La desinversión de Raízen en Argentina ingresó en su tramo final y se encamina a convertirse en una de las operaciones corporativas más relevantes del año. El grupo suizo Mercuria, junto con el empresario argentino José Luis Manzano, negocia la adquisición de los activos locales de la compañía por un monto estimado entre 1.000 y 1.500 millones de dólares.
La transacción incluye la refinería de Dock Sud, la planta de lubricantes y la red de alrededor de 700 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell, además de terminales logísticas y capacidad de almacenamiento.
Raízen, controlada por Cosan y Shell, enfrenta un proceso de reestructuración global orientado a reducir un endeudamiento cercano a los 12.600 millones de dólares. La venta de su operación argentina forma parte de un programa de desinversiones que busca reforzar su posición financiera luego de varios trimestres de resultados negativos.
Las auditorías y procesos de due diligence ya fueron completados y la firma de los contratos depende de la aprobación de los acreedores del grupo brasileño.
Para Mercuria, uno de los principales traders energéticos del mundo, la operación representa un avance en su estrategia de integración vertical. La compañía ya participa en la producción de hidrocarburos en la cuenca neuquina y la incorporación de activos de refinación y comercialización le permitiría capturar márgenes a lo largo de toda la cadena de valor.
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La refinería de Dock Sud, con una capacidad de procesamiento de 110.000 barriles diarios y un índice de complejidad Nelson de 7,8, constituye un activo industrial relevante dentro del sistema de abastecimiento nacional.
La participación de Manzano y su socio Daniel Vila se inscribe en un proceso de expansión que los llevó a consolidar posiciones en producción de hidrocarburos, generación eléctrica, minería y logística. La eventual adquisición de los activos de Raízen permitiría al grupo integrar producción, refinación, transporte y comercialización bajo una misma estructura empresarial.
La red de estaciones Shell, con una participación del 17% del mercado, aporta escala comercial y presencia en segmentos de combustibles premium.
La salida de Raízen no implica la desaparición de la marca Shell del mercado local. El comprador podrá mantener la licencia comercial, tal como ocurre en otros países donde la operación downstream está en manos de terceros. Sin embargo, la transacción modifica la estructura competitiva del sector.
El segundo operador del mercado de combustibles pasaría a estar controlado por un consorcio integrado por un trader global y un grupo empresario argentino con presencia en toda la cadena energética.
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Los activos incluyen terminales en Dock Sud, Barranqueras, Rosario y Mendoza, además de infraestructura de almacenamiento con capacidad superior al millón de metros cúbicos. Esta red permite abastecer centros urbanos y zonas industriales estratégicas, además de facilitar operaciones de importación y exportación de combustibles y productos derivados.
Para el mercado energético argentino, la operación introduce un cambio relevante en la estructura de propiedad de activos de refinación y comercialización. La integración de refinación y retail con operaciones de producción en Vaca Muerta puede alterar la dinámica de abastecimiento y contratos en el sector.
La presencia de un actor global con capacidad financiera y acceso a mercados internacionales agrega un nuevo nivel de competencia en el downstream.
La concreción de la operación dependerá de la aprobación regulatoria y de la validación del proceso de reestructuración de Raízen por parte de sus acreedores. De avanzar, se convertirá en una de las mayores inversiones privadas del año y en un movimiento que redefine la distribución de activos estratégicos dentro de la industria energética argentina.
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