
El proyecto de Súper RIGI fue cuestionado por los ex titulares de Energía, Juan José Aranguren y Gustavo Lopetegui, quienes polemizaron sobre el tema con Ernesto Díaz, vicepresidente para LATAM de Rystad Energy, en la nueva emisión de Dínamo. También se destacó el impacto que viene teniendo el RIGI para promover el desarrollo de la energía y la minería, se puso el foco en las pocas ofertas que recibió la reciente licitación de 15 nuevos bloques en Vaca Muerta y se analizó la compra de Metrogas por parte de Edenor.
La controversia del Súper RIGI
Los especialistas debatieron sobre el Súper RIGI, un proyecto que tiene media sanción en el Congreso y busca promover -con reducción de impuestos y exenciones fiscales– nuevos sectores de la economía, como el de infraestructura de data centers, movilidad eléctrica, energías renovables e industrialización de recursos naturales, entre otros.
Ernesto Díaz defendió la necesidad de adoptar una herramienta de este tipo. Afirmó que el Súper RIGI “es clave, es fundamental”. El especialista argumentó: “Hay unas pocas macro tendencias globales muy importantes en cuanto a demanda de energía en sentido amplio: los data centers, las baterías y el GNL. La Argentina -aunque no está consolidada- está participando de esta última tendencia, pero no figura siquiera en el mapa de las dos primeras. Incluso en Latinoamérica estamos mal posicionados, muy por atrás de esa carrera y de la preferencia de los inversores. Estamos hablando de miles de millones de dólares”.

A su entender, un instrumento de promoción como el Súper RIGI podría contribuir a equilibrar ese déficit. “Lo principal de estas tecnologías no es solamente el acceso a energía barata y al agua; también necesitan una estabilidad macroeconómica y regulatoria que nosotros no tenemos. Por lo cual, de alguna manera, si queremos participar en esos mercados que son tendencia mundial, debemos compensar ese riesgo adicional de no tener estabilidad desde hace muchos años”.
Díaz enfatizó que la infraestructura de data centers para Inteligencia Artificial no solo es clave porque se trata de una industria que atrae miles de millones de dólares a nivel mundial y que genera empleo, sino también porque es “una oportunidad enorme para aprovechar el gas de Vaca Muerta. Y también nos permite integrar la cadena de valor”.
Si bien compartió esa visión general, Aranguren se preguntó: “¿Por qué necesito un Súper RIGI para eso? ¿Por qué con el RIGI actual no es suficiente?”. Desde otro punto de vista, el ex ministro de Energía argumentó sobre la necesidad de “elegir las carreras que queremos correr”. A su vez, remarcó que es preciso tener en cuenta quiénes controlan actualmente las cadenas globales de suministro de la industria de data centers –con productos e insumos como semiconductores, silicio y cuarzo-, y de baterías, hoy concentrada en China.
Lopetegui, por su parte, manifestó su escepticismo sobre la capacidad de una ley como el Súper RIGI de “cambiar la credibilidad” del país y que los inversores se animen a asignar su capital. “El Súper RIGI no me gusta -afirmó- porque no es sostenible ni extrapolable al resto de la economía, aunque a la Argentina le vaya bien, porque no podemos tener un 15% de tasa de impuestos a las Ganancias. Los tres mejores impuestos que cobran todos los países del mundo son Ganancias, IVA y cargas sociales. Ese es el 85% de la recaudación de todos los países desarrollados. Tenemos que ir por ahí. Nosotros tenemos un gran déficit con Ganancias, sobre todo Ganancias de individuos, no tanto de empresas. No se banca una tasa de 15% sobre Ganancias. Si, 25%, pero no la exageración de 35% que tenemos hoy”.
–Alguien te podría decir que el Súper RIGI tracciona el ingreso de data centers en la Argentina, que pueden aprovechar la producción adicional de gas natural que la Argentina tiene. ¿Qué le responderías? –le preguntó Nicolás Gandini.
