La energía volvió a convertirse en el principal motor externo de la economía argentina. En el primer semestre de 2026, la balanza comercial del sector habría alcanzado un superávit de US$ 6.987 millones, el mayor registro para una primera mitad de año desde que existen estadísticas comparables.
El dato, elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, confirma que el salto productivo de Vaca Muerta ya no es un fenómeno sectorial: es un factor macroeconómico que empieza a modificar la estructura del comercio exterior.
El resultado se explica por una combinación que este año se alineó de manera excepcional. Las exportaciones de combustibles y energía crecieron 52%, pasando de US$ 5.345 millones a más de US$ 8.118 millones, mientras que las importaciones de combustibles y lubricantes cayeron 29%, tocando mínimos en dólares corrientes que no se veían desde 2007.
La energía ya representa más del 15% de las exportaciones totales, el nivel más alto en dos décadas.
La clave está en la producción. La extracción de petróleo crecería este año un 16%, suficiente para romper el récord histórico de 1998. El shale neuquino explica 68% del petróleo y 67% del gas del país, y más del 70% del crecimiento exportador del semestre. Según datos del INDEC, 79% del aumento de las exportaciones energéticas se explica por mayores cantidades y solo 21% por precios internacionales.
La guerra entre Estados Unidos e Irán, que volvió a tensionar el mercado del petróleo tras el cierre del Estrecho de Ormuz, aportó volatilidad y mejores valores de exportación, pero el salto estructural proviene de la cuenca neuquina.
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El superávit energético del semestre creció 87% respecto de 2025 y proyecta un cierre de año que podría superar los US$ 12.000 millones, un récord histórico para la balanza del sector. Si las tendencias actuales se sostienen, las exportaciones de combustibles y energía podrían ubicarse por encima de US$ 14.400 millones en 2026.
Pero el dato más relevante no está en el semestre, sino en la infraestructura que se pondrá en marcha antes de fin de año. El oleoducto VMOS, aprobado bajo el RIGI en 2025, conectará Allen con Punta Colorada a través de casi 600 kilómetros y permitirá una capacidad de exportación de hasta 550.000 barriles por día, con posibilidad de escalar a 700.000 barriles diarios si la producción continúa creciendo.
Sobre finales de 2026, VMOS habilitará una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios, y hacia mediados de 2027 podría alcanzar los 390.000 barriles por día.
Con VMOS operativo, las exportaciones energéticas podrían superar los US$ 18.500 millones en 2027. Es el salto que el sector esperaba desde hace una década: la transición de un boom productivo a una plataforma exportadora estructural.
La energía se consolidó como el principal generador de divisas del país y como el único sector capaz de sostener un superávit externo robusto.
El semestre marca un hito, pero el verdadero cambio llegará cuando la nueva infraestructura permita exportar a escala global sin depender de cuellos de botella internos. Vaca Muerta ya no es solo el motor del shale: es el eje de la nueva macro argentina.
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