
TORONTO. -Los protagonistas de la industria minera coinciden en que la concreción de los grandes proyectos de producción de cobre va a significar un punto de inflexión para el desarrollo del sector en el país. Lo que todavía no termina de estar claro es si Argentina va a lograr dar ese salto.
Si se toma como guía la mayoría de las declaraciones públicas de políticos y empresarios durante la convención PDAC, que concluyó este miércoles, la concreción de ese objetivo resulta inexorable. El optimismo pareciera irradiarlo todo. Sin embargo, más allá de las ventajas que ofrece el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, algunos son más cautelosos, sobre todo por los problemas de infraestructura y las dudas que todavía existen en torno a la consolidación de la estabilidad macroeconómica.
Los FID de los proyectos de cobre siguen pendientes
Si bien el diseño de los grandes proyectos de cobre ha ido avanzando, ninguna de las empresas tomó aún la decisión final de inversión (FID, según la sigla en inglés). No es un dato menor. El FID es el momento en que el directorio de la compañía aprueba formalmente invertir miles de millones de dólares para construir la mina. Antes de ese punto puede haber exploración avanzada, estudios, permisos e incluso anuncios optimistas, pero la inversión fuerte todavía no está comprometida.
A partir del FID, el proyecto pasa de la fase de estudio a la fase de construcción. Esa decisión es crítica porque compromete el desembolso de capital durante décadas con un piso que en estos casos no baja de los US$ 3000 millones.
EconoJournal le preguntó el lunes al viceministro de Economía, Daniel González, si el hecho de que no se hubiera firmado ni un solo FID era motivo de preocupación y el funcionario lo negó. “Solamente es un tema de maduración. Los proyectos mineros son de larguísimo ciclo y solo firman el FID cuando tienen absolutamente todas las aprobaciones. (…) No veo para nada señales de cautela”, aseguró.
En la misma línea se manifestó el empresario Martín Pérez de Solay. “El FID llega una vez que se cumplieron un montón de etapas. El proyecto debe tener la aprobación del RIGI, las declaraciones de impacto ambiental, los permisos sectoriales, etc. Cuando todo eso se completa se produce el FID. Ahora, normalmente cuando el FID llega a la mesa se aprueba. El FID es una consecuencia lógica de un montón de pasos previos y en la actualidad la minería está avanzando”, aseguró el CEO de Glencore Argentina en la entrevista que concedió a este medio en Toronto.
La infraestructura como cuello de botella
Es cierto que la minería es una actividad de largo plazo y que ha venido registrando un avance de la mano del RIGI. Desde ese punto de vista, lo dicho por González y Pérez de Solay, por citar solo dos ejemplos, es atendible, pero todavía hay varios cuellos de botella sin resolver y el más relevante de todos pareciera ser la falta de infraestructura.
En el gobierno son conscientes de ese déficit estructural, pero no están dispuestos a que los recursos para las obras salgan del presupuesto público. “Nosotros estamos hablando con todos para ver qué es lo que necesitan, pero no nos vengan a pedir plata porque plata para eso no hay”, remarcó González. El esfuerzo oficial estuvo puesto en estos dos primeros años en garantizar estabilidad macroeconómica y ofrecer incentivos sectoriales como el RIGI para que sean las empresas privadas quienes pongan los fondos.
Las mineras, por su parte, valoran las transformaciones que impulsó el gobierno nacional y ven a la política en su conjunto alineada con este proceso, pero se resisten a hacerse cargo de la infraestructura. En sus planes de inversión contemplan las obras directamente ligadas al proyecto –camino de acceso a la mina, líneas eléctricas, mineroductos, etc.–, pero no la construcción de rutas, caminos e instalaciones portuarias ya que eso no forma parte de su core business y además suelen ser obras que después utilizan muchos otros actores económicos.
Geoff Streeton, vicepresidente ejecutivo y director de desarrollo de Eramet, lo dejó claro el lunes en el Argentina Day. «La competitividad no se limita a las condiciones fiscales. También es infraestructura, suministro energético y mano de obra capacitada. Esos son desafíos muy grandes para la Argentina»
El tema de la falta de infraestructura se trató en las distintas reuniones reservadas que González mantuvo con los ejecutivos de las principales mineras en Toronto, pero todavía no hay un acuerdo sobre ese punto. También ha habido reuniones entre funcionarios del Consejo Federal de Inversiones, las empresas y representantes del gobierno de Canadá para explorar distintas alternativas.
¿Cuál es la inversión que se necesita en caminos, rutas, vías de ferrocarril y servicios portuarios para los distintos proyectos mineros de cobre? ¿Cuánta carga habrá que mover? ¿Están esos datos sobre la mesa de negociación? ¿Hay una estrategia logística asociada a la explotación del cobre?
No es casualidad que el proyecto de producción de cobre que está más cerca de concretarse es la reactivación de Alumbrera, donde la infraestructura ya está montada. Con la mejora que han venido registrado los precios de este mineral algunas fases productivas que habían quedado sin concreción ahora son viables desde el punto de vista económico. Incluso el proyecto MARA podría acelerarse porque también tiene previsto procesar el mineral de Agua Rica en las instalaciones de Alumbrera.
Para el resto de los proyectos la incertidumbre es mayor. El distrito Vicuña, por ejemplo, que integra a los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, evalúa la posibilidad de que el cobre sea exportado a través de Chile, lo que requeriría acuerdos complementarios al Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile ya que el volumen sería muy significativo. ¿Le interesa a Chile recibir todos esos camiones transportando minerales argentinos? ¿Quién le va a mejorar las rutas y los puertos a Chile para que esto ocurra?
Un dato citado en el último informe sobre cobre de la Secretaría de Minería permite entender el impacto que tendrán estos proyectos a nivel logístico: la cantidad total de mineral extraído y roca estéril promedio removida para producir una tonelada de cobre refinado es de 510 toneladas de material, de las cuales, unas 255 toneladas corresponden a mineral de cobre, que es el volumen aproximado efectivamente trasladado a las concentradoras.
Otros factores que inciden en la toma de decisiones
La falta de infraestructura es el problema más visible hoy, pero las empresas suelen evaluar todo un conjunto de variables antes de tomar el FID y dentro de ese paquete sobresalen también la situación macroeconómica y los riesgos regulatorios.
“La estabilidad macroeconómica es absolutamente clave”, subrayó en el Argentina Day la directora global de Asuntos Corporativos de Glencore, Anne Edwards. Las empresas elogian lo hecho por el gobierno en este aspecto porque saben que, por más garantías que les otorgue el RIGI, si hay una corrida cambiaria y el Banco Central se queda sin dólares no hay RIGI que valga.
Es cierto que, si el inversor termina teniendo un problema, el RIGI le garantiza que puede llevar la disputa a arbitraje internacional, por ejemplo, ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), pero las mineras no entran como inversores de un determinado proyecto con la expectativa de ir a litigar.
Otro elemento que incide es el riesgo regulatorio. La incertidumbre que supuestamente les genera la Ley de Glaciares a los distintos proyectos sobresale en este punto. Por eso el gobierno impulsa su modificación.
Por último, las dificultades en el acceso al financiamiento y la evolución de los precios del cobre también inciden al momento de tomar una decisión final de inversión.
, Fernando Krakowiak (enviado especial)





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