–Instalar un data center es una inversión muy intensiva en capital, el más pequeño requiere US$ 100 millones. Y no lo podés poner en un barco flotando como podés poner una planta de LNG. Es, literalmente, enterrar ese capital en la Argentina. Creo que todavía nos faltan bastantes años de estabilidad macroeconómica y de credibilidad para atraer esas inversiones. Y gas barato hay en otros lados. No digo que no pueda ocurrir esto, pero no diseñaría una política de Súper RIGI pensando en eso. –respondió Lopetegui.
Luego agregó: “Cuando uno hace política pública tiene que fijar prioridades. Entonces, por definición no pondría dentro del RIGI nada que no sea extrapolable… No me gusta elegir ganadores y perdedores por parte de un iluminado en el Estado, esté el partido que esté. Creo muchos más en el mercado y en los operadores. Era evidente que necesitábamos un shock de inversión de capital. En Vaca Muerta se están enterrando US$ 10 billones por año en el mismo país que tiene toda esta inestabilidad política. Y sí está ocurriendo es porque el negocio es muy bueno y porque tiene estas condiciones. Pero no iría más allá de eso para nadie”.

Elogios para el RIGI
La implementación del RIGI para acelerar un alto volumen de inversiones y desplegar los sectores de energía y minería fue una visión que compartieron los tres analistas. De hecho, según Aranguren, “el RIGI es la última gran apuesta para darle cierta certeza a un sector a fin de poder transformar recursos en reservas, reservas en producción, producción en exportaciones, y exportaciones en divisas. El RIGI viene a completar esto. Hoy tenemos realmente una revolución en lo que puede ser la contribución del sector energético, ahora ampliado a minería, a la macroeconomía argentina”.
El ex ministro de Energía se refirió a las objeciones que suele recibir este incentivo. “Nos estamos lamentando, o a veces criticando, algo que es muy positivo para el país. Nos olvidamos de dónde venimos. En el primer cuarto de este siglo la balanza comercial energética fue una montaña rusa. En 2006 tuvimos un superávit energético primario de US$ 6,1 billones. En 2013 fue de -6,9; el año pasado cerramos en US$ 7,8 millones, y este año será de US$ 12 o US$ 13 billones, obviamente ayudado un poco por los precios en el mercado internacional –describió-. Una estimación del sector energético ampliado, considerando energía y minería, indica que vamos a terminar 2026 con US$ 18 o US$ 19 billones, y 2025 con US$ 25 billones”.
Desde esa perspectiva, ponderó la relevancia del RIGI. “Si se aprueban todos los proyectos, que suman US$ 180.000 millones, en los próximos dos o tres años se tendrán que invertir U$S 70.000 millones –declaró-. Para ciertos sectores, particularmente aquellos que nos permiten proyectar el mercado argentino hacia el mundo, el RIGI no hace otra cosa que estar adelantando una realidad macroeconómica que, si seguíamos como veníamos, no la íbamos a conseguir nunca. Creo que si no fuera por el RIGI hoy tendríamos ciertos problemas”.
En una línea similar, Gustavo Lopetegui, también aportó una mirada positiva, con foco en la cuestión fiscal. “El Gobierno lo dijo de entrada, y yo suscribo, que el RIGI era adelantar determinadas condiciones impositivas y de libertad de divisas que la economía en su conjunto tendría que tener a futuro, pero que por restricciones fiscales no se pueden aprobar ahora para todos. Entonces arrancamos por estas inversiones muy grandes, porque una inversión de US$ 200 millones no la hace cualquier sector. Es una condición impositiva, que en el futuro y de a poco, se le podría brindar al resto de la economía”, sostuvo Lopetegui. Y agregó que se necesitaba “un shock de inversiones”.
Nueva licitación en Vaca Muerta: ¿solo para locales?
A lo largo del episodio, también se abordó la reciente licitación de 15 nuevos bloques en Vaca Muerta, un proceso que realizó la provincia de Neuquén a través de la firma estatal Gas y Petróleo de Neuquén y por la que recibió solo ocho ofertas interesadas.
