
José García Hamilton fue secretario de Legal y Administrativo del Ministerio de Economía hasta mayo y uno de los que tuvo a su cargo la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). El jueves pasado expuso en una jornada organizada en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y reveló detalles sobre la puesta en marcha del régimen en un panel que compartió con Fabio Quetglas, ex diputado nacional por Buenos Aires, y Alfredo Sánchez Moreno, gerente de Finanzas del proyecto minero Los Azules.
Apuestas con el RIGIman
“En la ley trabajó más un equipo de Presidencia, con María Ibarzabal, que después terminó siendo secretaria Legal, y Cochi Rolandi, pero cuando llega el momento del decreto reglamentario, se dan vuelta y dicen: ‘Mándenselo a Hamilton, qué se ocupe Hamilton’, recordó el ahora ex funcionario al comienzo de la charla organizada por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política que conduce Andrés López.
“Entonces armamos un equipo RIGI para empezar con los decretos reglamentarios. La verdad es que ahí Daniel González (secretario Coordinador de Energía y Minería) tomó un rol preponderante”, agregó.
García Hamilton recordó que al principio hacían apuestas sobre cuántos proyectos iban a recibir en los ocho sectores en los que las empresas estaban habilitadas para aplicar. “Había apuestas con Daniel González, a quien denominábamos el RIGIman, apuestas sobre cuántos proyectos se iban a presentar. ‘Che, ¿cuántos tendremos?’, ‘Para mí de minería vienen seis, porque yo tengo un amigo que me contó’, ‘¿Y de forestoindustria? No, de forestoindustria olvídate, cero. ‘¿Y de esto otro?’ Y al final empezaron a aparecer los proyectos’”, sostuvo el ex funcionario que integró el Comité Evaluador de Proyectos.
–El equipo técnico que analiza los proyectos, ¿bajo quién está? –Juan Carlos Hallak, director de la maestría en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que ofició de moderador.
–Bajo Daniel González. Es un equipo específico de Daniel González, al cual yo en su momento le adosé un equipo jurídico para mirar el expediente desde el principio hasta el final. Primero nos sentábamos con las empresas porque nadie entendía como era. Les explicábamos como se tenía que hacer. Lo quisimos hacer muy profesional, muy transparente. Una de las cuestiones era hacerlo muy transparente para que todo el mundo lo vea. De hecho, hoy hay un monitor sobre los RIGI. Entrás a la página del Ministerio de Economía y te va a aparecer hasta el RIGI que se aprobó ayer. Esa era una de las propuestas, que cualquier persona pueda saberlo. Fue una gran discusión. ‘No, pero no queremos hacerlo, porque en realidad la competencia de la siderurgia que está en San Nicolás, no queremos que lo sepa’. ‘No, muchachos, que se sepa todo, al que le gusta bien y al que no también’. –recordó García Hamilton, dejando en claro que algunas empresas también participaron del debate sobre el nivel de transparencia que debía tener el sistema.
“Soy un fanático del RIGI”
García Hamilton en todo momento se mostró orgulloso de lo conseguido con el RIGI en estos dos últimos años. “Te cuento una historia –le dijo a Hallak-. Me invita la gente de Salta a un primer evento RIGI en Salta. Voy a Toto (Caputo) y le digo: ‘Che, Toto, mirá, me invitaron a esto, ¿qué hago? ¿Voy?’. ‘¿A qué?’, me pregunta. ‘A hablar de RIGI’, le digo. ‘Del RIGI todo’, me respondió. Llegamos entonces al evento de RIGI. Debe haber sido en 2024. Me agarró un grupo bastante antipático con el RIGI y nos empezó a maldecir diciendo que era solo para los millonarios, solo para las empresas de la Cordillera, solo para la minería. Por suerte, al año siguiente se hizo de nuevo el evento y me pude vanagloriar diciendo: ‘Muchachos, San Nicolás tiene un proyecto de siderurgia; La Pampa tiene un proyecto eólico; Olavarría ya tiene un proyecto solar en marcha’, les respondí”, recordó.
Luego García Hamilton dijo que en la actualidad hay diez provincias con proyectos RIGI aprobados y reivindicó el régimen como una herramienta federal. “Soy un fanático del RIGI. Yo con mis 51 años, la única vez que veo que se empiezan a generar incentivos fiscales en distintas provincias y no somos Buenos Aires dependientes o capitalinos dependientes, es con este instrumento”, declaró.
El proyecto al que le dijeron que no
García Hamilton recordó también la ocasión en la que rechazaron el ingreso de un proyecto al RIGI de la empresa china Litio Minera Argentina S.A., filial de la china Ganfeng Lithium., aunque evitó nombrar a la compañía.
“Se lo rechazó porque era un proyecto minero que, en su primera hoja, y esto lo digo en serio porque yo la tuve en mis manos, hablaba que el grado de cumplimiento estaba al 83%. Entonces, cuando tuvimos la reunión, yo fui el primero en levantar la mano y dije: ‘Muchachos, la ley lo dice clarísimo, esto es para el incentivo de inversiones que de otra manera no se hubiesen hecho. Si esto está al 83%, no me pueden venir a decir que sin esta ley no lo hubiesen hecho. No va, lo lamentamos en el alma, pero no va’”, relató.
