tiempo«, advierte BBVA.
, Nicolás Deza





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