«Lo que hace el RIGI ahora es balancear la cancha. Pone a Argentina en igualdad de condiciones que Chile y Perú», aseguró Pérez de Solay.

TORONTO. –Martín Pérez de Solay asumió en abril del año pasado como CEO de Glencore Argentina con el objetivo de acelerar los proyectos de producción de cobre que la compañía, una de las mineras más grandes y poderosas del mundo, tiene en el país. “El reinicio de Alumbrera es lo más inmediato, lo más rápido que podemos hacer para poner cobre en el mercado”, aseguró a EconoJournal durante la convención anual de la Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC) . A fines de 2026 se comenzarán a reactivar las instalaciones con el objetivo de producir en el primer semestre de 2028.

Luego será el turno de MARA y El Pachón. El ejecutivo sostuvo que el RIGI es clave para la concreción de esas obras y advirtió que la falta de infraestructura es el gran desafío a resolver. No obstante, en todo momento buscó dejar en claro que la prioridad de la compañía es realizar esos desarrollos. “Estamos avanzando para construir los proyectos, no para ver qué pasa”, concluyó.  

–Glencore tiene tres grandes proyectos de producción de cobre. El reinicio de Alumbrera, el proyecto MARA que aprovecharía las instalaciones de Alumbrera con la producción proveniente de Agua Rica y en tercer lugar El Pachón. ¿Esos tres proyectos se van a escalonar a lo largo del tiempo?

Los proyectos están avanzando en paralelo, con equipos haciendo los estudios y la ingeniería independientes para cada proyecto. Lo que va a marcar el tiempo de esos proyectos es la disponibilidad de infraestructura, un problema crítico de Argentina. En ese contexto, el reinicio de Alumbrera es lo más inmediato, lo más rápido que podemos hacer para poner cobre en el mercado. Los precios del cobre son interesantes y para nosotros el reinicio de la Alumbrera es clave para acelerar Agua Rica, porque nos va a permitir entrenar gente y poner los equipos en funcionamiento. Va a posibilitar que se vean los beneficios de la producción de cobre de una manera más rápida porque por lo general el tiempo que pasa entre el anuncio y la realidad suele ser muy largo. 

–Alumbrera había cerrado en 2018. ¿El reinicio se explica por la mejora de los precios del cobre?

Las fases 13 y 14 de Bajo de la Alumbrera ahora son posibles por la mejora en los precios, pero fundamentalmente porque va a permitir acelerar el proyecto MARA. Sin MARA, probablemente Bajo de la Alumbrera no tendría sentido. No es un proyecto que haríamos simplemente por tres años. Agua Rica tiene un acuerdo con la UTE YMAD-Alumbrera, para procesar el mineral de Agua Rica en las instalaciones de Alumbrera. Las ventajas que tiene es que la infraestructura eléctrica existe, la infraestructura de transporte existe, el mineraloducto existe, la planta de filtros en Tucumán existe, el punto de carga del ferrocarril en Tucumán existe, la descarga y el shiploader en Puerto Alumbrera están disponibles. Entonces, esa infraestructura hace que Agua Rica pueda ir más rápido de lo que va a ir El Pachón.

–¿Y cuándo empieza la construcción de la mina de Agua Rica?

La construcción de la mina, sujeta a los permisos correspondientes, comienza en 2028. Va a llegar cuando termina la fase del reinicio de Alumbrera.

–El Pachón es considerado uno de los proyectos de cobre sin desarrollar más grandes del mundo debido a sus enormes recursos, pero su desarrollo siempre fue considerado muy costoso.

El Pachón es probablemente uno de los reservorios más grandes que existen en Argentina, con una capacidad de producir durante muchísimos años a tasas realmente altas. Estamos en el proceso de condemnation drilling. A veces buscamos un lugar donde no haya cobre para poner una escombrera o una planta de tratamiento y encontramos más recursos. Es cierto que la infraestructura es un gran desafío para ese proyecto, pero la infraestructura es un gran desafío para todos los proyectos de cobre en Argentina. En el caso de Agua Rica va a ser más fácil porque la infraestructura ya existe.

–¿El problema es la falta de infraestructura o el riesgo argentino?

Históricamente cuando se observaba el Total Government Take la carga fiscal total sobre un proyecto minero- en Chile o Perú, y lo comparaba con Argentina, Argentina era un 20% más cara. Entonces, ¿por qué alguien iba a desarrollar un proyecto en Argentina si tenía recursos en Chile y Perú, con una economía más fácil y con países que en los últimos 20 años se han esforzado por respetar los contratos? Lo que hace el RIGI ahora es balancear la cancha. Pone a Argentina en igualdad de condiciones que Chile y Perú, tanto desde el punto de vista del Total Government Take como desde la estabilidad legal y jurídica.

–El RIGI fue sancionado por ley y una porción significativa de los legisladores se opuso, básicamente aquellos nucleados en el kirchnerismo. ¿Qué garantías tienen de que estas reformas no se puedan revertir en el futuro si cambia el signo político del gobierno?  

Un dato importante es que el RIGI tiene un marco institucional más fuerte y cuenta con el respaldo de la mayoría de las provincias. Las críticas provienen más de un sector ideológico que de una realidad que se pueda encontrar en Argentina.

–¿La reforma de la ley de Glaciares los beneficia o les resulta indiferente?

Algunos dicen que la ley de Glaciares generaba un marco de incertidumbre y otros directamente la identificaban como una prohibición para el desarrollo minero. El gobierno entendió la necesidad de aclarar el texto para que puedan coexistir la protección del medio ambiente y la industria. A todo el sector le da muchísima más claridad sobre qué es lo que se puede hacer y cómo hay que hacer las cosas. Hay que cuidar y proteger los recursos naturales. Y los recursos naturales son tanto el medio ambiente como los minerales que podemos producir para potenciar la mejora en la calidad de vida de todos los argentinos. Más trabajo, más ingresos, más pymes que se mueven. La minería tiene una relación de 4 a 1 de empleo directo contra indirecto.

En el gobierno pronostican para los próximos años una suba fuerte y sostenida de la producción y exportación minera apuntalada por las mayores inversiones. ¿Comparte ese escenario?

Argentina tiene siete grandes proyectos de cobre en estado de exploración avanzada. Si se suman las capacidades nominales de esos proyectos, arroja una producción potencial de 1.7 y 2 millones de toneladas por año. Y eso es la punta del iceberg. El problema actual, es que nadie va a invertir en explorar más si estos proyectos no empiezan a ponerse en marcha.

–Ninguno de esos proyectos tiene la decisión final de inversión. ¿Todavía hay temor por parte del inversor?

No creo que sea eso. El FID llega una vez que se cumplieron un montón de etapas. El proyecto debe tener la aprobación del RIGI, las declaraciones de impacto ambiental, los permisos sectoriales, etc. Cuando todo eso se completa se produce el FID. Ahora, normalmente cuando el FID llega a la mesa se aprueba. El FID es una consecuencia lógica de un montón de pasos previos y en la actualidad la minería está avanzando. Estamos avanzando para construir los proyectos, no para ver qué pasa. Yo soy ingeniero y vine a Glencore para construir estos proyectos.

, Fernando Krakowiak (enviado especial)