
La provincia de Buenos Aires dio un paso para consolidar su sistema de investigación y desarrollo energético. Más de 30 investigadores e investigadoras que participan de los proyectos de Ciencia y Tecnología de Energías Bonaerenses (CYTEB) I y II se reunieron en el Centro Bonaerense de Energías Renovables con el objetivo de intercambiar experiencias, identificar oportunidades de colaboración y construir una agenda común de desarrollo tecnológico con impacto productivo y territorial.
El encuentro, impulsado por la Subsecretaría de Energía bonaerense y la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), marcó la primera instancia formal de articulación entre gran parte de las líneas de investigación energética financiadas por la Provincia.
La iniciativa forma parte del programa CYTEB, que cuenta con financiamiento del Foro Regional Eléctrico de la Provincia de Buenos Aires (FREBA) a través del Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (PROINGED), y que busca fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas vinculadas al sector energético.
Desde su creación, el programa incrementó los recursos destinados a investigación aplicada. Mientras que la primera convocatoria, lanzada en 2023, destinó $100 millones con un tope de $20 millones por proyecto, la segunda edición elevó la inversión total a $400 millones y aumentó el financiamiento máximo a $50 millones por iniciativa.
Durante la jornada participaron el presidente de la CIC, Roberto Salvarezza; y el subsecretario de Energía bonaerense, Gastón Ghioni; quien remarcó la importancia de vincular el conocimiento científico con las políticas públicas. “Para construir una matriz energética autónoma y soberana necesitamos fortalecer el vínculo entre quienes producen conocimiento y quienes llevan adelante las políticas públicas. La articulación entre el sector energético y el sistema científico-tecnológico, junto con una decisión sostenida de inversión, es la base de cualquier estrategia de desarrollo”, planteó.
De la energía para dispositivos IoT a la economía circular de las baterías
La diversidad de proyectos presentados durante el encuentro reflejó algunos de los principales desafíos tecnológicos asociados a la transición energética. Uno de ellos es desarrollado por el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CNEA-CONICET) bajo la dirección de la investigadora María Dolores Pérez. La iniciativa busca desarrollar celdas solares de perovskitas (dispositivos fotovoltaicos de tercera generación compuestos por minerales de estructura cristalina) capaces de aprovechar la iluminación artificial de interiores para alimentar dispositivos electrónicos de bajo consumo.
La propuesta apunta a reemplazar el uso de baterías convencionales en artefactos cotidianos mediante tecnología fotovoltaica adaptada a ambientes cerrados, donde las personas pasan la mayor parte de su tiempo.
“Buscamos sustituir el uso de baterías tradicionales en dispositivos de bajo consumo mediante tecnología fotovoltaica de interiores. Para la provincia de Buenos Aires esto es un desafío estratégico porque permite incursionar de forma temprana y soberana en una tecnología fotovoltaica de vanguardia”, explicó Pérez.
La investigadora destacó que uno de los avances más relevantes obtenidos hasta el momento fue comprobar que las celdas de perovskita mejoran significativamente su desempeño bajo condiciones de baja irradiancia en interiores. “Hemos demostrado que al someter estas celdas a regímenes de iluminación entre 200 y 1000 lux (Los luxes miden la cantidad de luz que incide sobre una superficie) con lámparas LED de baja potencia, las eficiencias de conversión aumentan de forma drástica y superan ampliamente a las medidas a campo abierto”, señaló.
La tecnología podría tener aplicaciones directas en el ecosistema del Internet de las Cosas (IoT) permitiendo desarrollar controles remotos, sensores industriales, timbres inteligentes o cargadores para dispositivos electrónicos que funcionen exclusivamente con la luz ambiente.
Sin embargo, Pérez advirtió que para avanzar hacia la producción a escala será necesario resolver desafíos vinculados al escalado industrial, fortalecer el financiamiento para equipamiento científico y generar una mayor participación del sector privado.
“Se necesita despertar el interés del sector corporativo y tecnológico para lograr el acoplamiento con empresas que estén dispuestas a absorber el prototipo, co-invertir en el patentamiento y liderar la transferencia tecnológica hacia el mercado”, sostuvo.
Baterías sustentables a partir de residuos electrónicos
Otro de los proyectos destacados es el liderado por Félix Requejo, investigador del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA), que busca desarrollar materiales para baterías de ion litio utilizando componentes recuperados de pilas y baterías agotadas.
La investigación se basa en estrategias de minería urbana para recuperar metales como manganeso, níquel, cobalto y hierro presentes en residuos electrónicos y reincorporarlos a nuevas tecnologías de almacenamiento energético.
“Buscamos recuperar y reutilizar parte de los materiales descartados cuando las celdas o baterías alcanzan el final de su vida útil”, explicó Requejo. Según detalló, el equipo ya logró resultados alentadores al incorporar materiales reciclados en la fabricación de nuevas celdas.
“Hemos demostrado la utilidad de materiales recuperados de pilas y baterías en desuso para la fabricación de nuevas celdas. Lo interesante es que estas nuevas celdas presentan propiedades mejoradas respecto de las obtenidas utilizando exclusivamente materiales puros de laboratorio”, indicó.
Avances y aplicaciones
En la actualidad, el grupo logró reemplazar aproximadamente un 20% del material virgen utilizado en ciertos componentes por materiales recuperados, manteniendo e incluso mejorando las prestaciones electroquímicas.
Las aplicaciones más inmediatas de esta tecnología estarían vinculadas al almacenamiento estacionario de energía renovable para hogares, industrias y sistemas distribuidos.
“Los beneficios más inmediatos podrían darse en la integración de energías renovables en hogares, industrias y sistemas energéticos distribuidos, contribuyendo a reducir la dependencia de fuentes convencionales desde una perspectiva ambiental y de sostenibilidad”, aseveró el investigador.
La transferencia tecnológica: el desafío pendiente
Más allá de las diferencias temáticas entre los proyectos, ambos investigadores coincidieron en señalar que el principal desafío para el sistema científico argentino sigue siendo la transferencia tecnológica y el escalado productivo.
Pérez consideró que es necesario fortalecer los mecanismos de vinculación temprana entre laboratorios y empresas, mientras que Requejo advirtió sobre la necesidad de sostener políticas de largo plazo que permitan transformar conocimiento en desarrollo industrial.
“La implementación a gran escala requiere políticas sostenidas, articulación entre el sistema científico y el sector productivo, y una estrategia que priorice la generación de valor agregado local”, sostuvo el investigador del INIFTA.
En ese sentido, el encuentro organizado por la Provincia fue valorado por ambos equipos como una herramienta para construir redes de colaboración entre instituciones y acercar las prioridades de la política energética a los grupos de investigación.
Para Pérez, la jornada permitió identificar áreas de interés común entre distintos proyectos financiados por CYTEB y abrir nuevas posibilidades de trabajo conjunto. Requejo, por su parte, destacó que estos espacios facilitan el intercambio de experiencias, la identificación de problemas comunes y la generación de soluciones integrales frente a los desafíos energéticos.
Mientras la Provincia apuesta a consolidar un ecosistema de innovación energética basado en la articulación entre ciencia, Estado y producción, los proyectos presentados durante la jornada muestran cómo la investigación aplicada puede traducirse en desarrollos concretos para la transición energética, desde dispositivos fotovoltaicos alimentados por luz interior hasta baterías más sustentables construidas a partir de residuos electrónicos.
, Loana Tejero





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