Argentina cuenta con un potencial energético extraordinario: el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) estimó en 30.728 millones de barriles los recursos de shale oil de Vaca Muerta, un volumen 92% superior al calculado en 2013 por la EIA. Sin embargo, hasta ahora solo se desarrolló el 2,7% del petróleo y el 2,1% del gas, lo que expone el desafío de transformar recursos en producción y divisas.

En cuanto a la magnitud, el informe de Economía & Energía señala que, tomando como referencia el consumo interno de 2025, los recursos de Vaca Muerta alcanzarían para abastecer la demanda argentina durante 153 años de petróleo y 145 años de gas. Por su parte, el shale gas suma 258 TCF, reforzando la proyección de largo plazo.

Durante los primeros siete meses de 2026, la balanza comercial energética acumuló un superávit de US$ 6.853 millones, un incremento del 78,4% interanual. Las exportaciones de Combustibles y Energía crecieron 50%, hasta US$ 9.151 millones, con el petróleo como protagonista: las ventas externas aumentaron 80%, alcanzando US$ 5.722 millones, gracias a mayores volúmenes (321.000 barriles diarios, +30%) y mejores precios internacionales (US$ 84/barril, +19%).

El potencial de Vaca Muerta también impulsa proyectos de gas natural licuado (GNL). Argentina busca insertarse en el mercado internacional con Southern Energy y Argentina LNG, que sumarían 18 MTPA de capacidad de licuefacción, equivalente al 3,5% de la capacidad mundial actual. Para abastecerlos será necesario incrementar en 77 millones de m³ diarios la producción nacional de gas, un salto del 54% respecto al promedio actual.

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Por su parte, el mercado mundial de GNL atraviesa una expansión: en 2025 el comercio creció 6,4%, y por primera vez el volumen licuado superó al transportado por gasoductos. Estados Unidos, Qatar y Australia concentran el 54% de la capacidad global, lo que obliga a Argentina a acelerar inversiones si quiere consolidar una posición relevante.

El crecimiento energético argentino convive con una contracara fiscal. Entre enero y julio de 2026, los subsidios energéticos alcanzaron US$ 2.684 millones, un 46% más que en el mismo período de 2025, con CAMMESA como principal receptor. En julio, sin embargo, mostraron una baja del 17% interanual, ubicándose en US$ 537 millones.

En síntesis, Vaca Muerta representa una oportunidad histórica: recursos para más de un siglo de consumo, exportaciones en alza y proyectos de GNL que podrían insertar a Argentina en el mercado global. Pero el bajo nivel de desarrollo —menos del 3%— y la dependencia de subsidios energéticos marcan el desafío de convertir potencial geológico en producción sostenida y dólares genuinos.

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