El inicio de 2026 no solo dio comienzo a un nuevo año de gobierno para la gestión de Javier Milei sino que en la práctica significó el impulso para alcanzar aquellas reformas estructurales que el líder de La Libertad Avanza considera necesarias para el crecimiento de la Argentina.
El tratamiento de la Ley de Reforma Laboral, la baja en la edad de imputabilidad y la Ley de Glaciares, entre otras normas, llegaron a las Cámaras para encender el debate y al mismo tiempo, plantear nuevas realidades.
Con la participación de la senadora nacional por Salta, Flavia Rayón, el ex ministro de Energía, Juan José Aranguren y del economista Santiago Bulat, el primer programa de la tercera temporada de Dínamo-Charlas de Energía, que conduce Nicolás Gandini, puso foco en particular, en la Reforma laboral y su real alcance.
Macroeconomía y Reforma laboral 2026

Desde la perspectiva macroeconómica del país, Bulat consideró que la actual apertura económica es un proceso «sin paracaídas». En ese sentido, explicó, Argentina se encuentra en una encrucijada donde la recuperación de la actividad productiva será «tenue» y el éxito de las nuevas normativas dependerá sobremanera de variables que exceden lo meramente legislativo.
Bulat señaló que el «blanqueo» planteado por la reforma laboral es «bastante más agresivo» que el de la Ley Bases de 2024, en la medida en que ofrece incentivos fiscales significativos para quienes registren trabajadores durante el primer año. Sin embargo, advirtió que este instrumento por sí solo no garantizará la creación de puestos de trabajo.
«La generación de empleo formal va de la mano de las políticas de desarrollo y del nivel de actividad, no exclusivamente de un cambio normativo”, advirtió. “La Argentina no atraviesa hoy una crisis de desempleo masivo, sino una crisis de calidad del empleo«, aseguró.
«Desde el inicio de la actual gestión, se han perdido aproximadamente 200.000 puestos de trabajo en el sector privado formal, pero esto se ve compensado en las estadísticas por el crecimiento del monotributo y la informalidad. La gente no dice ´no estoy encontrando absolutamente nada’, lo que dice es que lo que encuentra es probablemente facturando vía monotributo o a través del sector informal, explicó.
El verdadero alcance de la reforma laboral
Más allá del debate en el recinto, la opinión pública se dirime entre la sensación de desprotección que generan algunos artículos de la norma y la expectativa de la generación de nuevos puestos de trabajo.
Desde la óptica de la senadora Royón, la reforma laboral es un paso necesario para modernizar leyes y convenios que en algunos casos datan de los años 70, pero no debe ser «sobrevendida» como la solución única para la creación de empleo.
“Hoy existe una masa de 6 millones de argentinos en la informalidad debido a un andamiaje rígido que genera reticencia a la contratación formal. La idea es aceitar los mecanismos de contratación trabajando sobre el costo de los juicios laborales y la previsibilidad de las indemnizaciones. La mitad de los juicios actuales surge por la falta de claridad en los montos indemnizatorios”, puntualizó.
En ese sentido, la legisladora destacó la oportunidad de adoptar a nivel nacional el «modelo de Salta», donde los peritos son independientes del Poder Judicial y no están atados al valor del juicio, lo que reduce los costos litigiosos hasta 10 veces. “Por eso me opuse al Fondo de Cese Laboral (FAL) tal como está planteado, ya que desfinancia el sistema previsional al desviar contribuciones patronales hacia cuentas privadas de las empresas”, objetó.
En qué contexto se inscribe la reforma

Por su parte, Aranguren buscó anclar la puesta en vigencia y tratamiento de la normativa en el contexto actual. En ese sentido, el ex ministro de Energía recordó que el año pasado cerró con un resultado comercial energético histórico de 7.815 millones de dólares, revirtiendo décadas de déficit.
“La producción de crudo está cerca de alcanzar los 900.000 barriles diarios, de los cuales Vaca Muerta aporta 600.000, lo que implica un crecimiento fenomenal si se compara con los 40.000 barriles que producía la formación en 2016. Estos logros son fruto de la continuidad de políticas de Estado y de la capacidad de diálogo iniciada con las mesas de competitividad de Vaca Muerta”, evocó.
En este escenario, resaltó, se dio la extensión del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a proyectos de Upstream por encima de los u$s 600 millones, medida a la que consideró vital para «llenar los caños» de exportación.
“Debido a la incertidumbre de los precios internacionales y a la lejanía de los mercados globales, se necesitan estímulos que den certezas al capital para invertir rápido y de forma masiva«. Pero el RIGI no es un privilegio, indicó, sino “un adelanto del futuro que la Argentina debería tener”, signado por la libre disponibilidad de divisas, la ausencia del cepo cambiario y la conversión de YPF en una empresa profesional que liquide dividendos para el erario público, contribuyendo directamente con la educación y la seguridad, en lugar de ser utilizada para fines políticos, de acuerdo con Aranguren.
Apertura de la economía: riesgos y ventajas
A esta altura del gobierno de Javier Milei nadie puede negar que la fisonomía productiva del país cambió. A la destrucción del empleo en los cordones industriales urbano se opone el crecimiento de la ocupación en los sectores del agro, de la energía y de la minería. Al tiempo que, el trabajo en relación de dependencia en los términos tradicionales muta hacia subsistemas.
Para Bulat, esta política gubernamental no tiene contención real: se quitan aranceles y se formenta la competencia externa sin mecanismos que protejan a los segmentos que no pueden adaptarse con facilidad.
“La salida abrupta del Estado de la economía, especialmente en materia de obra pública, dejó un hueco que el sector privado no está llenando con la misma velocidad. Mientras sectores competitivos como la minería y la energía avanzan, otros que dependen de costos internos o impuestos altos esperan señales de mayor sostenibilidad antes de invertir”, insistió.
De cara al futuro, proyectó, deberían eliminarse los «subsistemas» como el monotributo para dar paso a un régimen general unificado. “Estimo que eso quedará para una próxima etapa, cuando se aborde la reforma de un sistema previsional donde todos aporten de manera proporcional a sus ingresos, eliminando las distinciones que hoy fragmentan el mercado”, indicó.
Consultado por la realidad cambiaria, Bulat afirmó que en estos momentos la Argentina se encuentra en un escenario de «tipo de cambio bajo» que invita a un nivel de importaciones significativamente mayor al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI). “Mientras que la economía creció un 4%, las importaciones saltaron un 30%”, criticó.
Esta dinámica, reflexionó, puede compararse con la experiencia de Chile en el año 1982, cuando se intentó estabilizar la economía del país vecino con un tipo de cambio muy apreciado que terminó generando un déficit de cuenta corriente insostenible, forzando una corrección traumática y un posterior salto inflacionario.
“Para mí lo ideal sería tratar de evitar esa corrección tan fuerte. Resta ver si la revolución energética y minera será suficiente para cubrir el pago de deuda, el turismo y la formación de activos externos. La cuenta no da tan holgada como sugiere el Gobierno”, advirtió.
De todos modos, acotó, resulta una «recontra buena noticia» la baja del riesgo país, ya que la posibilidad de financiarse a una tasa del 6% es un hito fundamental. “Si el Gobierno logra mantener esa consistencia y refinanciar los vencimientos de deuda en lugar de depender de dólares propios, la macroeconomía podría encontrar un respiro virtuoso”, aventuró.
, Redaccion EconoJournal





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