De acuerdo con Díaz, la escasa repercusión de esta iniciativa -que no se realizaba desde 2017- obedeció a distintos factores. “Por el tipo de recurso y por los términos de la licitación, no pudo resultar atractiva para un nuevo jugador, sobre todo del exterior y que no maneje el mercado local -expresó-. Una compañía de shale de Estados Unidos, por ejemplo, se sentiría más cómoda partiendo de una plataforma que ya esté operativa y con alguna actividad que le permita crecer desde ahí, para luego hacer algún tipo de sociedad que le facilite desarrollar un plan de crecimiento a futuro, tal como parece ser la estrategia de Continental Resources con Phoenix.”
En tal sentido, Díaz advirtió: “Competimos directamente con las oportunidades que hay en Estados Unidos. Por lo tanto, los términos de la licitación y la rentabilidad de estos bloques tienen que ser similares. De lo contrario, no va a resultar atractivo”. Pese a esto, consideró que hay posibilidades de negocios en Vaca Muerta para empresas internacionales; “pero de la mano de un jugador local que les otorgue una entrada en activos que ya estén en desarrollo, ‘desrisqueados’, y les permitan tener una rentabilidad a partir de ahí, para poder apuntar a áreas con distinto nivel de riesgo y, tal vez, luego desarrollar un portafolio más diversificado”.
Según el directivo de Rystad Energy, un inversor del exterior, sin presencia en la Argentina e interesado en Vaca Muerta, está mirando dos aspectos para aplicar en estas licitaciones. “En primer lugar, que la barrera de ingreso sea baja, porque en un activo de alto riesgo geológico lo mínimo que voy a pedir es no empezar a pagar desde el ‘minuto cero’. En segundo lugar, que el costo total del proyecto sea bajo o esté sujeto a los resultados de la etapa exploratoria”, sostuvo. En ese sentido, expresó que “fue un acierto de la provincia” establecer una barrera de entrada reducida, “de un bono de US$ 500.000, que es bajo comparado a lo que venimos viendo”; pero observó que el costo total del proyecto quedó todavía “demasiado alto” para este tipo de inversores.
Díaz agregó: “Quien evalúa entrar en Vaca Muerta está mirando un bloque específico, una oportunidad puntual y sus términos para ver si es rentable”. Como balance del proceso, consideró: “Al tratarse de la primera licitación después de mucho tiempo, y con una condición de mercado muy distinta a la que había 10 años atrás, creo que es una curva de aprendizaje también para la provincia. Ya anunciaron que van a seguir con las licitaciones, así que probablemente haya algún ajuste o que se incorpore ese feedback de las compañías internacionales”.
La venta de Metrogas
Los inversores internacionales no hicieron ofertas por Metrogas. Ese desinterés también fue analizado en el programa. “¿Cuántos años seguidos se respetó el contrato de concesión en términos de tarifas de todos los utilities de Argentina?”, reflexionó Lopetegui.
“Otro tema ya hablamos. En los primeros 25 años de este siglo, ¿en cuántos no vivimos en emergencia energética? Uno y medio. El que viene, mira lo que le ofrecen y solo son promesas de que vamos a normalizar todo”, sostuvo Aranguren y luego agregó: “Los expertos en mercados regulados, como Manzano y compañía, entran porque se saben manejar con lo que hay, saben que cada cuatro años les pueden cambiar las reglas”.
También se analizó si es justo que Edenor utilice el flujo de fondos que le genera un negocio regulado para comprar otra compañía de servicios, como Metrogas. “En la medida en que Edenor cumpla con la calidad del servicio, y la verdad es que desde 2023 a la fecha ha cumplido siempre, no veo un problema. Es responsabilidad del ente regulador asegurar que la tarifa que le da les permita mantener y mejorar la calidad del servicio. Después, lo que haga con el excedente es cuestión de ellos”, contestó Aranguren.
, Redaccion EconoJournal





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