
Un trágico accidente registrado en el bloque no convencional Rincón del Mangrullo, en cercanías de Añelo en la provincia del Neuquén, provocó la muerte de Jonathan Meliqueo y Cristian Latorre, dos supervisores de YPF oriundos de Cutral-Co.
La reconstrucción preliminar del hecho permitió descartar que se haya tratado de una explosión. Los primeros indicios dan a entender que el incidente fue consecuencia de una falla en una línea de gas que provocó una fuerte descompresión dentro de la planta USP 2, una Unidad Separadora Primaria del sector norte del yacimiento. Un caño de 12 pulgadas reventó y un pedazo de metal se habría desprendido de la planta separadora de gas golpeando a los trabajadores.
Los trabajadores no pertenecían a empresas contratistas de servicios especiales, sino que eran parte del personal jerárquico de la petrolera, reconocidos habitualmente en la industria bajo la denominación de ´mamelucos de YPF´. Jonathan Meliqueo falleció de forma inmediata en la locación, mientras que Cristian Latorre fue trasladado en helicóptero para recibir atención médica de urgencia, pero murió horas después por la gravedad de las lesiones.
Tras el evento, la empresa emitió un primer comunicado para dar cuenta de la situación: «YPF informa que se registró un incidente en el Bloque Rincón del Mangrullo, operado por YPF en la provincia del Neuquén. Ante la situación, la compañía desplegó de inmediato sus equipos de emergencia y activó los protocolos correspondientes. Lamentablemente, un empleado de la compañía falleció y otro está siendo trasladado por vías aéreas para recibir atención médica de urgencia. El incidente ya se encuentra controlado».
Posteriormente, la petrolera confirmó el desenlace fatal del segundo trabajador a través de una nueva declaración pública: «YPF lamenta informar el fallecimiento del segundo empleado, en circunstancias que se están investigando. La compañía ya se puso a disposición de los familiares de ambos empleados y los acompaña en este difícil momento».
La causa de las muertes
Las primeras versiones indican que se produjo una falla en una línea de gas de alta presión, que habría provocado una fuerte descompresión. En ese contexto, se habría desprendido un elemento metálico que alcanzó a los trabajadores. Las causas precisas de la falla y la secuencia del accidente todavía están siendo investigadas.
Por su parte, fuentes de la compañía aclararon que no existió deflagración ni fuego, descartando la hipótesis inicial de una explosión.
El siniestro dio origen a las actuaciones periciales para determinar si la causa respondió a una falla de material en la tubería, a un pico de presión o a una falla en el protocolo de maniobra. En los peritajes e inspecciones participa la representación gremial de la cuenca con el fin de auditar las condiciones del equipo y revisar los esquemas de seguridad.
Un antecedente inmediato en un bloque de Chevron
Hace 15 días, se registró otro episodio en el área no convencional El Trapial, operada por la estadounidense Chevron, en las cercanías de Rincón de los Sauces, luego de que se registrara un estallido en la batería 1 del yacimiento. El incidente ocurrió durante la realización de tareas sobre las cañerías del sector, de acuerdo a lo informado oportunamente.
A través de un comunicado oficial, la firma operadora se refirió a la situación: «Chevron confirma que tres trabajadores de la empresa contratista QSB estuvieron involucrados en un incidente mientras realizaban tareas de limpieza de una cañería en una instalación de El Trapial. Los protocolos de respuesta a emergencias se activaron de inmediato y los trabajadores fueron trasladados rápidamente a la Clínica de Petroleros Privados de Rincón de los Sauces».
Respecto a la salud del personal, la empresa y las fuentes gremiales precisaron oportunamente que los involucrados se encontraban en condición estable y fuera de peligro. Entre las víctimas se mencionó a una profesional de Higiene y Seguridad que sufrió traumatismos por el impacto de la onda expansiva, mientras que los dos operarios de base sufrieron contusiones y heridas leves producidas por esquirlas.
La causa de la detonación derivó de una reacción química imprevista durante las labores operativas. La fuerza de la onda expansiva proyectó restos de material a más de 1.000 metros de distancia del epicentro y demandó el despliegue coordinado de bomberos voluntarios, policía y servicios de salud para asegurar la zona de materiales peligrosos.
, Redacción EconoJournal





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