Luego contó que mantuvo una discusión con Daniel González sobre si se le podía aprobar el RIGI a un proyecto que todavía no había conseguido financiamiento. “Daniel González estaba en la posición de decir ‘Che, yo voy a aprobarlo si tiene el financiamiento’. ‘¿Por qué, Daniel? Si la ley no nos obliga a eso’, le dije. ‘Porque yo lo que no quiero es que les aprobemos un RIGI y salgan a buscar financiamiento”, me respondió. ‘¿Cuál es tu problema? Los abogados cobran un montón, los contadores cobran un montón, los economistas cobran un montón. Si lo presenta y con eso obtiene financiamiento dejémoslo. Yo, como argentino, quiero que las inversiones vengan porque está demostrado que las empresas que exportan pagan mejores salarios, tienen mejores capacitaciones y tienen un desarrollo social en su zona de influencia que es bestial”, sostuvo.
Cómo se controla el cumplimiento
García Hamilton recordó también que otros regímenes de inversión se les otorgaban a los que estaban radicados en una determinada provincia y eso daba lugar a múltiples abusos. “Yo tengo 12 años de supermercadismo y me cansé de ver a empresas de Buenos Aires que se apropiaban de regímenes de incentivos fiscales en las provincias. Nosotros lo pensamos al revés. Vos sos una empresa que hace minería o hace alguno de los 8 productos, y el régimen se da a un determinado CUIT. Entonces, no es para los que se sientan en este lugar y lo quieren hacer, sino es para esta persona que dijo ser una especialista y que va a hacer esa cosa. Por ejemplo, para el Puerto de Timbúes, Santa Fe, que hay un CUIT, que es el que tiene la explotación de ese puerto de Timbúes. El beneficiario tiene un CUIT. Tiene un vehículo. Nosotros lo llamamos un SPV (Special Purpose Vehicle), según las siglas en inglés.
Luego recordó que en el Comité Evaluador tuvieron una discusión por un proyecto que prometía una inversión de 206 millones de dólares, cuando el mínimo requerido era de 200 millones de dólares. “’¿Y si le pifia por el 10%?’, decíamos. Sí, porque es más o menos el error de los economistas y contadores. Si le pifia por 7 millones de dólares vamos todos en cana. ¿Por qué? Porque la ley es muy clara: 200 millones de dólares de piso en determinados sectores”, sostuvo. Entre los 21 proyectos RIGI ya aprobados no hay ninguno por 206 millones de dólares, pero si hay uno presentado el año pasado por ese monto por Tenaris para construir el Parque Eólico La Rinconada, en Olavarría.
Elogios y un pedido de blindaje
Fabio Quetglas, ex diputado nacional por Buenos Aires, y Alfredo Sánchez Moreno, gerente de Finanzas del proyecto minero Los Azules, también elogiaron fuertemente al RIGI durante el panel.
“El RIGI vino a brindar soluciones determinantes para este tipo de proyectos de gran escala, con capital intensivo, de alto riesgo, porque lamentablemente la ley de inversión minera había quedado un poco desfasada básicamente por nuestra cultura de no cumplir lo que estaba escrito. El diseño del RIGI nos permitió dar avance a este tipo de proyectos. Nosotros pasamos de tocar las puertas a las agencias de crédito internacionales a tener ahora a las agencias de crédito tocándonos el timbre”, sostuvo Sánchez Moreno, quien remarcó que estos grandes proyectos van a tener un impacto muy fuerte en las distintas provincias y puso como ejemplo la mina Veladero en San Juan. “Representa el 30% de la economía de la provincia, mueve más del 10% del producto bruto de San Juan. Veladero genera que San Juan exporte más que Mendoza desde hace 10 años. Entonces, no es lo mismo que exista o que no exista un proyecto así”, subrayó Sánchez Moreno.
“Yo creía que Argentina necesitaba un régimen de inversiones. Después, podemos entrar en la letra chica para ver si estaba bien o mal diseñado. ¿Pero por qué Argentina necesitaba un régimen de inversión? Porque Argentina, como estaba, no iba a recibir grandes inversiones por su situación jurídico-política. Desde el punto de vista más filosófico, en el capitalismo siempre se discute en términos de si igualás la cancha o, en cualquier caso, si beneficias a los más débiles. La idea de beneficiar a los más fuertes sería una novedad argentina en este caso. Pero sí creía, con todo, que Argentina necesitaba un régimen de grandes inversiones”, remarcó Quetglas.
Luego el ex diputado realizó una advertencia con pedido de blindaje incluido: “El RIGI tiene cosas donde yo siento que hay un abuso del clima de época. Y lo dice una persona que está en posición de defender un régimen de grandes inversiones. Lo que pasa es que un régimen de grandes inversiones que prospere y que realmente transforme la Argentina requiere sostenibilidad. No requiere que cuando cambie el humor, a los 70 diputados bonaerenses se les ocurra que vale la pena poner el impuesto a no sé qué cosa extraordinaria, y en eso hay una creatividad que no se puede imaginar”, remarcó.
“¿Cuál es la sensación de abuso del clima de época?”, se preguntó asimismo y enseguida respondió: “Está el tema fiscal. En la Argentina crecen las actividades que tributan poco y decrecen las que tributan y eso en términos de sostenibilidad del sector público es un problema. Argentina tiene, por la complejidad de su sociedad, por su historia, un volumen de Estado que se achicó bastante en estos dos años y medio, pero que empieza a mostrar resistencia a la baja. Ahí, yo creo que estamos a tiempo, si esto se va a renovar, de ver de qué manera le damos sostenibilidad a un régimen de grandes inversiones que es necesario para el país, que tiene esta característica de federalización en las inversiones, que es muy importante, y que precisamos que no sea banalmente cuestionado en otro cambio de época, Que gane esa densidad de legitimidad que precisa. Eso le aumenta el horizonte y le mejora su relación con la sociedad, hay que blindarlo de alguna manera”, concluyó. Los otros expositores lo escucharon en silencio y prefirieron no emitir opinión sobre la sugerencia.
, Fernando Krakowiak





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