El encuentro realizado en San Miguel de Tucumán convocó a recuperar la planificación hídrica y energética. Sus conclusiones convergen con una agenda internacional que revaloriza la hidroelectricidad frente al cambio climático y los desafíos del desarrollo.

El XII Congreso Argentino de Presas y Aprovechamientos Multipropósito, realizado entre el 2 y el 5 de septiembre en San Miguel de Tucumán, destacó el papel estratégico de la hidroelectricidad en la transición energética y la necesidad de impulsar una planificación de largo plazo para la infraestructura hídrica.

Organizado por el Comité Argentino de Presas, el encuentro reunió a especialistas, profesionales, organismos, universidades y empresas. Durante cuatro jornadas se presentaron trabajos técnicos y científicos sobre planificación, construcción, rehabilitación y operación de obras hidráulicas, junto con cuestiones de seguridad, gestión del agua y sostenibilidad.

Los debates pusieron de relieve el aporte de la hidroelectricidad como fuente renovable y su capacidad para brindar potencia firme y flexibilidad a sistemas eléctricos con una participación creciente de energía solar y eólica.

Esta perspectiva converge con una agenda que gana espacio entre organismos internacionales. Un ejemplo es el enfoque sobre desarrollo hidroeléctrico presentado en 2026 por el Banco Mundial, que destaca la complementariedad de esta tecnología con otras fuentes renovables y su contribución a los sistemas energéticos del futuro.

Las conclusiones del encuentro quedaron plasmadas en la Declaración de Tucumán, aprobada al cierre del Congreso. El documento considera la regulación y el almacenamiento de agua una “prioridad estratégica ineludible” y plantea que Argentina y América Latina deben ampliar esa capacidad para garantizar el abastecimiento, reducir la vulnerabilidad ante sequías e inundaciones y “coprotagonizar la transición energética”.

La Declaración propone valorar los aprovechamientos multipropósito por el conjunto de sus beneficios: agua potable, riego, control de crecidas, generación renovable, almacenamiento energético y desarrollo territorial. También llama a “recuperar la capacidad de planificar y ejecutar”, incorporando desde el inicio criterios exigentes de seguridad, gestión del riesgo y sostenibilidad ambiental y social.

El documento advierte, además, que postergar decisiones puede significar energía renovable desaprovechada, mayor vulnerabilidad de los sistemas de generación y limitaciones para la producción.

Con una convocatoria a gobiernos, universidades, empresas, profesionales y sociedad civil, el Congreso planteó la necesidad de recuperar una agenda activa de aprovechamiento del agua: la infraestructura hídrica y energética necesaria para 2040 y 2050 debe comenzar a planificarse hoy.

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